Medio: Opinión
Fecha de la publicación: viernes 01 de octubre de 2021
Categoría: Autonomías
Subcategoría: Autonomía Indígena
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Después de 37 días exactos, la Marcha Indígena, que
emprendió viaje desde la ciudad de Trinidad, Beni, finalmente cumplió con el
objetivo trazado y llegó ayer a la plaza 24 de Septiembre de la capital
cruceña, donde gran parte de la población recibió a los movilizados entre
aplausos, danzas y con vestimenta característica del oriente.
Los 500 marchistas, que han completado el traslado a pie
en reivindicación del respeto hacia su territorio, la lucha contra el
avasallamiento y para lograr una reunión con el presidente Luis Arce, fueron
declarados como “huéspedes ilustres” por el Gobierno Autónomo Municipal de
Santa Cruz, que celebró la presencia de los indígenas.
El alcalde Jhonny Fernández fue quien alcanzó a la marcha
en el cuarto anillo y la avenida Virgen de Cotoca. Desde allí pudo abrazar a
Marcial Fabricano, la cabeza principal de la columna movilizada.
La autoridad edil, sin embargo, vivió un momento incómodo
que, en consecuencia, le otorgó cierto grado de tensión a la jornada festiva.
Fernández, rodeado por personas que recibieron a los
marchistas, fue abucheado por un grupo de ciudadanos, a la voz de “¡fuera!”.
Esto, según un breve video publicado por la página de Detrás de la Verdad Sin
Censura, donde el Alcalde, incluso, es echado con chorros de agua por quienes
no están de acuerdo con su gestión. El momento de tensión fue corto.
Además, una misa fue parte del programa. Esta se llevó
adelante en la Catedral Metropolitana. El diario El Deber reportó que el
gobernador Luis Fernando Camacho esperó a la Marcha Indígena en compañía de los
asambleístas y los miembros del Concejo, en la calle Sucre.
En el camino, los movilizados de tierras bajas han
contado con el apoyo de la activista Amparo Carvajal, titular de la Asamblea
Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), quien acompañó el recorrido
en parte del tramo.
El Comité Cívico Pro Santa Cruz, liderado por Rómulo
Calvo, invitó a todos, en la previa, para que la ciudadanía pudiera ser testigo
del arribo de los protestantes. Las banderas de la flor del patujú fueron la
constante en la capital cruceña.
Además, algunos citadinos se situaron en puentes, a la
espera de que la movilización avanzara. El objetivo de los marchistas es lograr
una reunión con el Gobierno para abordar temáticas como la salud, la educación
y la inversión en proyectos.
Por su parte, el Gobierno cree que la medida de presión
pacífica está “alineada con Camacho”. El titular de la Confederación de Pueblos
Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía de Bolivia (CIDOB), Justo Molina, dijo
haber conseguido “avances” en cuanto a mesas técnicas con una columna de 50
indígenas que “abandonaron” la marcha. “Hemos invitado y, de ese modo, salió un
grupo de esta columna de la marcha de hermanos que han partido de Trinidad. Se
ha venido trabajando con él en estas mesas técnicas”, refirió.
De acuerdo con La Patria, la mañana de ayer se instaló un
encuentro preliminar con tres viceministros. No obstante, los originarios
reclaman que el presidente Luis Arce comande la reunión.



