Medio: EL DIA
Sección: A2
Fecha de la publicación: viernes 01 de agosto de 2025
Categoría: Procesos electorales
Contenido
En Bolivia, el voto nulo ha sido históricamente una forma de protesta: una señal de desconfianza, exclusión o hartazgo político. Sin embargo, en el convulsionado escenario rumbo a las elecciones de 17 de agosto, su uso intencionado y estratégico por parte del evismo plantea una interrogante inquietante: ¿estamos ante una legítima expresión de disidencia o frente a un intento deliberado de distorsionar los resultados y deslegitimar el proceso electoral?
Desde la recuperación de la democracia en 1982, el comportamiento del voto nulo ha reflejado el pulso del pars. Salvo en 2016 y 2019 —cuando alcanzó el 9% y 12,3% respectivamente— sus niveles han sido consistentemente bajos. De hecho, el promedio histórico, considerando nueve elecciones presidenciales y un referéndum, no llega al 6%.



