Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 29 de octubre de 2019
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
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La presidenta de la
Cámara de Senadores, Adriana Salvatierra, desconoce la reposición de la
prohibición del uso de explosivos en protestas o manifestaciones en el país, a
partir del Decreto Supremo (DS) 2888, vigente desde septiembre de 2016.
"No hay
normativa (…) que permita uso de dinamita en las protestas o que las prohíba
necesariamente. Tengo entendido que hubo un decreto hace bastante tiempo que
habló de aquello y ese decreto fue derogado”, manifestó Salvatierra, quien
ejerce como senadora desde 2014.
Las declaraciones
fueron realizadas luego de que por segundo día consecutivo los mineros, afines
al Gobierno, marcharon por las calles del centro paceño, haciendo estallar
varios cachorros de dinamita, como respaldo al presidente Evo Morales. Esa
acción fue cuestionada por autoridades y la misma población, porque vulnera las
normas del país.
La senadora Salvatierra
no tiene conocimiento de la vigencia del decreto 2888 y confunde con la
derogación del DS 1359.
En 2012, el
presidente Evo Morales promulgó el DS 1359, que prohibía la tenencia y/o uso de
explosivos en manifestaciones sociales, tras la muerte de un minero a causa de
la explosión de un cachorro de dinamita, lanzado por los cooperativistas contra
la sede de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB).
En ese entonces,
las autoridades justificaron la aprobación de la norma porque el uso de
explosivos en protestas implica un peligro común para la vida, la integridad
corporal y la propiedad pública y privada.
Pero en mayo de
2016, los mineros lograron que el Gobierno derogue dicho decreto. Sin embargo,
en agosto de aquel año se registró el conflicto de los cooperativistas mineros,
que derivó en duros enfrentamientos con los policías y en el secuestro, tortura
y asesinato del entonces viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes.
Ese hecho llevó al
Gobierno a reponer la normativa que prohíba el uso de dinamitas en
manifestaciones sociales. Es así que el presidente Morales promulgó el DS 2888
que repone la prohibición del porte o tenencia de explosivos y otros materiales
relacionados en manifestaciones públicas, movilizaciones sociales, marchas de
protesta, huelgas, mitines.
Aquel año, el
ministro de Gobierno, Carlos Romero, destacó la reposición de la norma porque
permitiría evitar atentados contra la vida o generar seguridad. Incluso explicó
que la disposición significaría que aquella persona que vulnere la norma será
sancionada con uno a cuatro años de cárcel, tal como establece el artículo 211
del Código Penal.
Hasta ayer, el
Ministerio de Gobierno hizo cumplir de manera rigurosa esa normativa,
especialmente contra las movilizaciones de cocaleros y universitarios que
protestaban contra el Gobierno. Un claro ejemplo, es que varios productores de
coca afiliados a la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca)
fueron procesados y encarcelados porque presuntamente portaban explosivos en
las manifestaciones.
Sin embargo, entre
ayer y hoy los mineros afines al MAS marcharon por el centro paceño en respaldo
al Primer Mandatario y para abrirse paso por las calles bloqueadas por vecinos
hicieron estallar gran cantidad de dinamitas.
Ni el Ministerio de
Gobierno, ni la Policía, ni el Ministerio Público pidieron una investigación o
una acción directa para evitar que se vulnere el DS 2888 o la Ley 400 que
también prohíbe el uso de explosivos.



