Medio: El Deber
Fecha de la publicación: martes 28 de septiembre de 2021
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Procesos contra autoridades electas
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El MAS inició al menos tres querellas en contra de
políticos, cívicos y autoridades cruceñas por causas del conflicto que se
generó el 24 de septiembre después de que la wiphala fuera retirada del mástil
de la plaza principal. El símbolo fue izado en los actos oficiales de
la efeméride de Santa Cruz a pesar de que, según el presidente de la
Asamblea Legislativa Departamental, Zvonko Matkovic, existía un acuerdo previo
para no hacerla flamear, así como tampoco la bandera del Patujú.
La wiphala fue retirada del acto y eso desató una ofensiva
judicial contra el gobernador Luis Fernando Camacho; el presidente del Comité
pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, y otros políticos cruceños. Otro proceso está en
veremos porque Camacho impidió el uso de la palabra al vicepresidente David
Choquehuanca en ese mismo acto. Mientras que un dirigente de la Conamaq
que resultó ser policía se sintió agredido por Rómulo Calvo y lo
denunció por racismo y discriminación.
De hecho, lo ocurrido el viernes en la plaza ha generado el
pico más alto de polarización después de lo ocurrido entre octubre y noviembre
de 2019. Además, volvió a colocar en el tapete el caso del supuesto golpe,
y la exigencia de que José Luis Camacho, padre del gobernador, sea citado a
declarar.
Las tres denuncias
El lunes en La Paz, una marcha exigió respeto a la wiphala y
que se procese a Luis F. Camacho y a quienes bajaron la bandera. El amauta
Marcelino Cancari pidió que se procese al gobernador cruceño, porque él fue
quien ordenó el retiro de la wiphala de los mástiles de la plaza 24 de
Septiembre.
El ministro de Justicia, Iván Lima, señaló que deshonrar un
símbolo patrio, como la wiphala, es un delito que tiene pena de dos años. Esta
acción será dirigida contra los autores, “pero también entrarán el
gobernador y el presidente del Comité Cívico como cómplices e
instigadores, ambos tienen responsabilidad en el caso”.
De hecho, la bancada del MAS, formalizó ayer por la mañana
una denuncia. El memorial acusa a Camacho, a Calvo, al presidente de la Brigada
Parlamentaria Cruceña, José Carlos Gutiérrez, a Adalid Farel Moreno y a las
asambleístas departamentales Lisset Durán y Keyla Fernández por los delitos de
racismo, discriminación, incitación al racismo y la discriminación y
ultraje a símbolos patrios.
Una de las acusadas en este caso, Keyla García, de Creemos,
dijo que se presentará donde se la convoquen, pero lo único que hizo fue
proteger a la wiphala, al ver la molestia de la población y para evitar que se
dañe este emblema. Denunció que meter la wiphala fue un acto de
provocación del MAS, porque se había acordado en las reuniones
preliminares de protocolo, entre el Gobierno y la Gobernación, que solo se
incluiría la bandera boliviana y la cruceña.
Complementó que no se denigró la bandera, sino que se la
resguardó para que posteriormente un grupo de jóvenes entreguen la
bandera a un militar.
En la misma línea, el presidente de la Asamblea Legislativa,
Zvonko Matkovic, relató que se había llegado a un acuerdo con el vicepresidente
David Choquehuanca de que no se iba a izar ni la bandera wiphala ni la de
Patujú en los actos protocolares, y recalcó que el Gobierno provocó
esta situación, porque de alguna manera la bandera apareció.
De hecho, hay un video que muestra el momento en el que un
integrante de la Unión Juvenil Cruceñista entrega la wiphala a un uniformado.
En ese material que circula en las redes sociales se ve que le pasa la bandera
en una actitud protocolar, la entrega doblada y luego se lleva la mano derecha
al hombro, en señal de respeto. El militar le da la mano y se retira en
medio de aplausos.
La bandera no debió estar en el acto. “Se informó a Eduardo
del Castillo que no se podía izar la wiphala por ser un aniversario
departamental y, pese a ello rompió el protocolo, (realizó) un acto desafiante
y ofensivo. El ministro Del Castillo saca de su bolsillo doblada y
maltrecha una wiphala que se la entrega al vicepresidente
(Choquehuanca), mismo que posterior procede a izarla”, explicó Calvo.
El presidente de la Brigada, José Carlos Gutiérrez
(Creemos), también acusado, dijo: “Que quede claro que como cruceño voy a
defender a Santa Cruz como a los símbolos de mi tierra oriental”.
Señaló que los “racistas, discriminadores y separatistas son
los calamitosos masistas. Sus diputados no quieren a Santa Cruz, la
odian, quieren más a su partido, al MAS y a Evo, son calamitosos”.
El presidente Luis Arce exigió respeto a la whipala. Dijo
que hay preocupación sobre algunas personas que no acaban de entender su
significado. “La wiphala se respeta, porque es el lenguaje, la historia, el
resumen de la lucha de nuestros pueblos y no se borrará con el capricho de un
grupo de personas, con una intención, con una paradita de gallo viejo”, dijo.
Sin embargo, admitió “el regreso de algunos sectores racistas que nunca
entendieron que Bolivia son nueve departamentos. Santa Cruz no es la
hacienda de nadie, es de todos los bolivianos”, recalcó.
Rómulo Calvo está a la espera de ser convocado. No se
arrepiente de no haber saludado a las autoridades. Recalcó que no estaba
programado que esté la wiphala. “Somos respetuosos de los símbolos patrios,
recordemos que, en el cabildo del 12 de noviembre de 2019, cuando escapó el
dictador (Evo Morales) nuestro presidente cívico (Camacho) alzó la
whipala en El Cristo, pidió respeto y fue aplaudida por todo el pueblo. Hacemos
recuerdo de eso al Gobierno. Sin embargo, el izamiento de esta bandera el 24 de
septiembre no correspondía. Lo que hizo el Gobierno fue una falta de respeto y
provocación. Yo protesté pacíficamente, pido la renuncia de Lima y de Del
Castillo, basta de persecución. Espero que me convoquen a declarar, tendrán que
demostrar sus acusaciones”, dijo.
Ayer, en la plaza Murillo, un grupo de ciudadanos abucheó a
los diputados Miguel Roca, de Comunidad Ciudadana (CC), y a otro
asambleísta por cuestionar el uso político de la wiphala. Le bajaron el
barbijo, mientras gritaban golpista y le exigieron que bese la wiphala. Ambos
asambleístas denunciaron que la Policía no los defendió.
El viernes el gobernador Camacho, efectivamente le negó la
palabra a Choquehuanca. El ministro Lima señaló que cometió el delito
de estorbar o impedir el ejercicio de funciones públicas, y que
dependerá de Choquehuanca, si inicia o no la acción penal.
Camacho, por su parte, aseveró que hizo respetar a su
pueblo. “Nosotros defendimos a Santa Cruz de tanto abuso. El regalo es la
consecuencia, la lealtad. Había un compromiso, solo las banderas de Bolivia y
la cruceña, y Choquehuanca sacó una bandera de debajo del brazo. En
momentos de tanto daño querer imponerla es una falta de respeto. Todos
tenemos distintas culturas, distintas visiones. La bandera fue entregada a un
militar, no se la destruyó”.
Sin embargo, el gobernador admitió que fue por ese
motivo que decidió no darle la palabra a Choquehuanca en el acto.
Otra arista tiene que ver con Iver Valenzuela, dirigente de
Conamaq que denunció a Calvo porque le habría dicho, cuando se acercó a poner
una ofrenda, que “no era carnaval para que se vista así” y denunció que Adalid
Farell, lo golpeó con chicote. Luego fue identificado como policía. El Ministro
de Gobierno, Eduardo del castillo dijo que no lo era. Pero luego, el comandante
de la Policía, Johnny Aguilera, admitió que sí lo era, aunque ya no está en
servicio activo desde 2019. Pero, su última declaración jurada ante la
Contraloría es de 2020, lo que pone en duda que esté en reserva.
“Fue desvinculado por trámite de jubilación y tiene derecho
a dedicarse a lo que le parezca. No forma parte de la Policía.
Expresaba su sentimiento y tiene derecho”, dijo ayer el jefe policial.



