Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 31 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Cada día, el régimen del MAS cambia de estrategia, intenta una nueva trampa y busca algún recoveco para seguir en su empeño de negar la realidad, imponer la fantasía del golpe de estado y tapar la gran fechoría del fraude de octubre de 2019.
Todos los funcionarios que usó para tejer la narrativa del golpe salieron trasquilados y se ahogaron en sus mentiras. Esta vez utiliza al procurador general, Wilfredo Chávez, un férreo “evista”, un alumno aventajado del “linerismo” y miembro indiscutido del clan Quintana, para lanzar una nueva propuesta de fraude, consistente en revisar cada una de las 35 mil actas de votación del proceso electoral de 2019.
La idea surge después del bochornoso intento que hizo el gobierno por intimidar al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien sí tuvo la valentía y la dignidad de enfrentar las críticas durante una sesión extraordinaria del consejo permanente en la que dejó en vergüenza a tres ministros bolivianos, a los que además de enrostrarles la bajeza cometida en las elecciones de 2019, les propuso seguir adelante con sus quejas, plantearlas en cualquier instancia internacional para que diga si la OEA miente, si es que los expertos del organismo se inventaron una trampa inexistente y si es que la auditoría realizada aquella vez tiene efecto vinculante o no, un elemento que causa pavor en el cocalero y todos lo que tienen que rendir cuentas por los delitos cometidos.
El procurador, cuyo cargo le queda grande, puesto que no es más que uno más de los manipuladores que trabaja para consolidar una dictadura disfrazada, dice que no hay que tener miedo al conteo que está proponiendo. Lo dice después de rehuir a la propuesta que le hace la OEA, después de que varias instancias internacionales le han dado un revés tras otro cocalero, acorralado por todas las violaciones que ha cometido desde que decidió perpetuarse, desconociendo la voluntad popular de febrero de 2016, el pecado original de todo este entuerto que nos ha provocado la mayor crisis política de la historia democrática y la más grande amenaza para nuestro estado de derecho.
¿Quién puede creer en la palabra de Chávez? ¿Cómo confiar en un régimen que no hace más que mentir, torcer las cosas y arremeter contra cualquiera que intente decir lo contrario? ¿Qué garantía puede darnos un proceso que estará en manos de individuos sin escrúpulos, dispuestos a cualquier maniobra espuria, tal como lo han venido haciendo en todos estos años?
Lo único claro hasta hoy es que Evo Morales cometió delito al postularse argumentando un derecho humano, que las elecciones de 2019 fueron anuladas por el fraude cometido por el cocalero y que estas faltas tienen que juzgarse en tribunales confiables e independientes. Hasta el criminal más avezado tiene derecho a la defensa y a refutar a los jueces y es por eso que la OEA le da al gobierno de Arce la chance de seguir peleando. Pero dejar que el MAS sea juez y parte es otro fraude del tamaño del anterior.
Lo único claro hasta hoy es que Evo Morales cometió delito al postularse argumentando un derecho humano, que las elecciones de 2019 fueron anuladas por el fraude cometido por el cocalero y que estas faltas tienen que juzgarse en tribunales confiables e independientes.



