Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 30 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Con espíritu de diablito que recupera la capacidad de tentar
al incauto, el Vice ofrece al candidato de Comunidad Ciudadana que “se atreva a
participar de una auditoría electoral” para que, en caso de demostrar el
fraude, se vaya a una segunda vuelta.
Cuando la misión de la OEA y la UE hicieron esta propuesta, subrayando que sus
resultados serían obligatorios (vinculantes) para las partes, se basaban en el
hecho de que no había concluido el cómputo oficial de votos.
Pero cuando el infame TSE se apresuró a proclamarlos y al mismo tiempo ganador
al binomio oficialista, la auditoría cayó muerta en el acto.
Con resultados arreglados a sus gustos y objetivos, es decir, habiendo forzado
la mayoría en las dos cámaras legislativas, ahora, el estratega envolvente, el
de las promesas de respetar el referendo constitucional, “así pierdan con un
voto”, el que profetizó que “el piso electoral del MAS es del 60”%; ese mismo,
desafía para ver si alguien cae en su oferta tardía y tramposa de segunda
vuelta.
Es un ofrecimiento inaceptable porque una auditoría, ahora forense, no puede
variar los resultados fraudulentos del Congreso, ni conducir al castigo de los
delitos electorales, simplemente –después de semanas o meses de disputas–
diagnosticaría los problemas; mientras el régimen se afianza y se sale con la
suya: una auditoría después de la publicación de resultados finales,
nombramientos de parlamentarios “elegidos”, lo que no está en el plan oficial,
que ofrece una auditoría muerta, para ganar tiempo y reagrupar fuerzas.
Las evidencias, públicas e irrebatibles de la manipulación de los votos, a
partir del “apagón” de 23 horas de la Transmisión de Resultados Electorales
Previos (TREP) y las posteriores, desmienten que los últimos votos escrutados
hayan sido los del campo y muestran que el triunfo de Morales se debe al voto
en el extranjero y terminan de cerrar la puerta a un trámite que el mismo
gobierno ya liquidó con los “resultados finales oficiales”.
La salida es la convocatoria a nuevas elecciones (lo que anula automáticamente
las elecciones fraudulentas), con un Órgano Electoral completamente renovado y
confiable por su capacidad de actuar independientemente y no como servidores
complacientes del Ejecutivo.
Deben realizarse hasta el 15 de diciembre, sin agregar nuevas candidaturas, con
prohibición expresa de nuevos gastos de propaganda y publicidad, y de entrega
de obras, que se usan como campaña tramposa.
Esa es la orientación que va primando en las movilizaciones espontáneas, que
resultan hasta ahora más avanzadas.
Esta democracia sin partidos, como muestra el perfil básico de la última
elección, debe escuchar las voces del potente movimiento social que está
reclamando democracia, cumplimiento estricto de la Constitución y respeto
genuino de la voluntad soberana.
Es en la base de la movilización, también, que exige que junto con una salida
democrática se atiendan las demandas básicas comunes de educación salud pública
y empleo.
Es igualmente premioso trabajar un plan de mediano plazo e inmediata aplicación
que no nos sumerja en el desastre económico, al que apunta el mantenimiento de
la política económica derrochadora, endeudante y favorable a la mayor
dependencia política y financiera del país.
Así lo han entendido los cabildos del bloque sur, que proponen un programa
básico, presidido por la recuperación de los recursos renovables y no
renovables, que son del pueblo boliviano, y hoy están expropiados por la
política corporativista del régimen.
El truco de la segunda vuelta, propio de las veleidades del Vice y también de
Morales Ayma, como lo prueba el video histórico que acompaña este texto, debe
ser descartado clara e inmediatamente. El video podría titularse “Los cambios
de un presidente veleidoso, imprevisible y desconfiable”, verlo en:



