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Medio: Jornada
Fecha de la publicación: jueves 21 de octubre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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La Cámara de Diputados, con mayoría del gobernante
Movimiento al Socialismo (MAS), analiza enjuiciar a una exlegisladora que
habilitó la sucesión presidencial de Jeanine Áñez en 2019, luego de valorar una
reciente sentencia del Tribunal Constitucional.
En una rueda de
prensa en La Paz este jueves, el presidente de la Cámara Baja, Freddy Mamani
Laura, aseveró que corresponde «iniciar un proceso penal por usurpación de
funciones» a exlegisladores como Margarita Fernández por atribuirse la
presidencia de esa Cámara durante la crisis política de Bolivia.
Mamani Laura se
refirió a la sentencia del Constitucional del pasado viernes que, según el
Gobierno, establece que tras la renuncia de Evo Morales a la Presidencia «no
hubo un vacío de poder» y que en realidad en Bolivia hubo un «golpe de Estado»,
pese a que en dicho fallo no se señala expresamente el caso de la expresidenta
interina.
El presidente de la
Cámara de Diputados explicó que Fernández, entonces parlamentaria de la
opositora Unidad Demócrata el partido de Áñez, asumió el máximo cargo de la
Cámara Baja como segunda vicepresidenta a pesar de que esa instancia no había
tratado la renuncia de la oficialista Susana Rivero, que era la primera.
Mamani Laura mostró
el reporte de los medios del momento en que Fernández acompaña a la entonces
senadora Áñez, el 11 de noviembre de 2019, quien minutos antes asumió la
presidencia del Senado, a instalar la sesión en la Cámara de Diputados para
luego asumir el poder del país tras la renuncia masiva de las autoridades en la
línea de sucesión.
Un día antes habían
renunciado el entonces mandatario Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García
Linera, además de los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados junto
a la mayoría de los ministros.
La renuncia de
Rivero estuvo envuelta en polémica ya que aquel día comunicó la decisión por
Twitter, algo que la sentencia constitucional considera no fue válido y formal
y, además, de que la sucesión inmediata no se aplica a la Cámara Baja, que
debía nombrar primero una nueva directiva.
La renuncia de
Rivero «formalmente fue presentada el 14 de noviembre de 2019, dos días después
de autoproclamarse» Áñez y recién aceptada el 20 de ese mes, apuntó Mamani
Laura.
Y justamente un día
antes, el 19 de noviembre, es que Fernández presentó un recurso de nulidad
contra Rivero con base en la publicación en Twitter que finalmente el
Constitucional descartó al considerar que la sucesión «ipso facto» no se aplica
en el caso de la presidencia de la Cámara de Diputados.
Mamani Laura
mencionó que lo que sigue ahora es remitir dicha sentencia a una comisión
parlamentaria e iniciar un «proceso penal» contra los que participaron en
«usurpación» de funciones, algo que no toca, según dijo, a los expresidentes de
la Cámara de Diputados y del Senado, Sergio Choque y Eva Copa que «cumplieron
con el procedimiento».
Ultimátum del
procurador
El procurador
general, Wilfredo Chávez, que fue abogado de Evo Morales, conminó al Órgano
Electoral a que en 24 horas presente un informe técnico de las frustradas
elecciones de 2019 y de un grupo de actas que esa entidad no pudo verificar en
el recuento que hizo la Procuraduría la semana pasada.
Chávez impulsó un
análisis y cotejo de los resultados electorales de 2019 a cargo de la
Procuraduría que le sirvió para establecer que «no ha existido fraude
electoral» y cuestionó que la auditoría de la Organización de Estados
Americanos (OEA) no fue tal porque revisó únicamente 226 actas y no las 34.555
del cuestionado proceso electoral de 2019.
Sobre ese recuento,
el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Oscar Hassenteufel, dijo hace
unos días que por el principio de «preclusión» los actos pasados «ya no se
revisan» y los análisis posteriores «no tienen ningún efecto» más que el que
«quieran darle los interesados».
El Gobierno ha
insistido que durante la crisis política de 2019 hubo un «golpe de Estado» y no
un fraude electoral.



