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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: sábado 21 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Contenido
El informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes (GIEI) revela que, tanto en el gobierno de Evo Morales como en
el de Jeanine Añez, la Policía ejecutó “represión selectiva” contra
movilizaciones de grupos políticos. El documento cita ocho hechos que ponen en
evidencia la falta de neutralidad con que se actuó en los conflictos de 2019.
“El análisis de los hechos revela que, por procesos externos
e internos, la institución policial fue instrumentalizada durante las disputas
políticas. Si inicialmente es posible notar una actuación dictada desde los
gobiernos para promover una represión selectiva a grupos políticos específicos,
con el motín se percibe un movimiento primordialmente endógeno, con el quiebre
del orden jerárquico y la imposición de posicionamientos políticos opuestos al
Gobierno nacional”, señala parte del informe del GIEI sobre la actuación de la
Policía.
En el documento, los expertos califican el “repliegue
policial” -que se inició en Cochabamba el 8 de noviembre de 2019- como “motín”.
En el mismo, señala el texto: “La grave situación de enfrentamientos e
inestabilidad política luego de las elecciones del 20 de octubre demandaba que
la institución actuara con imparcialidad, de forma preventiva y asumiera un
liderazgo en la contención de la violencia”.
El informe reveló que la mayoría de los entrevistados por el
GIEI calificaron el trabajo de la Policía similar al de la Fiscalía y los
jueces, se observó la falta de independencia y el direccionamiento político al
momento de realizar las labores de investigación.
Por otro lado, el informe del GIEI no detalla el contexto
que motivó el amotinamiento, sólo menciona, sin dar detalles, que los miembros
de la Policía buscaban “equipararse, en términos de sueldos, condiciones y
otras garantías, con los miembros de las Fuerzas Armadas”.
En ese sentido, el GIEI citó ocho hechos que en su
criterio afectaron “negativamente en la percepción de la falta de compromiso de
la institución con la indispensable neutralidad política”.
El primero se refiere a las “supuestas” órdenes de los altos
mandos, de ejecutar represiones selectivas, en los últimos días de octubre y
primeros de noviembre, especialmente en La Paz y Cochabamba, en favor de los
partidarios de Evo Morales.
En un segundo punto, los expertos afirmaron que en Santa
Cruz, la Policía no intervino para contener los excesos en los bloqueos
promovidos por el Comité Cívico. En otro hecho, algunas unidades permitieron
“la actuación violenta de los motoqueros de la Resistencia Juvenil Cochala
(RJC)” en Cochabamba.
Un cuarto elemento es la demora en la intervención
para impedir las agresiones a Patricia Arce, exalcaldesa de Vinto.
El GIEI, en un quinto punto, señaló que “las fuerzas
policiales fueron omisas en la prevención de los ataques a las caravanas del
sur, que se dirigían a La Paz para participar en protestas en contra del
supuesto fraude electoral” el 9 y 10 de noviembre.
El informe también detalla que el comandante general, Yuri
Calderón, sugirió a Morales “presentara su renuncia”, como una sexta
observación. En séptimo lugar, el GIEI sostiene que luego de la renuncia de
Morales, el 10 de noviembre, “los policías amotinados se dirigieron a
resguardar el Palacio de Gobierno, donde momentos después ingresaron Luis
Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari”.
Finalmente, el informe hace referencia que “a partir del 11
de noviembre, la Policía retomó sus actividades y se involucró en actos de
represión violenta de las protestas contra el supuesto golpe de Estado. En
especial, en Cochabamba”, cita el documento.
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, culpó a la
Policía por los hechos violentos entre octubre y noviembre de 2019. “No
existió una participación activa del Gobierno (de Morales), debido a que las
vulneraciones a los derechos humanos se deben a la inacción de la Policía, que
pudo haber evitado enfrentamientos”, dijo Del Castillo.
En contraparte, quien ocupó el cargo de Del Castillo durante
los conflictos, Carlos Romero, dijo no estar de acuerdo con esa postura. “Los
hechos en los que interviene la Policía no son hechos improvisados, están
recogidos y contenidos en un plan de operaciones. El único instrumento válido
para identificar cuál es la instrucción recibida por la Policía, se recoge en
su plan de operaciones, en su plan de operaciones en ningún caso dice que se
agredan a uno, a otros, o una represión selectiva. A la Policía se le instruyó
que actúe en contenciones de acción preventiva”, explicó Romero.
Ayuda de la RJC
- Grupos En
su informe, el GIEI cita que existió complicidad entre los miembros de
Policía con los grupos de choque de las “resistencias” civiles, que en
algunos incidentes operaron como fuerzas parapoliciales.
- Rescate El
GIEI también menciona que “hay elementos de prueba que revelan que
funcionarios policiales incentivaron y participaron en actividades de la
RJC durante el período del amotinamiento. Asimismo, el Comandante
Departamental de la Policía solicitó ayuda a la Resistencia Juvenil
Cochala (RJC) para rescatar a policías que se encontrarían en la EPI-Sur,
presuntamente como rehenes, durante el ataque al edificio de esa unidad,
el 11 de noviembre”.



