Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 16 de septiembre de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Día que pasa se consolida una lamentable realidad en el país: el aparato público está copado de militantes que ocupan cargos por el simple hecho de haber trabajado para el partido ganador o haberlo apoyado con su voto. La capacidad profesional no es el requisito predominante para los funcionarios.
Este miércoles, un grupo de personas que se identificaron como miembros de la Federación del Norte Potosí llegaron hasta las puertas de la Gobernación de ese departamento para exigir a su titular, Jhonny Mamani (MAS), la asignación de un cargo para uno de sus afiliados.
“Nosotros con nuestros votos hemos sacado a una autoridad y no nos pueden impedir (el ingreso)”, reclamó uno de los movilizados, para luego explicar a los periodistas su demanda: “Nosotros un funcionario queremos meter y no nos aceptan”.
Ciertamente esta práctica se remonta incluso a los gobiernos anteriores al primero del MAS, pero nunca había estado tan arraigada, al extremo que ahora los votantes se organizan y se movilizan para cobrar por sus votos con algún cargo, que al final todos pagamos.



