Medio: La Razón
Fecha de la publicación: miércoles 08 de septiembre de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La Comisión Mixta de
Justicia Plural de la Asamblea Legislativa postergó sin fecha el análisis de
las proposiciones acusatorias contra la expresidenta del régimen transitorio
Jeanine Áñez. Parece una buena señal, pues además de cuidar el procedimiento, implicaría
considerar tiempos políticos en búsqueda de acuerdos que viabilicen al menos un
juicio de responsabilidades.
Luego de haber
resuelto varios procesos que estaban engavetados, la comisión debía tratar hoy
las cuatro proposiciones acusatorias contra Áñez derivadas por el Tribunal
Supremo de Justicia, a requerimiento de la Fiscalía General del Estado, para la
decisión correspondiente sobre la autorización o no de juicios de
responsabilidades. La celeridad de la comisión en estos casos, que son objeto de
debate político, contrasta con el rezago de procesos que datan incluso de hace
tres lustros.
Con relación a la
expresidenta del régimen provisorio, a la fecha hay cuatro procesos orientados
a juzgar delitos que habrían sido cometidos en el ejercicio de sus funciones:
el crédito contraído con el FMI sin autorización de la Asamblea, el Decreto
Supremo 4200 que penalizaba la libertad de expresión, la ampliación de registro
de comercio en favor de Fundempresa y las masacres de Sacaba y Senkata. En este
último caso, el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes
(GIEI) es inequívoco.
Entre otras razones
no declaradas, es probable que la decisión de la Comisión Mixta de Justicia
Plural de postergar el tratamiento de estos casos responda a la necesidad de
asegurar su autorización en el pleno de la Asamblea por al menos dos tercios de
votos de los presentes. Dicha mayoría especial está en duda toda vez que las
dirigencias de Comunidad Ciudadana y de Creemos condicionan sus votos. Habrá
que ver cómo deciden en conciencia las y los asambleístas ante un hecho tan
grave como las masacres.
Respecto a los
juicios de responsabilidades contra Áñez, algunas voces, incluso del
oficialismo, sostienen que este camino supone reconocer que hubo sucesión
constitucional (como si el juicio contra el exdictador García Meza hubiese
significado avalar su régimen de facto). Plantean por tanto la vía ordinaria,
como ocurre ahora mismo con el caso Golpe. Pareciera más bien que la vía
ordinaria es una suerte de “plan B” en caso de que no prospere el juicio de
responsabilidades autorizado por la Asamblea.
Como sea, más allá
de los intereses políticos en disputa, así como de las condiciones planteadas
por las fuerzas opositoras para viabilizar un juicio de responsabilidades contra
Áñez y los suyos, es indiscutible que en el caso de las masacres de Sacaba y
Senkata debe primar la exigencia de justicia centrada en las víctimas (21
personas asesinadas, cientos de heridos). En ese horizonte, haría bien la
comisión en considerar la temporalidad política que permita un gran acuerdo
contra la impunidad.



