Medio: Opinión
Fecha de la publicación: jueves 26 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los embajadores representantes de los países que
hacen parte de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se dividieron
ayer en tres trincheras: los que apoyan al Gobierno nacional y señalan que en
2019 hubo un “golpe”; los que creen que existió “fraude” y los que mostraron
cierta neutralidad y se limitaron a demostrar confianza en el trabajo de las
misiones.
Los diplomáticos de Estados Unidos, Venezuela y
Brasil respaldaron la hipótesis de que se dieron irregularidades en los
comicios de 2019, en Bolivia. “Lo que ocurrió el 20 de octubre de 2019 fue un
intento de fraude electoral llevado a cabo por partidarios del expresidente Evo
Morales en contra de la voluntad del pueblo boliviano”, dijo el venezolano
Gustavo Tarré. “Después de irregularidades notables en primera ronda, la OEA
fue invitada por el gobierno boliviano para llevar a cabo análisis de la
integridad de las elecciones”, expresó el diplomático estadounidense, Bradley
Freden.
Por su parte, el embajador argentino ante la OEA,
Carlos Raimundi, criticó duramente a la misión electoral que participó en 2019.
“Fue un instrumento eminentemente político y trajo consecuencias trágicas para
el pueblo boliviano”, dijo.
El nicaragüense Luis Alvarado pidió investigación.
“La instrumentalización política de esta misión electoral por parte del
Gobierno de Estados Unidos, a través de sus testaferros en la Secretaría
General, condujo a materializar el golpe”. La embajadora mexicana Luis Elena
Baños acusó que Luis Almagro fue “irresponsable” y que también instrumentalizó
la misión.
Los diplomáticos que fueron neutrales, pero
respaldaron el trabajo histórico de las misiones de la OEA fueron los de
Canadá, Paraguay, República Dominicana, Ecuador, Colombia y Honduras.



