Medio: Jornada
Fecha de la publicación: viernes 01 de octubre de 2021
Categoría: Autonomías
Subcategoría: Autonomía Indígena
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Los indígenas de la Amazonía y el oriente que marcharon
durante más de un mes hacia Santa Cruz esperan sostener un diálogo con
representantes de los cuatro poderes del Estado para plantear sus demandas de
respeto por sus territorios y costumbres.
En días pasados, los indígenas enviaron cartas a los máximos
representantes de los cuatro poderes del Estado con miras a dialogar sobre sus
demandas y por ahora no han tenido la respuesta esperada, ya que solamente el
Ejecutivo se ha pronunciado, dijo a Efe el dirigente Marcial Fabricano.
«Nosotros venimos buscando a los cuatro poderes del Estado,
el Ejecutivo, Judicial, Legislativo y Electoral. En ese nivel porque cada una
de esas estructuras tiene mucho que decirnos a nosotros, tienen que tocar
muchos aspectos que son de interés nuestro como pueblos indígenas», sostuvo
Fabricano.
El Gobierno de Luis Arce envió a Santa Cruz a tres
viceministros para escuchar a los indígenas y les ha pedido que envíen sus
demandas por escrito, pero los marchistas insisten en tener un diálogo al nivel
más alto.
Fabricano, un líder histórico de los indígenas de tierras
bajas, como se conoce a las regiones de la Amazonía, oriente y chaco
bolivianos, consideró que la marcha «tan sacrificada» merece «su importancia» y
que le den el «lugar» que le corresponde.
Los indígenas recorrieron a pie en 37 días los cerca de 500
kilómetros entre la ciudad amazónica de Trinidad y Santa Cruz para reclamar
respeto pleno de sus derechos ante las invasiones de sus territorios, los
incendios forestales y los proyectos gubernamentales en sus tierras sin
consultarles previamente, entre otros.
Los marchistas tuvieron un recibimiento caluroso en la
víspera en Santa Cruz y en esta jornada se recuperaban y descansaban en el
escenario polideportivo de la estatal Universidad Gabriel René Moreno.
El personal médico de la universidad brindó asistencia a los
indígenas para, por ejemplo, revisar y tratar las ampollas que muchos tienen en
los pies por la caminata.
Las mujeres también prepararon una olla común para compartir
la comida que les ha llegado gracias a la solidaridad de personas e
instituciones.
El sector movilizado ha conformado un «parlamento indígena»
que, según Fabricano, no se ha instituido para molestar a los políticos, sino
que es una «estructura ancestral» amparada en su derecho a la libre
determinación mediante la cual buscan deliberar y dialogar con los cuatro
poderes estatales.
Los indígenas de tierras bajas han marchado antes en una
decena de ocasiones para llamar la atención del Estado sobre distintas
demandas, la primera en 1990 fue por dignidad y territorio.



