Medio: La Razón
Fecha de la publicación: viernes 05 de noviembre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La salida de Evo Morales tras su dimisión en 2019 fue
aparatosa y, en gran parte, gracias al ahora presidente de Argentina, Alberto
Fernández, quien contó detalles sobre cómo tuvo que lidiar con Mauricio Macri y
Martín Vizcarra para ayudar al boliviano.
Fernández y Morales coincidieron este jueves en Buenos Aires
en la presentación del libro Evo: operación rescate. Una trama
geopolítica en 365 días, de Alfredo Serrano.
El expresidente boliviano llegó a la cita acompañado de su
otrora mano derecha, Álvaro García, y su última ministra de Salud, Gabriela
Montaño. El acto contó con la presencia de Fernández, quien escribió el prólogo
del libro editado por Sudamericana, y el expresidente de Ecuador Rafael Correa.
Morales renunció el 10 de noviembre de 2019 obligado por un
largo paro cívico motivado por denuncias de presunto fraude en las elecciones
del 20 de octubre, un motín policial, la sugerencia de dimisión presidencial de
las Fuerzas Armadas y de la Policía Boliviana.
Lo hizo en Chimoré, a las 16.52 de ese domingo, desde donde
al día siguiente, luego de un cabildeo que alcanzó a la reunión
extralegislativa en la Universidad Católica de La Paz, cuando el expresidente
Jorge Quiroga jugo una papel crucial para la salida del mandatario renunciante,
partió a México en condición de asilado.
Fernández contó cómo entonces el naciente Grupo de Puebla se
planteó la “operación rescate”, cuando Serrano recibió una llamada de García
que le advertía que la vida de Morales estaba en peligro y que necesita salir
de Bolivia. A la reunión asistían Fernández, los expresidentes de Brasil Dilma
Rousseff y de Colombia Ernesto Samper, además del dirigente político chileno
Marco-Enríquez Ominami.
“Yo era presidente electo, pero no presidente; no tenía
ningún resorte para ayudar a Evo”, comenzó contando Fernández.
Recordó que una vez que México expresó su predisposición de
asilar a Morales tuvo que “combinar” la salida del expresidente.
Primero llamó al presidente Vizcarra (Perú) para pedirle que
lo ayude en su propósito. Me “dijo que paren en Lima para cargar combustible y
seguir al aeropuerto en Cochabamba, no era el aeropuerto central de Lima ni
mucho menos”.
Concretada esa cooperación, Fernández llamó a Morales para
saber detalles de su seguridad en el aeropuerto de Chimoré. “Me dijo ‘los
compañeros me tienen garantizada la seguridad’. Me maravilló, porque dije
cuántos son: ‘Quédate tranquilo, son todos compañeros que están custodiando (el
aeropuerto), más de 10.000 compañeros’”.
“Cuando se subió al avión, se volvió intocable, y ahí todos
respiramos”, contó el mandatario en el foro de Buenos Aires.
Sin embargo, Fernández dijo que el avión militar —enviado
por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador— no podía despegar,
según la comunicación del canciller Marcelo Ebrard. Me dijo: “No consigo cómo
hacerles salir, porque aún cuando me habiliten la salida, tengo que hacer
escala en algún lugar para que carguen combustible”.
Entonces comenzó a llamar a varios presidentes. “Llamé al
presidente de Perú, me dijo que ya no podía, que el hecho de que había pasado
vacío antes el avión le había generado un problema con la prensa: ‘Qué me va a
pasar si encima viene con Evo’, me dijo”, contó.
Entonces se comunicó con el presidente de su país, Mauricio
Macri, a quien le explicó “que en verdad la vida de Evo estaba en peligro, que
Argentina debía darle asilo; no era tan difícil darle asilo”.
Macri no quiso comprometerse con la situación. “La respuesta
que me recibí es: ‘Vos sabes que vamos a tener a toda la izquierda todo el día
frente a la casa de Evo; me van a volver loco, no me metas en este lío’”,
relató Fernández.
Contó que volvió a llamar a México para consultar dónde
podía abastecerse de combustible. Sopesó Montevideo, pero consideró que la
distancia era similar a la de Buenos Aires-México, que no iba a alcanzar el
combustible.
Llamó al presidente de Paraguay, Mario Abdó, para contarle
la situación de Morales y la necesidad de su salida. “Y de corazón le agradezco
a Mario la reacción que tuvo, que me dijo: ‘Yo voy a estar esperando el avión y
voy a garantizar que cargue combustible, porque a Evo lo quiero, evo es mi
amigo y voy a cuidarlo’”.
Y a la medianoche de ese 11 de noviembre Abdó volvió a
llamarlo. “Me dijo: ‘Presidente, ya tienes a Evo en Asunción, yo me quedo acá
hasta que despegue’. Y lo cumplió”, dijo Fernandez.
“Y me llamó a las tres o a las cuatro de la mañana para
decirme que ‘ya despegó, presidente, quédate tranquilo’”, complementó.
Al día siguiente, 12 de noviembre, Morales aterrizó en
México, mientras en Bolivia se alistaba la proclamación de Jeanine Áñez,
segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, que había sido arropada
mandataria por sucesión desde la misma la tarde de la renuncia del presidente,
el domingo 10, por la Iglesia Católica, la Unión Europea (UE) y fuerzas
políticas de oposición y políticos como Quiroga, Carlos Mesa, Samuel Doria
Medina y Jerjes Justiniano, este último en representación de Luis Fernando
Camacho.
“Al día siguiente, temprano lo vi aterrizar en México,
recibido por Marcelo Ebrard y respiré tranquilo y en paz”, recordó el
mandatario argentino este viernes.
La salida de Morales luego de su renuncia fue tortuosa.
Según contó, la mañana del domingo la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) le retiró el
uso del avión presidencial; apenas logró que lo encendieran para su viaje a
Chimoré. Fueron los mismos jefes de dicha fuerza militar quienes el 11
intentaron impedir el despegue del avión militar mexicano, hasta que Quiroga
tuvo que pedir que la FAB permita el vuelo de Morales a México.
“Cuando Evo llegó a México, lo llamé y le dije que ‘todos
estamos tranquilos con tu vida. ¿Quieres volver?’. ‘Quiero volver, vamos a ir a
elecciones y ganar”, contó Fernández.
Le propuso asilarle en Argentina una vez que asuma el poder.
Fernández sucedió a Macri el 10 de diciembre.
Desde allí, Morales organizó la candidatura de los ahora
presidente Luis Arce y vicepresidente David Choquehuanca. “La distancia entre
Bolivia y México te va a costar mucho”, había advertido Fernández.



