Medio: Jornada
Fecha de la publicación: viernes 15 de octubre de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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La Procuraduría General estableció este viernes que no
hubo fraude en los fallidos comicios electorales de 2019 tras finalizar un
análisis de cinco días de revisión de las actas de ese proceso en ausencia de
la oposición y el órgano electoral del país.
«No ha existido fraude electoral en las elecciones del año
2019 y que Bolivia no es un país fraudulento», fue la conclusión del
procurador, Wilfredo Chávez, que fue abogado del expresidente Evo Morales, durante
un acto en El Alto.
Chávez dio por concluida la labor de «análisis de actas»
iniciada el pasado lunes, que estuvo a cargo de estudiantes de último año de la
estatal Universidad Pública de El Alto (UPEA) y que se registró en un software
de «sistema cerrado» diseñado por la misma Procuraduría.
Algunos detalles
Chávez destacó que la revisión de 34.555 actas electorales
de los comicios observados por la Organización de Estados Americanos (OEA) se
efectuó prácticamente en cinco días y que incluso podía haberse tardado menos.
El funcionario aseguró que en la primera jornada se
revisaron 5.000 actas de las que «apenas siete tenían observación» aunque no
brindó detalles de si en las restantes hubo o no alguna observación de
relevancia.
El procurador defendió la competencia de esa instancia no
electoral para hacer esa revisión y que esto servirá «como evidencia para
trabajar» en procesos judiciales.
También mencionó que se trató de contactar «personas a
quienes se decía que han hecho fraude en su mesa», según el informe de la OEA,
pero tampoco especificó los resultados de cuántos casos son, ni si realmente se
confirmaron o descartaron las irregularidades.
Críticas a la OEA y sin opositores
Como ocurrió en el inicio del análisis de actas, Chávez
cuestionó la labor de la OEA a la que acusó de no seguir los pasos de una auditoría,
de no analizar todos los reportes de mesas y de haber supuestamente observado
226 actas, lo que calificó de «ridículo».
«La OEA tenía que hacer eso, ha traído 33 personas para
hacer ese trabajo, creo que han tomado café pero su trabajo no lo han hecho»,
dijo Chávez, que además criticó que ese organismo haya tardado alrededor de 20
días en entregar su informe.
También cuestionó la ausencia de los líderes de la oposición
como los expresidentes Carlos Mesa y Jorge Quiroga, además del gobernador de
Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, a quienes dijo se invitó públicamente, si
bien sus respectivas organizaciones negaron haber recibido una invitación
formal.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Oscar
Hassenteufel, dijo hace unos días que por el principio de «preclusión» los
actos pasados «ya no se revisan» y los análisis posteriores «no tienen ningún
efecto» más que el que «quieran darle los interesados».
El diputado Alejandro Reyes, de la opositora Comunidad
Ciudadana (CC) del expresidente Mesa, consideró que el análisis de la
Procuraduría fue «un teatro barato» que «está costando caro» a los bolivianos.
Ambiente partidario
Al acto de este viernes, denominado «Acta por Acta,
democracia y verdad», asistieron el embajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro,
el ministro de Educación, Adrián Quelca, y representantes de organizaciones
sociales afines al gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).
Destacó un grupo que recibió entre aplausos y gritos de
apoyo al procurador cuando llegó al acto y que celebraba algunas aseveraciones
en su discurso.
Al inicio, se colocaron en algunas butacas imágenes de
opositores con sus nombres completos a los que colocaron una pronunciada nariz
que simbolizaba la mentira, pero que se retiraron apenas llegaron los primeros
medios de comunicación.
También asistió la exdiputada oficialista Lidia Patty,
denunciante del caso llamado «golpe de Estado» por el que está encarcelada la
expresidenta interina del país Jeanine Áñez, quien fue recibida entre aplausos
y se le asignó un asiento en primera fila.
El análisis de la Procuraduría se suma al estudio del «Grupo
de Investigación Deep Tech Lab de BISITE» de la Fundación General de la
Universidad de Salamanca de España solicitado por la Fiscalía y que sirvió para
que se cierre el caso «fraude electoral» a fines de julio pasado.



