Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 29 de octubre de 2019
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Quien cumple un rol
dirigencial tiene, por mandato formal o delegación popular de liderazgo, la
responsabilidad de las decisiones que toma a la hora de guiar a las personas
que representa. En el caso de Bolivia, tras los cuestionados resultados de las
Elecciones del pasado 20 de octubre, esta dirigencia ha estado muy alejada de
hacer llamados a la paz o a la cordura.
Este fin de semana
el presidente Evo Morales convocó a quienes le siguen, principalmente gente
campesina, a movilizarse y cercar las ciudades para hacer respetar el voto y
aplacar el que llama “golpe de estado” que estaría gestando la oposición. De
igual manera, días antes, el candidato opositor con mayor votación, Carlos
Mesa, y líderes cívicos y regionales han llamado a la movilización popular
para, también, defender el voto y la democracia.
Cabe recordar que,
en estas elecciones como en anteriores, la presencia masculina en las
candidaturas ha sido abrumadora y también lo es ahora, en esta coyuntura de
enfrentamiento, donde, si bien hay una gran movilización de mujeres en las
calles y carreteras desde ambas partes, los liderazgos y el tono de las
decisiones son masculinas: la de arreglarlo todo a puñetes. ¡Qué mal! ¡Qué
irresponsables!
Hasta la madrugada
del lunes, de milagro no se ha registrado alguna muerte; sí hubo
enfrentamientos violentos en algunos puntos del país tras una semana de
marchas, bloqueos e incendios de algunas instituciones ocurridos principalmente
en las ciudades. Hasta este domingo, hubo una mínima participación de campesinos
que este lunes se sumaba a una especie de enfrentamiento entre campo y ciudad
que hace temer por las consecuencias.
También se produce
una gran batalla entre los bandos opuestos en las redes sociales, donde priman
las noticias falsas, los insultos lanzados con facilidad e impunidad, las
agresivas presiones para posicionarse en algún bando y la intolerancia a
opiniones contrarias. El problema es que lo que ocurre en espacios online,
donde se calientan los ánimos, se refleja en las decisiones y en la calle.
Pocos llamados a la razón o a la búsqueda de medidas alternativas y sensatas.
La feminista María
Galindo, representante de Mujeres Creando, ha hecho una convocatoria para que
se “propongan salidas desde las mujeres en rebeldía” y también a “hombres que no
se sientan representados por la pugna del poder y por la fascistización del
país”. Algunas organizaciones de mujeres y mujeres a título personal han
respondido que están dispuestas a participar en la búsqueda de una salida a la
situación del país.
Este tipo de
iniciativas son las que se deben llevar a cabo y reproducir.
Es evidente que la
popularidad de Evo Morales ha bajado, que ya no tiene una mayoría abrumadora
que le vote, que hay descontento y que uno de sus principales fallos ha sido no
aceptar el resultado del referéndum de 2017 que le negó una reelección. Él ha
desconocido un resultado y hoy la oposición no le reconoce una victoria en
primera vuelta con el argumento de un fraude en las elecciones.
A estas alturas,
las mentiras y verdades están confusas. La oposición ha logrado sembrar la duda
sobre la transparencia de las elecciones. En eso sí que han ganado.
Tanto quienes
apoyan a Evo Morales como quienes le rechazan deben reconocerse como tales,
deben aceptar que existen y que ambas partes tienen derecho al voto y a sus
representantes. Sobre esa base se debe ir hacia adelante, ya sea aceptando los
resultados de las elecciones previa verificación de sus resultados y haciendo
las depuraciones que correspondan, o ya sea volviendo a llamar a elecciones con
un Tribunal Electoral que dé confianza y garantías.
Se debe buscar la
pacificación del país y el respeto a quien no piensa igual que uno, esa es la
democracia. En esto, las mujeres tienen capacidades sociales más desarrolladas
por el rol que históricamente se le ha dado a este género.
Por ello, me sumo
al llamado a que sean las mujeres las que tengan un rol protagónico en este
momento, para que desde sus espacios se organicen y busquen soluciones y no
enfrentamientos, para que asuman liderazgos y resuelvan.



