Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: jueves 07 de octubre de 2021
Categoría: Conflictos sociales
Subcategoría: Marchas, bloqueos, paros y otros
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Las movilizaciones de diferentes sectores opositores al
gobierno del presidente Luis Arce Catacora extrañamente han coincidido. La
marcha de los indígenas del oriente comandados por el exviceministro de Carlos
Mesa, Marcial Fabricano (ex MIR), con pedidos ambiguos y con gran tinte
político; la toma violenta de Adepcoca en La Paz; el anunciado paro de las
plataformas “pititas” y de los comités cívicos pueden generar dudas en cuanto a
la legitimidad de dichas movilizaciones y más bien la balanza se inclina a
generar sospechas de que se está gestando un nuevo golpe de Estado, con
características parecidas a las que derrocó al exmandatario Evo Morales.
Se podría decir que estas manifestaciones son el inicio de
un “golpe blando” o “golpe de colores” disfrazadas de movilización popular
pacífica. Esta práctica logró derrocar a gobiernos de naciones del medio
oriente y de algunos países de Latinoamérica, el ejemplo más cercano es el de
Evo cuando se habló de un supuesto fraude electoral que nunca se probó y las
movilizaciones pititas. Estos golpes blandos optan por provocar la represión de
las fuerzas de seguridad, es decir, de la Policía por medio de acciones
violentas o ilegales, esto es proyectado por los medios de comunicación como
una violación a los derechos humanos para justificar cualquier acción contra el
Gobierno.
Inclusive asumen las banderas de la no violencia e invocan a
Dios como lo hacen los cívicos de Santa Cruz y como lo hacía la exmandataria de
facto Jeanine Añez. Estas movilizaciones son financiadas por una élite
adinerada o por factores externos. Asimismo organizan grupos opositores para
lograr un efecto multiplicador de las acciones callejeras como sucedió en
2019.
En los golpes blandos se utilizan los medios de difusión y
comunicación electrónicos, como los celulares, para generar concentraciones
inmediatas y la rápida presencia de la prensa. El manejo de las redes sociales
es un arma letal en estas movilizaciones, crean páginas falsas para azuzar a la
gente vulnerable, difunden noticias mentirosas y las bombardean por Facebook,
Twitter y otras redes. Inventan una falsa realidad hasta el convencimiento de
las personas que en principio son indiferentes a estos acontecimientos. Todo
esto sucedió en el golpe de 2019 armado por Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa,
Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina y otros.
Entre otros elementos utilizados en estas prácticas
golpistas de colores, los medios de comunicación crean también una falsa
realidad presentando a la opinión pública nacional e internacional una
situación de supuesta ingobernabilidad y caos. Se convierten en portavoces de
quienes hablan de persecución política tratando de menoscabar la naturaleza
democrática del Gobierno y una supuesta intolerancia que deriva en denuncias de
violación a los derechos humanos de los manifestantes.
Y como dice el escritor cubano Raúl Antonio Capote: “La
estrategia (del golpe blando), en conjunto, consta de cinco etapas
fundamentales: ablandamiento, deslegitimación del gobierno, calentamiento de la
calle, combinación de diferentes formas de lucha y fractura institucional”.
¿Será que ahora la oposición, la derecha, los cívicos radicales y los resabios
del gobierno de Añez están optando por todo esto en Bolivia? (Jaime E. Buitrago
Romero es periodista)



