Medio: El Día
Fecha de la publicación: lunes 30 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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Ivan Lima, no te creo porque han pasado cerca de diez meses del gobierno de Luis Arce y no existe (en serio) reforma judicial. No solo te frenaron de realizar cualquier cambio judicial, sino que se saltaron la Constitución cuando detienen a Jeanine Áñez Chávez, y generan la narrativa del “golpe” y la “guillotina” para los opositores.
Ivan Lima, no te creo porque la imprescindible reforma judicial, apenas llegó a conformar un grupo de notables, que terminaron echados por la puerta de atrás y ahora están concentrados en la persecución e instrumentación de la justicia. Y han restituido el sistema inquisitivo: primero detienen y condenan públicamente y, después, buscan investigar al gobierno de transición (cuya gestión y resultados compartió el MAS).
La oposición política parece compartir el objetivo de reformar la Constitución para resolver (o buscar resolver) la crisis judicial. La reforma constitucional debe cambiar el sistema de la designación de las principales autoridades judiciales, permitiendo que la Asamblea Legislativa designe a los candidatos, por dos tercios de votos de los parlamentarios presentes, previa calificación de méritos y un sistema de audiencias públicas que permita conocer y acreditar los méritos de los candidatos. La designación, previa invitación, a una suerte de “notables”, como en algún momento se hizo con la ex Corte Nacional Electoral, constituye una opción para restituir la institucionalidad perdida.
Sin embargo, la solución no pasa sólo por cambiar a las principales autoridades judiciales. El verdadero problema es mucho más serio y complejo de lo que aparenta. En realidad, hay que cambiar no sólo el sistema de designación de las principales autoridades judiciales, e imponer en todos los niveles la meritocracia, sino fundamentalmente hay que fortalecer al Órgano Judicial en su conjunto. Y este fortalecimiento pasa por reconocer los cargos vitalicios, imponer exámenes de competencia y oposición, el funcionamiento real de la “Escuela de Jueces del Estado” y la evaluación periódica de forma que se cualifique la formación y capacitación permanente de los jueces. Se necesita institucionalizar la carrera judicial, para terminar con las designaciones de los jueces a carrera.
Ivan Lima, no te creo porque lo más urgente es restituirles su independencia e imparcialidad a los jueces, pues un sistema judicial sin estas garantías básicas, no sólo degrada la institucionalidad democrática y genera corrupción, pobreza, y que se imponga la ley de la selva, sino también pone en duda la viabilidad y sostenibilidad del Estado. De hecho, la seguridad jurídica y ciudadana, dependen del fortalecimiento institucional.
Ivan Lima, no te creo porque el Órgano Judicial necesita una asignación presupuestaria fija, que no debe estar por debajo del 3% del total del presupuesto general. Nadie en su sano juicio puede entender el sistemático decrecimiento de los recursos económicos judiciales de los últimos 15 años, que bordea apenas el 0.50% del presupuesto general del Estado.
Ivan Lima, no te creo porque el Estado tiene que revertir la retardación de justicia, introducir tecnología de punta, ampliar la cobertura judicial, restituir a los jueces ciudadanos, e implementar los jueces de paz, dependientes de los gobiernos municipales así como los jueces itinerantes a lo largo y ancho del territorio nacional. De la misma forma, se necesitan reformas legales que permitan, por un lado, la oralidad en todos los procesos judiciales y, por otro, promover los métodos alternativos de resolución de controversias, que permitan descomprimir el sistema judicial en todo sentido.
Ivan Lima, no te creo porque ignoras (deliberadamente) que la autonomía económica, corrupción generalizada, retardación de justicia, pérdida de confianza y credibilidad, falta de oralidad en todos los procesos, capacitación permanente y selección de los mejores profesionales, son algunos de los grandes desafíos, que debe resolver el Estado y tu gobierno, para comenzar un verdadero proceso de reformas y tener, a mediano plazo, un sistema judicial independiente, fortalecido, confiable e imparcial.
Ivan Lima, no te creo porque no hay voluntad política para el cambio sistémico e integral, que comprenda aspectos políticos, económicos, e institucionales, salvo parches, que no comparto.
*Autor del libro: El estado de la justicia boliviana.



