Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 30 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Escuchando las conferencias de prensa del Vicepresidente y
el Presidente, como también la intervención de Carlos Mesa en el cabildo de La
Paz, queda claro que estamos en manos de dos grupos cerrados de patriarcas que
no entienden lo que está pasando en el país; no miden las consecuencias que esto
pueda tener a futuro y no tienen una salida que ofrecer que no sea la de ganar
o perder, la de imponerse o morir, la del blanco o negro.
A eso le llamamos lógica patriarcal: ambos se autoerigen en
salvadores o caudillos incuestionables y ambos bandos están apostando al
devenir catastrófico del conflicto, lanzándose acusaciones mutuas, en una
guerra de declaraciones que llevan ambos discursos al ridículo.
Ninguno tampoco representa en sí una solución, puesto que ni
Mesa podría gobernar el país mañana como pretende; ni Evo podría hacerlo
tampoco.
La crisis política de legitimidad sin salida que enfrenta la
sociedad boliviana es profunda y está ubicada en todo el país.
Jugar a quien convoca más gente ante una tarima es un juego
que no ofrece respuestas, sobre todo cuando se usan ambas tarimas para lanzar
amenazas, anuncios de golpe de Estado o invocar triunfalismos carentes de
sustento.
La gente se rebela contra el evidente y grosero fraude
electoral porque sabe que ese manoseo prepotente que ha hecho el Tribunal
Electoral del voto es más de lo mismo que venimos sintiendo y
experimentando en una democracia que hace tiempo se ha convertido en democracia
fraudulenta.
Decimos no al fraude electoral, no por defender a Carlos
Mesa, sino porque experimentamos el fraude de la justicia cuando acudimos a
buscarla en la Fiscalía, el IDIF y los juzgados. Decimos no al fraude electoral
porque es fraudulenta la Policía extorsiva y abusiva, sin que puedas quejarte a
nadie porque en Bolivia no hay Defensoría del Pueblo.
Decimos no al fraude por el manoseo fraudulento que hace el
INE de los datos económicos de crecimiento y pobreza. Decimos no al fraude
electoral ante un fraudulentamente presidente indígena que pisotea los derechos
conquistados en décadas por los pueblos indígenas del oriente.
Decimos no al fraude electoral porque experimentamos el
fraude de desinformación y de mentira que nos hacen tragar todos los días.
Decimos no al fraude electoral para salir de la lógica
generalizada de fraude social en el que vivimos.
Decimos no al fraude “democrático” que fraguó una ley de
partidos de la que se ha beneficiado el coreano Chi, con complicidad del MAS,
al que se le ha permitido inscribirse por fuera de la primera vuelta que era
vinculante. ¿No fue eso ya un fraude?
Decimos no al fraude electoral porque nos indispone el
fraudulento Estado laico en el que vivimos, en el que las sectas cristinas
tienen pactos con el gobierno y otros partidos, y tendrán bancada propia en
el dizque electo Parlamento, donde dizque el MAS volverá a tener mayoría.
¿No es fraudulento un candidato como Carlos Mesa que se une
con la oligarquía terrateniente y fascista cruceña para hacer frente a Evo
Morales, cuando en el fondo su programa de gobierno no es alternativo ni
diferente al del MAS?
¿No es fraudulento un Parlamento donde no se discute, ni se
decide nada?
Queremos resolver el fraude electoral, la fraudulenta
democracia que es además machocracia y todos los fraudes en los que nos vienen
envolviendo. Este conflicto no se resolverá en dos meses, ni en dos días. La
lucha será larga y disputaremos en esta lucha no el poder, sino la esperanza de
vivir en una sociedad democrática. Es eso lo que queremos, ni más ni menos.
Han respondido a nuestro llamado de actuar por fuera de la
falsa polarización de fuerzas que impulsan los patriarcas todo tipo de
organizaciones de mujeres, desde todos los rincones del país, para instalar en
este conflicto las voces de las de abajo, de las que no nos subordinamos a
patriarcas, de las que no queremos ser las bordadoras de banderas, ni las
enfermeras de los heridos ni las cocineras de los dirigentes ni las
consortes de cama ni las secundonas de caudillos y redentores. La idea de
la unidad en torno de los machos porque dizque son fuertes y saben que hacer es
una más de sus mentiras de toda la vida.
No nos tragamos el fraude porque nos hartamos de esta
machocracia fraudulenta.



