Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: domingo 24 de octubre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La oposición prácticamente se quedó sin argumentos. Los aburridos discursos de fraude en las elecciones de 2019 caen ahora en saco roto. Se presentaron seis informes de instituciones serias que se suman a la última auditoría desarrollada por la Procuraduría General del Estado, en la que no hay indicios de manipulación a los comicios de ese año.
Desde hace varios meses, esta falsa hipótesis fue desmentida gracias a investigaciones elaboradas por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), la Universidad de Salamanca de España, la Fundación Carolina, Center for Economic and Policy Research (CEPR), una investigación desarrollada por expertos del Instituto de Tecnología de Massachusetts y The New York Times, que tuvo acceso a un trabajo de especialistas independientes.
Todos estos estudios se suman al trabajo de la Procuraduría General del Estado, que revisó y analizó 34.555 actas del proceso electoral durante cinco días en la ciudad de El Alto, del departamento de La Paz, con la presencia de invitados internacionales.
El procurador general Wilfredo Chávez recordó que la tarea culminó con sólo 15 actas con equivocaciones en la colocación de votos en frentes políticos erróneos, entre otras fallas leves que fueron subsanadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en su momento, lo que no representa ni el 0,004% de las actas totales.
Se suma a estos resultados la presentación de expertos internacionales que también hicieron seguimiento a este suceso. Entre éstos estaba el asociado de estudio del Centro de Investigación Económica y de Políticas, el analista Jake Jhonston, el economista y columnista Francisco Rodríguez y el cientista político e investigador de entidades electorales del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Jack Williams.
Todos ellos coincidieron en que la Organización de los Estados Americanos (OEA) hizo una pésima labor para presentar su preinforme que hablaba del supuesto fraude, detonante que fue utilizado por la derecha para generar caos, conflicto y muertes en el país.
“El conteo, el escrutinio, fue hecho de forma limpia y eso es extremadamente relevante frente a lo que alegó el informe de auditoría de la OEA, que es que los datos eran inconsistentes con un proceso de escrutinio limpio. Nosotros hallamos que éstos son exactamente los datos que uno esperaría ver si el proceso hubiera sido uno en el que no hubiese habido ningún proceso de interferencia”, dijo Rodríguez antes de recordar que la OEA recibió solicitudes para que se hicieran públicos los datos que tenía en su poder, porque varios investigadores no podían replicar sus resultados, pero manifestó que ahora se sabe que no lo hicieron porque su texto “tenía muchos errores”.
Con todos estos elementos, sobra decir que se demostró el funesto papel que jugó la OEA bajo la dirección de Luis Almagro, quien ni siquiera asistió al evento internacional organizado para aclarar lo sucedido en 2019. No dio la cara para referirse a las investigaciones presentadas; con esto deja claro que no tiene la ética necesaria para hacerse responsable de sus acciones que costaron vidas en el país.



