Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 04 de octubre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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En 24 horas, el presidente Luis Arce y su mandante,
el cocalero Morales, han puesto a Bolivia frente a los 24 países de la Unión
Europea y el Brasil solo porque sus cerebros se han congelado en el 11 de
noviembre de 2019.
El títere Arce se ha hecho monotemático en sus
discursos: solo habla del “golpe” que habría ocurrido en aquella fecha, no sabe
si antes o después de la renuncia que presentó el cocalero a la presidencia,
renuncia que fue aceptada por los masistas del parlamento.
Ha congelado la agenda política en esa fecha para
contentar a su jefazo, pero también para disimular que no sabe qué hacer con la
economía del país, comenzando por pagar a los empleados públicos.
Y ha acusado a la Unión Europea, a la OEA y a sus
36 países integrantes, de haber colaborado para que no se sabe quiénes
concretaran el “golpe” que hizo escapar tan aprisa al cocalero.
Lo que saben quienes siguieron aquellos hechos es
que el embajador de la UE se opuso a la idea de que fuera cerrado el parlamento
-que hubiera sido una gran decisión- diciendo que si ocurría eso estaríamos en
una situación de “golpe de Estado”, lo que hizo que la idea fuera desechada.
Si algo hizo la UE en esas circunstancias fue
evitar que el gran estallido social se concretara en una ruptura total del
esquema dictatorial y del mecanismo del fraude.
Pero todo eso es historia antigua para los
bolivianos que ahora están decididos a cambiar radicalmente la situación y no
quieren (ocho de cada diez) que el cocalero vuelva a ser ni siquiera candidato,
según dice una encuesta.
Es decir que este es, de veras, un caso cerrado. El
tipo renunció al cargo y huyó del país y Bolivia se las tuvo que arreglar ante
semejante gesto de cobardía, poniendo en la presidencia a un gobierno
provisional.
El cobarde se fue y debe olvidarse de volver a la
presidencia de Bolivia. Quizá pueda aspirar a ser el comandante de los
cocaleros y narcotraficantes de Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela, pero
presidente de este país, jamás.
Deberá encarar los cargos que tiene ante la
justicia internacional y ante tribunales de otros países, como Estados Unidos,
según las denuncias que está haciendo en España el exjefe de inteligencia del
gobierno de Hugo Chávez.
La cárcel que Estados Unidos tiene en la bahía de
Guantánamo, celdas destinadas a todos los responsables del Cártel de los Soles,
que se ocupó de llevar cocaína boliviana desde Chapare hasta Venezuela, en
camino hacia el norte.



