Medio: El Deber
Fecha de la publicación: viernes 27 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los guionistas del Gobierno, el evismo y el masismo han dado
especial importancia a la rememoración del golpe de Estado del 21 de agosto de
1971, tratando, de esa manera, de matar dos pájaros de un tiro: equiparar ese
golpe con lo sucedido en las movilizaciones de octubre-noviembre de 2019, y
reapropiarse de la figura de Marcelo Quiroga Santa Cruz a través de la chicana
de comparar el juicio en contra de la ex presidenta constitucional Jeanine Áñez
con el juicio de responsabilidades que Quiroga intentó impulsar en contra de
Hugo Banzer Suárez.
Vano afán. Salvo quienes ignoran la historia o están cegados
de odio pueden caer en esa trampa, porque se trata de contextos absolutamente
diferentes. Al extremo, y si de misterios se trata, más fácil es asimilar al evismo
con el banzerismo, salvo en su origen, que en el caso de Banzer fue
consecuencia de liderar un golpe de Estado en un ciclo autoritario militar
golpeando a un gobernante de facto; en cambio, Evo Morales, al desconocer el
referendo de 2016 y hacer aprobar una sentencia para habilitar su
“rerrerrelección”, violó el orden constitucional y democrático vigente para
mantenerse en el poder.
Además, si de juicios contra exdictadores se trata, se tiene
el mejor ejemplo a mano: el juicio de responsabilidades en contra de Luis
García Meza Tejada y sus colaboradores siguiendo el debido proceso, sin
humillaciones ni saña y que culminó, bajo la dirección de Juan del Granado, con
sentencias como la de 30 años de presidio sin derecho a indulto a los
principales culpables.
¿Se tratará solo de ignorancia u olvido? Ese es un misterio
que se debe develar, y no me inclino por ninguno. Creo que esta actitud
responde a que así como el garciamecismo fue la expresión militar de un ciclo
final, el evismo y el masismo son la expresión civil de otro ciclo terminal.
Hay demasiados síntomas similares entre ambos. El principal
es, probablemente, el desprecio a la vida y dignidad humanas, que son
subordinadas a los intereses de los mandamases del Estado. Se trate de un grupo
presuntamente afín, como en el caso de los ejecutados en un hotel de Santa Cruz
o de Senkata y Sacaba, o de opositores, como en La Calancha o Montero. Y ni qué
decir del trato vejatorio a la ex presidenta constitucional Jeanine Áñez.
En el campo popular, también hay similitudes. Una, la forma
en la que desde el Estado se divide a las organizaciones sociales si sus
líderes no se subordinan a los dictados del partido o el Gobierno. Otra, la
cooptación de dirigentes vía prebendas de toda naturaleza.
El uso del Ministerio Público y la administración judicial
como instrumentos de represión política es estremecedoramente similar entre
evismo y garciamecismo. Así, hay personalidades que lucharon de veras contra
las dictaduras que ahora son perseguidas con saña, como Antonio Aranibar
Quiroga, enjuiciado con malas artes por Andrés Soliz Rada (hoy fallecido), que
fue ministro en el primer periodo de Morales y solapado adherente al
garciamecismo.
Hay, asimismo, similitudes en el mal trato que buena parte
de funcionarios da a la ciudadanía a la que presuntamente deberían atender, que
van de lo banal, por ejemplo, la prepotencia de personal de aduanas y migración
a pasajeros en los aeropuertos, especialmente en Santa Cruz, que pareciera que
se solazan provocando malestar e incomodidad, hasta la grotesca orden de
desnudarse a quienes participaron en un acto del MAS, en el que hubo robos y
uno de los afectados fue el dirigente Andrónico Rodríguez, también presidente
del Senado, al que le sustrajeron su billetera.
Creo que el misterio sobre la importancia dada a este 21 de
agosto está develado. Lo que no está claro aún es la meta a la que nos está
conduciendo el Gobierno, si asumimos que el ex presidente fugado no podrá
volver a ser primer mandatario en forma constitucional, que pareciera ser el
objetivo central del evismo.
Ya enviada la columna se difundió la intervención de tres
ministros del gobierno en la OEA intentando interpelar a su secretario general.
Y encontré mucha similitud con la actuación en ese foro internacional y otros,
de ministros del garciamecismo, incluida la velada insinuación de sacar al país
de su seno.



