Medio: El Diario
Fecha de la publicación: domingo 19 de septiembre de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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Todo indica que el Gobierno cumplirá con una sola de las
recomendaciones conclusivas del Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes, mediante una especie de remedo de reforma de la Justicia. Al
efecto, Iván Lima, Ministro de Justicia, se encuentra recorriendo el interior
del país para “socializar” esa reforma. Obviamente, tal socialización solo con
el MAS y los movimientos sociales que controla. La gestión del ministro poco o
nada tiene que ver con sus promesas originales de atacar la Justicia en todo lo
malo —que es mucho— en aras de renovarla a profundidad.
Sus iniciales promesas consistían en que el gobierno convocaría a un
referéndum para modificar algunos artículos de la Constitución Política del
Estado que determinan la elección de los magistrados por voto de la ciudadanía.
El objetivo que pretendía era sustituir por la meritocracia la elección vigente
de la cúpula judicial. Añadía Iván Lima que se agregaría el referéndum a los
comicios sub nacionales con ahorro de tiempo y recursos.
Otro de los alcances de Lima fue dar un plazo para la renuncia de los
componentes del Consejo de Magistratura, bajo alternativa de someterlos a
juicio de responsabilidades ante el Órgano Legislativo. Esto debido a las más
que abundantes denuncias contra el Consejo en cuestión. Empero, a poco tiempo,
el gobierno y la bancada parlamentaria masista pararon en seco las propuestas
de reforma, o sea, duraron menos que “una salva de cuetes”.
Uno de los pilares del gobierno es, sin duda, el manejo del Órgano Judicial
según sus deseos y conveniencias. Es a la vez uno de sus brazos persecutorios
de sus adversarios políticos y resorte protector y de impunidad de su
militancia, junto al Ministerio Público. Por consiguiente, el gobierno no
admite ni admitirá deshacerse de esa maquinaria a sus órdenes.
Acaba a salir a luz otra de las trapisondas del cuestionado Consejo. Es la
desaparición de 200 procesos por distintas faltas y otras transgresiones de
jueces y magistrados, y también del mismo organismo. No es la primera vez de un
acto semejante. ¿Cuál sería el costo para quienes tenían urgencia de esta
desaparición destinada a borrar sus actos censurables dentro del aparato
judicial? La Comisión de Justicia de Diputados anunció un viaje a Sucre con el
fin de “evaluar” el caso en la misma sede del Consejo de la Magistratura. Se sabe
cómo terminan estas fechorías. Es difícil que entre compañeros de la misma
tienda se pueda esperar resultados que merezcan los aplausos de la opinión
pública.



