Medio: Jornada
Fecha de la publicación: domingo 29 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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Los principales partidos opositores e instituciones
ciudadanas críticas del Gobierno de Luis Arce denunciaron que el sistema de
Justicia se convirtió en un «arma política» para perseguir a estos sectores y
encubrir las vulneraciones cometidas por el oficialismo, por lo que insistieron
en demandar una reforma judicial.
La denuncia es parte de un pronunciamiento conjunto
difundido este domingo por las fuerzas opositoras Comunidad Ciudadana, del
expresidente Carlos Mesa, y Creemos, del gobernador de Santa Cruz, Luis
Fernando Camacho, junto al Comité Cívico cruceño y el Comité Nacional de
Defensa de la Democracia (Conade).
El documento manifiesta la posición de estos sectores para
el cumplimiento de las recomendaciones del informe del Grupo Interdisciplinario
de Expertos Independientes (GIEI) enviado por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) sobre la crisis de 2019 en Bolivia.
Los bolivianos «no contamos con un sistema de Justicia que
defienda al pueblo, al contrario, este se ha convertido en un arma política de
Intimidación, persecución y apresamiento», denunciaron los partidos y
entidades.
También acusaron al Ejecutivo de no querer cumplir con las
recomendaciones del GIEI sobre los «cambios urgentes» que requiere la Justicia
para tener fiscales y jueces «independientes, imparciales, idóneos y de alta
credibilidad y confianza ciudadana».
«Este es el único camino para que las investigaciones y
procesos penales por violaciones a los derechos humanos, señaladas en el mismo
informe, den lugar a un verdadero acto de justicia, especialmente con relación
a las pérdidas de vidas humanas, bajo la premisa de que todas deberían valer
por igual ante la justicia», señala el pronunciamiento.
Los opositores acusaron al Gobierno de Arce de querer
mantener la «sumisión y dependencia» de operadores de Justicia al Ejecutivo
«con objetivos políticos y de represión».
También consideraron que los procesos penales instaurados
contra detractores del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) son «en los
hechos acciones de linchamiento político-judicial» mientras la Justicia
«archiva y desestima casos» que involucran a gente del oficialismo.
Para alcanzar «paz social y concordia» en el país, estos
sectores consideraron «indispensable» que las investigaciones por los sucesos
de 2019 se realicen con un Ministerio Público y órgano Judicial «renovados» y
se garantice la independencia e idoneidad de sus operadores.
Además pidieron que los opositores encarcelados, a los que
consideran «presos políticos», se defiendan en libertad y que cesen las
«aprehensiones por razones políticas».
Posición gubernamental
El Gobierno de Arce a través del ministro de Justicia, Iván
Lima, ha considerado que el cambio de operadores de Justicia que plantea la
oposición supone un «golpe de Estado judicial» que, a su juicio, busca
impunidad.
Lima cuestionó en la víspera que el partido de Mesa quiera
condicionar a esta reforma judicial su apoyo a la aprobación en el Parlamento
de los juicios de responsabilidades contra la gestión transitoria de Jeanine
Áñez por los sucesos de 2019.
«Su línea política es la impunidad, el silencio, el pactar
la vida de los bolivianos y no respetar el dolor de ellos de todas estas
familias en la solución de la justicia», sostuvo el ministro citado en un
comunicado de su despacho.
El informe presentado este mes por el GIEI concluyó en que
en el país hubo «graves violaciones a los derechos humanos» durante la crisis
de 2019.
El grupo consideró «fundamental» avanzar en las
investigaciones y procesos por esos sucesos, aunque también advirtió sobre
«serias deficiencias» del Estado boliviano para garantizar la «independencia y
autonomía» del órgano Judicial y la Fiscalía.
Bolivia está enfrascada en una polémica entre el
oficialismo, que asegura que Evo Morales fue derrocado por un golpe de Estado,
y sus detractores, que sostienen que la crisis fue consecuencia de las
denuncias de fraude a favor del exmandatario en los fallidos comicios generales
de 2019, luego anulados.
La expresidenta interina Jeanine Áñez está encarcelada desde
marzo, con la salud deteriorada, investigada a instancias del oficialismo
dentro del caso llamado «golpe de Estado».



