Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: miércoles 20 de octubre de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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El fin de semana se llevó a cabo un congreso del Movimiento
Al Socialismo (MAS) en Tarija. El evento fue suspendido de forma abrupta por
las peleas entre militantes y las sillas que volaban, de un lado a otro. Este
no es el primer incidente que se produce en el seno de este partido, cuando se
reune en asambleas. Las disputas internas son tan encarnizadas, como la
confrontación que tiene con las oposiciones existentes en el país. La
democracia no se puede ejercer a golpes.
La crisis politica de 2019 tiene efectos que se prolongan en
el tiempo. El partido más importante de Bolivia no está gobernado por su
principal líder. Las divergencias internas del MAS afectan al gobierno y la
democracia. El pais necesita fortalecer su sistema de partidos y avanzar en los
cambios y reformas, impulsadas dentro de un ámbito democrático. Las
contradiccciones son necesarias en una sociedad, el problema es la forma y el
métido para gestionarlas.
El autoritarismo no es exclusivo de alguna ideología en
particular. Es una pretensión muy común acusar a los adversarios políticos de
ser autoritarios, por abrazar alguna. Lo real concreto es que, en el arco
político, desde la izquierda a la derecha hubo regímenes autoritarios que
justificaban sus acciones, con buenos propósitos y las ideas que perseguían. Es
frecuente escuchar causas justas detrás de los abusos y las arbitrariedades. El
infierno está lleno de buenas intenciones.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, llegó al poder
el 2019 con un aire renovador por el ímpetu y la juventud que lo preceden. Su
estilo disruptivo cautivó un electorado decepcionado de la clase dirigente, que
buscó en un outsider la respuesta a la frustración reinante. Gobernar desde las
redes sociales y mostrar una apertura muy grande de su gobierno fueron algunos
de los primeros sellos que imprimió el novel presidente.
El autoritarismo y la violencia política, en países que
tienen instituciones débiles y sistemas democráticos jóvenes, son problemas muy
comunes. El Salvador atravesó por un conflicto armado y la emergencia del
crimen organizado son un peligroso cóctel. La pobreza y la inseguridad son dos
problemas que atraviesan a la sociedad en ese país. En ese contexto la
ciudadanía se aferra a muchas promesas por el descrédito que existe en la clase
dirigente y figuras autoritarias pueden prosperar por las condiciones sociales
y económicas que las justifican.
Es importante que los dirigentes de los partidos politicos
den ejemplo al conjunto de la sociedad, para resolver los problemas y sus
diferencias en paz. No podemos enfrentarnos a golpes y sillazos por pensar
distinto y, menos, resolver nuestros problemas por la fuerza. Este no es el
primero ni será el último congreso del MAS que sea disputado. La vocación
democrática y el diálogo se contruyen desde las bases mismas. El autoritarismo
y la violencia politica son males que se expresan a todo nivel y describen la
calidad de una democracia. En Bolivia estamos muy lejos de los estandares
deseados.
Estamos atravesando el primer año de gestión del presidente
Arce Catacora y es una fecha propicia, más allá de la retórica, para analizar
el rumbo de su partido y el gobierno. La gobernabilidad se construye día a día.
La buena gestión en salud o la economía dependen de que tengamos condiciones
sociales adecuadas para poder superar la pandemia. La democracia de los
congresos debe expresar el momento que atraviesa el país y avanzar hacia una
cultura de diálogo y paz.



