Medio: El País
Fecha de la publicación: martes 26 de octubre de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Álvaro Ruíz fue candidato de Unidad Nacional y Camino al
Cambio en Uriondo; Roberto Ruíz de Podemos al Senado; Luis Alfaro – padre
campesino del MAS Tarija – nació en el Movimiento Bolivia Libre; Carlos Brú fue
emenerrista, podemita y panista hasta que se convirtió en “socialista al extremo”,
más o menos como Rubén Vaca; Lino Condori y casi toda la zona alta o fue MBL o
fue emenerrista; Pablo Canedo, hijo del ADN y original creador de himnos
tarijeñistas fue candidato del MAS y se fue de Cónsul a Washington; Milcíades
Peñaloza era el ADN, y se hizo senador del MAS… así que nadie se rasga las
vestiduras con la pureza de sangre en el Movimiento Al Socialismo (MAS), pero
una cosa es una conversión lenta a puestos electivos, y otra pasar de un
partido a dirigir la estructura de otro en apenas nueve meses.
Según la información recibida en este diario, una de las
aspirantes a presidir el Movimiento Al Socialismo en la Regional de Cercado,
Sandra del Valle Baldivieso Segovia, militó desde el 18 de noviembre de 2001
hasta el 26 de enero de 2021 en el Frente Revolucionario de Izquierdas, el
partido de Motete Zamora Medinaceli que sirvió de sigla para la candidatura de
Carlos Mesa en el 2019 y en el 2020 y aún soporta a Comunidad Ciudadana.
Esta información fue corroborada con documentación del
Tribunal Electoral Departamental, que ya la semana pasada había evidenciado que
Baldivieso no estaba registrada como militante del Movimiento Al Socialismo, al
menos hasta enero de 2021, fecha de la última actualización del padrón
electoral.
Fuentes próximas a Baldivieso aseguran que ella nunca
ejerció una militancia activa en el FRI y que ya intentó afiliarse al
Movimiento Al Socialismo (MAS) en junio de 2015 – después de las elecciones
municipales y departamentales – pero que no pudo hacerlo al no lograr darse de baja
del FRI.
En cualquier caso, la militancia es obligatoria en el MAS
para asumir cualquier cargo electivo, más cuando se trata de un asunto orgánico
y de dirección del partido.
Una pugna sin fin
La pugna por el control del aparato del partido en Tarija viene
de lejos, pero nunca había tenido tanta trascendencia como en esta etapa,
puesto que la propia nacional ha cambiado el paradigma. Con Evo Morales fuera
del Gobierno, pero al frente del partido, se ha establecido una suerte de
bicefalia que necesariamente deben coordinarse para la supervivencia de ambos.
En esas, Morales ha decidido fortalecer el partido para que se convierta en un
centro de pensamiento y propuesta política que marque el rumbo al Gobierno y no
solo una maquinaria electoral y de movilización puntual. En esa estrategia,
contar con departamentales fuertes que puedan repetir el modelo y dirigir la
tarea de oposición local de forma nítida es clave.
Tarija pasa por ser una de las departamentales más
difíciles, entre otras cosas porque la mayoría de sus referentes, como Julia
Ramos o Luis Alfaro, han sido apartados, o los que quedan, como Celinda Sosa o
Eulalio Sánchez, les han bajado mucho la voz. En la Nacional, por ejemplo,
nunca gustó tener que bajar a resolver los conflictos internos de Tarija, sobre
todo porque ni bien ponían el pie en el avión se volvía al mismo problema.
Desde Eulalio Sánchez no ha habido otro liderazgo capaz de
resolver problemas ni en la departamental ni en la provincial. Abel Aguilar,
por ejemplo, acabó fulminado por hacer de librepensante pese a ser uno de los
más formados de la vieja guardia. Roger Janko fue una solución de emergencia en
el MAS recluido en Bermejo y sin mayor proyección durante la época de Lino
Condori, que le vino bien a la Gobernación para no tener nadie al frente.
A Carlos Acosta lo eligió Álvaro Ruíz y su grupo de
munícipes y después Acosta lo hizo candidato a Ruíz tras un gran pulso con el
exejecutivo de O´Connor, Walter Ferrufino. Ruíz no acabó de cónsul como Canedo
sino como viceministro de Autonomías. Sin embargo, ambos siguen queriendo
controlar el partido en Tarija, que es el que tiene la última palabra para
nombrar candidatos y, sobre todo, para nombrar funcionarios.
El aval de Baldivieso son precisamente Ruíz y Acosta, uno en
la estructura de Arce y el otro moviendo fichas para tratar de repetir en el
cargo. Al frente está ahora Pilar Lizárraga, otra de las cuasi fundadoras y
piedra ideológica básica en Tarija, en principio parte del grupo más cercano a
Morales, que, sin embargo, parece no ser suficiente esta vez.
Los conflictos se multiplican en el MAS de Tarija
No solo en la Regional de Cercado hay problemas, pues hace
ya meses que en el Gran Chaco declararon no grato a Carlos Acosta como
presidente del MAS, lo que tuvo ciertas consecuencias.
El sábado 23 de octubre hubo nuevamente conflicto por la
elección en Bermejo donde se denunció violencia e incluso agresiones con arma
blanca.
El domingo 24 la directiva saliente posesionó a Berta
Barrientos, también contra el criterio de Acosta y también con conflictos sobre
la organización del Congreso.
Si bien en otros momentos el MAS Nacional ha mirado para
otro lado con los conflictos del MAS Tarija, en esta ocasión se espera que se
posicione para evitar más deterioro del partido.



