Medio: El Diario
Fecha de la publicación: sábado 06 de noviembre de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Parecería que las
experiencias pasadas en muchas décadas no sirven a los políticos que, como hecho
normal, se encuentran casi permanentemente enfrascados en discusiones absurdas,
sin necesidad alguna. Los que se encuentran en el gobierno, antes de llegar a
él y en el actual ejercicio anotaban mucho de lo que necesita la nación,
reprochaban lo poco positivo que se avanzaba y el ningún aporte para remediar
problemas. Los partidos de la oposición esperaban que el gobierno solucione, de
entrada, los múltiples problemas y se encontraron con que no estaban preparados
y que ellos, como oposición en el llano, tampoco tienen condiciones para
sugerir lo que se debe hacer, porque también ignoran las realidades de la
nación.
Es frustrante y lamentable la conducta de los políticos porque sea en el poder
o alejados de él, no son capaces de demostrar al pueblo que han estudiado,
analizado y sopesado los diferentes problemas, las muchas angustias
sobrellevadas desde hace muchas décadas por el pueblo. No saben porque nunca
sopesaron qué se debe y puede hacer, cuánto se debe corregir, y cómo cooperar
para que el gobierno tome en serio la problemática nacional y emprenda los
caminos para solucionar los desafíos que significan los múltiples problemas.
Cuando se analiza a cada partido, se llega a la conclusión –triste y
decepcionante– que solamente en el nivel de los jefes se conoce al país, que la
militancia, incluidos sus mandos medios, de nada está enterada, nada conoce ni
nada entiende y solo sabe de marchas, manifestaciones, reclamos y un vivar
permanentemente a su grupo político-partidista. ¡Qué triste papel juegan los
que juraron a cada partido! Hay, pues, razón para que ya sea en el gobierno o
desde el llano, no sepan ni puedan sugerir y esperan que solo los que fungen
como autoridades den los pasos para solucionar algo que han empezado a
estudiar.
Por estos procedimientos y conductas no tienen conciencia y complotan contra el
país, y sus jefes merecen el reproche de la colectividad por no haber
preparado, siquiera mínimamente, a su militancia. Y cuando periodistas,
comunicadores y escritores conjuntamente medios de comunicación reclamamos por
el poco o ningún aporte de soluciones para los problemas por parte de los
políticos, surgen las protestas de los que se sienten afectados.
Cuán interesante y constructivo sería que todos los partidos se reúnan y entre
todos examinen todo lo concerniente al país, sus problemas y encuentren
remedios; que se conozcan entre ellos y, luego de los “reproches y
reconocimientos”, dialoguen, concilien y convengan en lo que habría que hacer;
pero en planos de concordia, respeto y conciencia de que todos ellos se deben
al país y están obligados a servirlo.



