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Medio: El País
Fecha de la publicación: miércoles 20 de octubre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Llegó el día 20 de octubre, segundo aniversario de la
elección fallida que acabó con Evo Morales en México y Jeanine Áñez en el
Palacio Quemado. Una fecha que se recuerda como el origen de todo el conflicto,
aunque en sí, fue una jornada tranquila, mucho más que los días previos – con
los incendios de la Chiquitanía y los cuestionamientos a la constitucionalidad
de la candidatura de Evo Morales – y muchísimo más que los siguientes.
El Movimiento Al Socialismo (MAS) llega un poco justo de
fuerzas luego de que la semana pasada tuvieran que movilizarse con el
“wiphalazo” para contrarrestar el paro cívico del día anterior y el lunes 18,
de nuevo, esta vez para festejar el primer año de “la recuperación de la
democracia” tras la victoria de Luis Arce, aunque no es la movilización lo que
le agota, sino el resultado: dos días después del wiphalazo se suspendió el
tratamiento de la polémica ley contra la legitimación de ganancias ilícitas y
una semana después los sectores que la rechazaban sigue en pie de guerra
exigiendo más y más abrogaciones.
Hay además otra situación que lo desgarra por dentro y ha
empezado a hacer mella ya en el Ejecutivo de Luis Arce - donde la mayor parte
de los ministros son intrascendentes y están desaparecidos – y en los
movimientos sociales: la tríada Luis Arce - Evo Morales – David Choquehuanca no
parece funcionar “como debiera”.
En general, advierten algunos analistas, partido y gobierno
confluyen en un punto: el “golpe de Estado” como narrativa principal, sin
embargo, el hecho de que Luis Arce no haya sostenido más tiempo el discurso de
crisis en los temas económicos, con los que culpaba a la gestión de Jeanine
Áñez de los malos resultados más allá de la pandemia, y rápidamente haya
empezado a comunicar supuestos éxitos han dejado el asunto íntegramente en el
campo de la discusión política.
En todos los departamentos se está llevando adelante las
renovaciones del partido, en algunas con más conflicto, como en Tarija, y en
otras con menos. El objetivo de Evo Morales es consolidar un partido sólido que
marque la agenda al Gobierno en los cuatro largos años que quedan por delante,
de forma que él no pierda vigencia, pues nadie duda ni dentro ni fuera del
partido que intentará volver a postular, sin embargo, no deja de haber
conflictos internos.
En Tarija, por ejemplo, se acaban de nombrar dos presidentas
de la Regional de Cercado, que viene a ser la Regional más importante de Tarija
por números y por vocería. De un lado se ha posicionado a Sandra Baldivieso, de
la que se duda incluso de su militancia, y de la otra a Pilar Lizárraga. A
Baldivieso le apoya Carlos Acosta, que es el brazo operativo de Álvaro Ruíz en
el partido. Álvaro Ruíz fue candidato, alcalde de El Valle, presidente de la
FAM y hoy Viceministro de Autonomías, es decir, dentro del Ministerio de la
Presidencia, el único “ministerio político” que controla Luis Arce. Lizárraga,
sin embargo, es parte del núcleo duro de siempre del MAS Tarija, muy cercana a
Evo Morales y también a Álvaro García Linera, enfocada en el partido desde la
construcción de lo nacional – popular.
La tercera pata de la discordia es David Choquehuanca, que,
aunque rompió en Santa Cruz su imagen de “conciliador” con la iza de banderas,
mantiene un discurso diferente al oficial en tanto ha hablado explícitamente de
no someter a la Justicia y de una necesaria reconciliación, algo que tanto Arce
como especialmente Morales han desahuciado.
Fuentes dentro del partido señalan que no es verdad que haya
un pulso permanente, pero sí una disparidad de criterios y no demasiada
voluntad porque todo vaya bien en la gestión. Más al contrario, en determinados
espacios no se ve con malos ojos que se viabilice el revocatorio para volver a
ir a elecciones.
¿Prepara un golpe de Estado Evo Morales?
La bancada de Creemos ha lanzado la acusación de que Morales
pretende un golpe contra el propio Arce, algo que ha sido respondido con
ironías y acusaciones mutuas por parte del propio Evo Morales. “La bancada
parlamentaria de Camacho, principal golpista confeso, nos acusa de preparar un
"golpe de Estado" contra el Hno. @LuchoXBolivia. La derecha inventa
intrigas y mentiras para dividirnos. Que Camacho responda por qué su exministro
de Defensa contrató sicarios colombianos”.
Por el momento, todo sigue en su sitio, aunque octubre es
muy largo.
La medida del opositor Carlos Mesa
En la previa del 20 de octubre, el expresidente y
excandidato Carlos Mesa, hoy jefe de la primera fuerza de oposición, publicó un
extenso artículo en el que desgranó los argumentos por los que considera legal
y legítima la sucesión de Jeanine Áñez.
El MAS ha entrado con gusto a la discusión y a descalificar
los argumentos de Mesa, “que sabe mucho de renuncias”. La estrategia de
polarizar sobre el tema no acaba de darle resultados, pero sí le está sirviendo
para desgastar las relaciones entre Comunidad Ciudadana, de Mesa, y Creemos, de
Luis Fernando Camacho, que rivalizan por capitalizar precisamente los hechos de
2019.



