Medio: La Razón
Fecha de la publicación: jueves 26 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
En una sesión extraordinaria, la Sala Plena del Tribunal
Supremo de Justicia (TSJ) decidió enviar a la Asamblea Legislativa la
proposición acusatoria contra la expresidenta Jeanine Áñez, por los casos de
las masacres de Sacaba y Senkata, para un eventual juicio de responsabilidades.
La información fue anunciada por el presidente del TSJ,
Ricardo Torres, quien detalló que el documento será remitido al Órgano
Legislativo, además del informe de la Sala Penal que consideró la proposición
acusatoria del caso presentada la semana pasada por la Fiscalía General del
Estado.
Áñez, recluida ahora en la cárcel de Miraflores por el caso
Golpe de Estado de 2019, fue acusada por el Ministerio de Justicia de haber
sido una de las autoras de las masacres de Sacaba y Senkata, cuando una
veintena de manifestantes murieron en la represión policial-militar del 15 y 19
de noviembre de 2019, respectivamente. Debe responder por los presuntos delitos
de genocidio, lesiones graves y leves y lesión seguida de muerte.
La semana pasada, el Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes (GIEI) concluyó en su informe que en esos hechos luctuosos hubo
masacres, ejecuciones extrajudiciales y uso excesivo de la fuerza.
Según aclaró Torres, la decisión de la Sala Plena del TSE es
solo un trámite y dependerá de la Asamblea Legislativa definir si corresponde o
no un juicio de responsabilidades contra la exmandataria acusada. “No significa
el inicio de juicio de responsabilidades”, dijo.
Sin embargo, consideró que es un trámite destinado a ese
fin. Es “un prejuicio, si vale el término, donde se agotan formalidades que
corresponden a (trámites) previos al inicio de juicio de responsabilidades”,
dijo Torres en declaraciones publicadas este jueves por el TSJ.
Al amparo del Decreto Supremo 4078, que eximía de
responsabilidades penales a los militares, las Fuerzas Armadas y la Policía
Boliviana ejecutaron en noviembre de 2019 sendos planes de contención de las
manifestaciones sociales que entonces apoyaban al dimisionario presidente Evo
Morales y contra Áñez, que había llegado al poder el 12 de noviembre.
En la represión del 15 de noviembre de Sacaba, en el puente
Huayllani, murieron por impacto de bala 10 personas, vinculadas a los
movimientos cocaleros e interculturales que tenían planeado ingresar a la
ciudad de Cochabamba. El 19, otra movilización, fue repelida también por
fuerzas combinadas, cuando bloqueaban el ingreso a la planta de hidrocarburos
de Senkata, en El Alto; el saldo de la represión también fue de 10 fallecidos y
decenas de heridos.
Entonces, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, dijo que
los movilizados se habían disparado entre sí, para salvar la responsabilidad de
las fuerzas combinadas. Y, por su parte, su colega de Defensa, la noche de la
masacre de Senkata, afirmó que “del Ejército no salió ni un solo cartucho”.
En su informe sobre la violencia y la violación de derechos
humanos en la crisis poselectoral de 2019, el GIEI estableció que en la masacre
de Sacaba hubo “muertes como ejecuciones sumarias” y en Senkata, “un conjunto
de ejecuciones sin amparo legal”.



