Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 19 de septiembre de 2021
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Procesos contra autoridades electas
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El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, ganó
las elecciones con el 55,63%, mientras que el presidente Luis Arce se hizo del
mandato del país con el 55,1%. Ambos gozan de una legitimidad incuestionable y,
precisamente por eso, es una afrenta que el MAS quiera sacar de su cargo al
Alcalde por el solo hecho de ser opositor. Y, no se trata de que la justicia
decida tal o cual cosa, se trata de una acción política para controlar incluso
aquello que no pudieron ganar en las urnas.
En 2013, Reyes Villa, en su calidad de exprefecto
de Cochabamba, fue sentenciado a cinco años de reclusión en el caso denominado
“Sillar alternativo”, por el delito de conducta antieconómica, en el caso de la
construcción del tramo carretero El Sillar. Reyes Villa estaba entonces
refugiado en Estados Unidos porque tenía una decena de casos abiertos a
instancias del MAS.
El fondo del asunto es de lo más curioso porque
establece que la Prefectura erogó 1,6 millones de bolivianos por la
contratación de consultorías individuales en vez de una consultoría
multidisciplinaria y dice que no ha prevenido que el tramo pasaba por el Parque
Nacional Carrasco y que, por tanto, no iba a obtener la ficha ambiental. Es
decir, observa aspectos más de forma que de fondo en un intento de resolver el
viejo problema de deslizamientos en la ruta Cochabamba-Santa Cruz.
El caso es que esa sentencia fue avanzando hasta
llegar al Tribunal Supremo de Justicia, donde la defensa de Reyes Villa
recurrió con un recurso de casación que acaba de ser rechazado antes de ser
considerado. Frente a este revés jurídico, el MAS considera que la sentencia ya
está ejecutoriada y por eso pide que Reyes Villa sea apartado del cargo y se
convoque a nuevas elecciones. De hecho, el Tribunal Electoral abrió esa
posibilidad, pero siempre que el Concejo tome la decisión de sacar al Alcalde
de su cargo. Sin embargo, juristas consultados por este medio aseguran que a
Reyes Villa aún le quedan dos recursos más, uno ante el propio Tribunal Supremo
de Justicia y otro ante el Tribunal Constitucional.
Tomando en cuenta que la justicia está al servicio
del MAS, es probable que todas las puertas judiciales se vayan cerrando para
Reyes Villa, de tal manera que el partido de gobierno no cesará en su dura
presión para destituir al Alcalde cochabambino.
En el coro de los oficialistas que piden el cambio
de alcalde apareció, con voz fuerte y clara, el candidato perdedor de las
elecciones en Cochabamba, el ahora viceministro Nelson Cox, quien sacó
solamente 29,69% del respaldo popular. Tal vez ahora está pensando que llegó su
oportunidad de convertirse en alcalde anteponiendo sus intereses personales
frente a la voluntad popular.
No sólo Reyes Villa está sufriendo la arremetida
judicial del MAS. Se encuentra en esa misma situación el alcalde de La Paz,
Iván Arias, quien fue ministro de Obras Públicas del gobierno de Jeanine Añez,
por lo que está siendo sometido a varios procesos penales. El más reciente
también es insólito, pues la Fiscalía lo convocó a declarar en calidad de
sindicado por una supuesta discriminación al expresidente de la empresa Mi
Teleférico, César Dockweiler, quien fue el perdedor de las elecciones a la
Alcaldía de La Paz justamente frente a Arias.
Lo curioso del caso es que la Fiscalía basa su
acusación en un informe de la Defensoría del Pueblo, lo que acaba de
reconfirmar que esa instancia, igual que la justicia, está al servicio de los
intereses del MAS. La oficina de Nadia Cruz ha señalado que no presentó ninguna
denuncia contra Arias, pero su informe es la materia prima para un nuevo caso
de persecución.
Arias, igual que Reyes Villa y lo mismo que Arce,
tiene amplia legitimidad porque ganó las elecciones con el 49,52% de los votos
y merece el respeto de las demás autoridades para desarrollar su gestión sin
sobresaltos.
¿Cuál es la lógica del MAS cuando quiere expulsar
de sus cargos a alcaldes electos y que gozan del mismo porcentaje de apoyo
popular que Arce? ¿Quiere decir el MAS que en Bolivia el voto azul vale más que
el voto por los opositores? Ya es tiempo de que el partido oficialista respete
la voluntad popular ya sea ésta a favor del MAS o de la oposición.



