Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: viernes 27 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La reciente sesión del consejo permanente de la OEA ha sido
muy esclarecedora. Aunque fue solicitada por el gobierno de Bolivia, éste fue
por lana y salió nuevamente trasquilado.
Los ministros bolivianos Mayta y Lima lanzaron allí un ataque
lleno de adjetivos contra Luis Almagro. A lo máximo que llegaron fue a leer un
trino del secretario general de la OEA en el que él afirmaba que conversó con
la presidente transitoria. Lima dijo que lo hizo mientras se daba la masacre de
Sacaba. ¿Esperaban que Almagro presintiera los disparos desde su lejana oficina
en Washington?, ¿se puede acusar a Almagro de complicidad con los 37 muertos de
la crisis boliviana cuando ha sido la OEA la entidad promotora del informe del
GIEI que tanto elogian Lima y Mayta?
La respuesta de Almagro fue en cambio demoledora. Cedió la
palabra a Francisco Guerrero (foto), secretario del departamento de
fortalecimiento democrático de la OEA. Éste les dijo a Mayta y Lima algunas
cosas sorprendentes:
1. Mientras el llamado informa de Salamanca estuvo a cargo
de un profesor (Juan Manuel Corchado, foto) y dos estudiantes, los tres a
distancia y un año más tarde; la auditoría de la OEA fue el resultado de la
visita a Bolivia de 36 especialistas de 17 nacionalidades, a solo semanas de la
elección y con acceso a toda la información física.
2. El equipo de Salamanca ha reconocido que carece de
experiencia en el tema y que con Bolivia estaba debutando en el análisis de
procesos electorales.
3. A pesar de las diferencias entre ambos elencos, Corchado
y sus alumnos reconocen que el sistema electoral boliviano 2019 tenía
conectados dos servidores ajenos y que ello permitía la manipulación de datos
sin dejar rastros.
4. El hecho de haber redirigido el tráfico de datos de los
comicios hacia una red externa fuera del dominio de las autoridades electorales
y el hecho de que las acciones que se hubieran cometido, hayan podido ser
borradas del registro, fue ratificado desde Salamanca, lo cual le da la razón a
la auditoría de la OEA.
5. El TREP y el cómputo general no eran independientes. Así
lo reconoce Corchado, según dijo Guerrero en la OEA.
Ante esa arremetida, los ministros Mayta y Lima insistieron
en pedir que la OEA deje trabajar a la justicia boliviana. ¿Acaso la Fiscalía
no acaba de cerrar el caso en alianza con Corchado? Luego Lima se quejó porque
la OEA no entregó un informe, sino dos (el preliminar en noviembre, y el final,
en diciembre). Sólo debió entregar uno, lamentó. Fue su manera de eludir el
fondo de los cuestionamientos.
¿Quién tiene la razón?, ¿Guerrero o Corchado?



