Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: martes 26 de octubre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La Constitución Política del Estado determina en el Artículo
196. I que “El Tribunal Constitucional Plurinacional vela por la supremacía de
la Constitución, ejerce el control de constitucionalidad, y precautela el
respeto y la vigencia de los derechos y las garantías constitucionales. II. En
su función interpretativa, el Tribunal Constitucional Plurinacional aplicará
como criterio de interpretación, con preferencia, la voluntad del
constituyente, de acuerdo con sus documentos, actas y resoluciones, así como el
tenor literal del texto”. Por su parte el Articulo 208.I expresa que “El
Tribunal Supremo Electoral es el responsable de organizar, administrar y
ejecutar los procesos electorales y proclamar sus resultados”.
El Tribunal Constitucional avaló la sucesión presidencial a
Jeanine Añez, según el magistrado Hurtado en 2019, en el marco de la sentencia
Constitucional 003/21 del 31 julio de 2001, cuando el 10 de noviembre,
presionado por las movilizaciones del soberano, Evo Morales renuncia a la
Presidencia, luego de conocer el informe preliminar de la Auditoría de la OEA,
organismo que detectó irregularidades en las elecciones de octubre de 2019. Le
siguieron en la retirada el vicepresidente Álvaro García Linera, la presidenta
del Senado, Adriana Salvatierra, el presidente de Diputados, Víctor Borda y el
primer vicepresidente del Senado, Rubén Medinaceli, lo que produjo vacío de
poder, y hubo zozobra por las quemas de oficinas públicas, saqueos e incluso
quema de propiedad privada.
La renuncia de Morales se debe a que durante 21 días hubo
marchas pacíficas que aglutinaron a todas las organizaciones civiles, exigiendo
que deje el poder. Fue una fuerza moral que obligó a Morales a dejar la
presidencia por el megafraude realizado y, al verse descubierto, huyó, dejando
un vacío de poder. Ante ese hecho, Jeanine Añez asume la administración del
Estado y ahora está presa por más de 6 meses, acusada sin pruebas.
El servidor público Wilfredo Chávez, utilizando su puesto de
Procurador del Estado, sin tomar en cuenta el mandato constitucional, se
atribuye competencias y atribuciones que no le corresponden y con el
autoritarismo que le caracteriza, “realiza el conteo de actas” de las
cuestionadas elecciones de 2019 con sus estudiantes. Con qué presupuesto
realizó ese conteo y pagó a los alumnos (se dice para dar nota), porque está
utilizando recursos de todos los bolivianos. Y además manda una carta al TSE
solicitando que le remitan las actas faltantes en 24 horas. Por otra parte,
amenazan de muerte a un caricaturista, mientras en Tarija aparece un bufón
masista que declara que está dispuesto a matar.
Desde la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia
de la OEA, Francisco Guerrero, cansado de ser utilizado con fines de política
interna de Bolivia, rechazó una invitación del embajador de Bolivia ante la
OEA, Héctor Arce, que acusó a Luis Almagro de ser uno de los principales
autores de la versión del “fraude”. La OEA le responde que NO asistirá a su
conversatorio porque el megafraude de las elecciones de 2019 no se toca, es
CASO CERRADO. Sin embargo, en la sede de la OEA, el gobierno del MAS realizó
otro intento para tratar de borrar el fraude de 2019, detectado por una
auditoría de la OEA. Sin embargo, Héctor Arce Zaconeta en su calidad de
embajador llevó a cabo un conversatorio, con sus allegados de Argentina y
México, sin la presentación de algún informe, solo con análisis, con el uso
arbitrario de nuestros recursos, haciendo el papel de embajador del MAS.
Exigimos al gobierno poner punto final a su narrativa acerca
de que no hubo fraude, porque nos está haciendo perder credibilidad como Estado
boliviano, no solo a nivel nacional, sino internacional, ante la OEA y la Unión
europea que acusan de golpista al pasado gobierno de 14 años. Por todo ello el
gobierno del MAS es el hazmerreír de la comunidad internacional. Muchos dicen
que las elecciones de 2020 deben ser anuladas, entonces el gobierno de Arce
sería inconstitucional y habría que para llamar a Morales. También afirman que
la señora Añez fue gobernante inconstitucional, pero las leyes que ella aprobó,
según el ministro de Justicia, Iván Lima, son constitucionales. Por estas
contradicciones, están haciendo el ridículo más grande de la historia de Bolivia
y desgastando al gobierno de Luis Arce.



