- ABI - César Dockweiler se impone en la Alcaldía de La Paz y ratifica que no ganó el MAS
- El Potosí - Tres municipios en Santa Cruz repetirán el voto el 5 de abril
- El Deber - TSE está preocupado por repetición de votos y puede corregir resolución del TED
- La Razón - Liderazgos débiles y pocas ideas: La Paz en transición
- Correo del Sur - TSE anuncia debates entre candidatos que van a la segunda vuelta
- UNITEL - Subnacionales: ¿En qué lugares se va a repetir la votación este 5 de abril en Santa Cruz?
- UNITEL - TED: Repetición de votación en 29 mesas de Santa Cruz no afectará convocatoria para la segunda vuelta del 19 de abril
- Correo del Sur - Santa Cruz frena cómputo debido a mesas anuladas
- El Deber - Santa Cruz repetirá votación en tres municipios y posterga el cierre del escrutinio
- Correo del Sur - Subnacionales: Libre asegura que logró posicionarse como partido con presencia nacional
- Urgente BO - Ahora que Dockweiler no es masista
Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 22 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La justicia y la Fiscalía de Bolivia ya pueden considerarse
una vergüenza internacional. El informe del Grupo Interdisciplinario de
Expertos Independientes (GIEI) les dedica todo un capítulo y entidades
internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea
(UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) se pronunciaron
reiteradamente pidiendo justicia imparcial y debido proceso para los casos
relacionados con la crisis política de 2019.
Entre todos, sin embargo, el que se ocupa del tema a
profundidad es el GIEI que, en su informe, expone cuatro constataciones: 1) la
falta de independencia de la administración de justicia, 2) la ausencia de
garantías del debido proceso y debida diligencia en materia penal mediante la
instrumentalización del sistema de justicia para la persecución política, 3) el
uso abusivo de la prisión preventiva y 4) los obstáculos al derecho al
acceso a la verdad y la justicia.
Frente a ese diagnóstico, el grupo de expertos, conformado por
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, advierte que
“el Estado requiere implementar reformas profundas en su sistema de justicia, a
fin de garantizar que la judicatura y el Ministerio Público no sean utilizados
para fines políticos por el gobierno de turno, se respeten las garantías al
debido proceso, y se utilice la detención preventiva de manera excepcional,
como último recurso, en los procesos penales. Se advierte la urgente necesidad
de que se revise la legislación penal respecto de tipos penales ambiguos, como
los de terrorismo, sedición e incumplimiento de deberes, para evitar la
utilización de los mismos de manera arbitraria”.
La radiografía y la propuesta no son una novedad para los
bolivianos que, día a día, padecen con una justicia y una Fiscalía al servicio
del poder político de turno. Sin embargo, que lo digan expertos internacionales
que hicieron seguimiento a la crisis política del país debería ser motivo de
bochorno nacional y particularmente del actual gobierno que se niega a encarar
una reforma seria y profunda del sistema.
Hay que recordar que el informe del GIEI se refiere
únicamente al período comprendido entre septiembre y diciembre de 2019, por lo
que los ejemplos que pone en su informe sobre la manipulación de la justicia
parecen una acusación únicamente al gobierno transitorio de Jeanine Añez;
sin embargo, si los expertos se dieran otra vuelta por el país verían que los
acusadores de entonces son ahora los acusados y víctimas de persecución
política.
El GIEI cita como ejemplos del mal manejo de la
justicia los casos de la exjefa de gabinete de Evo Morales, Patricia
Hermosa; de la trabajadora del hogar de la casa de Juan Ramón Quintana, Edith
Chávez; de los vocales electorales; de los guerreros digitales, entre otros,
que fueron acusados cuando el entonces ministro de Gobierno, Arturo
Murillo, oficiaba de jefe de los jueces y fiscales del país.
Ahora las cosas han cambiado. Los nuevos jefes de los jueces
y fiscales son el ministro de Justicia, Iván Lima, y el procurador Wilfredo
Chávez y, ahora los abusos se cometen contra los opositores, entre ellos la
expresidenta Jeanine Añez, quien también fue detenida sin orden, no tiene
acceso a la salud y permanece presa más tiempo del estipulado por las leyes. No
sólo eso, la Fiscalía la acaba de acusar de genocidio, pese a que el GIEI,
expresamente, dijo que ese delito no corresponde.
Pese a los ejemplos que registra, el GIEI admite que el
problema de la justicia en Bolivia es estructural y que no tiene que ver un período
corto.
Precisamente por eso, la mayor responsabilidad debería ser
del MAS, que ya lleva en el poder más de 15 años y que, durante este tiempo, ha
destruido la poca institucionalidad que existía.
Cuando todos creían que el ministro Lima implantaría una
verdadera reforma judicial, tal como prometió al inicio de su gestión, éste
terminó convertido en el nuevo manipulador de un órgano que debería ser
independiente.



