Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 07 de octubre de 2021
Categoría: Autonomías
Subcategoría: Autonomía Indígena
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Se cumplen 45 días
desde que los indígenas de tierras bajas, organizados por la Central de Pueblos
Indígenas de Beni (CEPIB), iniciaron su marcha. Desde aquel arranque, en el
atrio de la catedral de Trinidad (Beni), manifestaron la urgencia de lograr un
nuevo diálogo con el Gobierno para defender su tierra y territorio. Después de
37 días de caminata llegaron a la plaza 24 de Septiembre
de Santa Cruz con una agenda nacional de 16 puntos y que
surgieron del consenso de los propios marchistas.
Desde entonces más
de 500 indígenas permanecen en los predios de la Universidad Autónoma Gabriel
René Moreno aguardando la respuesta oficial del ejecutivo para reunirse. Pero
ellos no aceptan dialogar con los viceministros sino con el presidente Luis
Arce o el vicepresidente David Choquehuanca.
“Hemos cursado una carta
abierta y pública a las autoridades nacionales para conminarlas
esta vez, a que concurran a dialogar con el Parlamento de
Naciones Indígenas y toda la columna de la gran marcha este
jueves, 7 de octubre, a las 10:00 de la mañana en los predios de la
Uagrm. Los vamos a esperar”, manifestó Abdón Justiniano, presidente de la
Cepib.
La tarde de este
miércoles, los indígenas marcharon por el centro de la capital cruceña y
volvieron hasta la plaza principal para mostrar su unidad y firmeza en
las medidas asumidas. Además, anunciaron radicalizar la protesta si no
se lograba dialogar este jueves.
“Estamos aquí para
decirles que seguimos a la espera de las estructuras de
los poderes del Estado. Creemos que los servidores públicos, que han sido
elegidos para prestar sus funciones al servicio del pueblo, honrarán esa
investidura que tienen como primeras autoridades del país”, señaló
Marcial Fabricano, vocero del parlamento indígena.
Fabricano dijo que
seguirán en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, esperando la atención del
presidente y vicepresidente del Estado, pues no quieren mediadores que
no tengan la capacidad de tomar decisiones sobre las demandas de los
indígenas.
Hace ocho días, la
marcha aguarda a las autoridades de Gobierno para establecer una mesa de
diálogo. En un primer acercamiento, el viceministro de Seguridad
Ciudadana, Roberto Ríos, se aproximó a la columna a nombre
del Ejecutivo. Los propios indígenas impidieron el ingreso de la autoridad, ya
que no contaba con las credenciales correspondientes.
Ríos se ha
caracterizado por ser el portavoz visible más crítico con los marchistas a
quienes acusó en reiteradas oportunidades de no contar con un pliego de
demandas para que el ejecutivo pueda analizarlas. Sin embargo, y en
contradicción de estas manifestaciones, la diputada de Comunidad Ciudadana
Toribia Lero, en su condición de presidenta de la Comisión de Pueblos
Indígenas, oficializó la entrega de las demandas en la Casa Grande del Pueblo.
También el
ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Remmy Gonzales, trató de acercarse
a los dirigentes de los marchistas con una invitación a una reunión en
instalaciones gubernativas. Fieles a lo dispuesto por la columna, los
marchistas reclamaron que el encuentro se desarrolle junto al grueso de los
indígenas que representan a más de una veintena de los pueblos originarios del
país.



