Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 19 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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Mientras organismos
internacionales abogaban ayer por la reconciliación, el Gobierno mantuvo
vigente el libreto de la polarización que cierra la posibilidad de un
acercamiento con la oposición. Este fue uno de los climas de opinión tras
las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes
(GIEI) que terminó por oficializar este diagnóstico: la justicia no es
imparcial y sufre presiones políticas desde hace mucho tiempo.
Los especialistas
incluyeron esa conclusión en el informe de la crisis de 2019, presentado el
martes, y que puso en evidencia el vacío de poder, masacres, ejecuciones
sumarias, abusos sexuales, además de un uso desproporcionado de la
fuerza, perpetrados entre septiembre y diciembre de ese año. También señaló
responsabilidades del Estado en el gobierno de Evo Morales y durante el inicio
de la transición de Jeanine Áñez. Confirmó fallas estructurales en la Fiscalía
y el Órgano Judicial que impidieron esclarecer esos hechos, así como reponer el
daño a las víctimas, entre las que se cuentan a familiares de las 37 personas
que murieron entonces.
“El GIEI considera
que el sistema de justicia en Bolivia necesita reformas para que sea
independiente, transparente y capaz de impartir justicia a todos los ciudadanos
de manera justa. El informe señala que magistrados, magistradas y
fiscales están expuestos a presiones e injerencias externas en el
ejercicio de sus funciones, en particular de sectores políticos”, afirmó Julián
Burger, uno de los especialistas que fue parte del GIEI y trabajó en la
investigación.
Esta propuesta fue
respaldada por la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas (ONU), dos
organismos que abogaron por una justicia transparente en favor de la
reconciliación.
“Deseamos que ese
informe permita avanzar y hacer justicia de forma transparente, implementando
sus recomendaciones, y que la dignidad de las víctimas sea reconocida con la
reparación integral que se plantea”, remarcó la legación diplomática de la
Unión Europea (UE), tras conocer el reporte de los especialistas
independientes que investigaron las vulneraciones a los derechos
humanos entre septiembre y octubre de 2019 y que dieron lugar a la pérdida de
37 vidas bolivianas.
El organismo europeo
remarcó que “el informe GIEI puede y debe ser una herramienta más para lograr
la reconciliación de Bolivia” y ratificó su respaldo en favor de la
convivencia pacífica en el país.
En ese mismo
sentido, la ONU expresó su disposición “a seguir acompañando al Estado y a la
sociedad en la consolidación de la paz y el respeto a los Derechos Humanos sin
ninguna distinción” y expresó su confianza que el reporte se traduzca
en acciones en favor de la justicia y la reparación integral de daños
a los afectados.
Ambas entidades
internacionales apoyaron a Bolivia en el proceso de pacificación tras el
estallido de la crisis que se dio por efecto del fallido proceso electoral de
2019 y la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, en medio de
tensiones y protestas sociales.
Ante esta realidad,
ayer viajaron hasta Sucre el ministro de Justicia, Iván Lima, y el procurador,
Wilfredo Chávez, para acompañar la presentación del informe del GIEI,
precisamente, a las máximas autoridades del Órgano Judicial y la Fiscalía.
Estas autoridades cumplieron agendas separadas.
Por una parte, Lima
anunció la puesta en marcha de la reforma de la Justicia, una iniciativa que ya
fue presentada al inicio de la actual gestión constitucional.
“El presidente Luis
Arce me ha instruido que debemos reencauzar todas las acciones
encaminadas a la reforma judicial junto con el Tribunal Supremo de
Justicia”, afirmó el ministro Lima, quien incluso anunció incrementos en los
presupuestos para este propósito.
Además, aseguró que
“se ha vuelto una cuestión de Estado la muerte de cada uno de los bolivianos” durante
la crisis de 2019 y con ese tono, remarcó la voluntad del Gobierno de
llevar adelante los cambios estructurales que demandaron los especialistas.
La autoridad explicó
que la reforma deberá ser liderada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y
anticipó que se priorizará la institucionalización en el nombramiento
de fiscales y jueces, bajo criterios de competencia, que tomen en
cuenta, incluso, criterios de género y respeto a los pueblos indígenas del
país.
Además de la falta
de independencia en la Justicia, el GIEI percibió que la detención preventiva
es usada a menudo sin los requisitos legales y, en algunos casos, “como
medio de coacción de personas para la incriminación de terceros”.
“La evaluación de
los expedientes de investigación y de los procesos judiciales relativos a dicha
vigencia demostró falencias graves en las actividades de los órganos del
sistema de justicia vinculadas con la falta de independencia de la
Fiscalía y del Poder Judicial. Se observó una vulneración del debido
proceso legal y de la debida diligencia en la investigación, la naturalización
de la detención preventiva como medida ordinaria, y las deficiencias en la
actividad investigativa”, anotó el reporte en el capítulo respecto a los
problemas estructurales que están en la base de la crisis de 2019.
Ante este escenario,
el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Ricardo Torres, anunció
ayer procesos legales contra todos los operadores de justicia que se apartaron
de la normativa vigente o actuaron bajo presión política en la
investigación de los delitos derivados de la crisis de 2019.
Fue la primera señal
que emitió este órgano del Estado tras la presentación del informe. “Los
operadores de justicia que se apartaron de la Constitución y la norma,
y actuaron a partir de presiones políticas o de otros intereses, deben rendir
cuentas ante la ley. Este es el criterio del Tribunal Supremo de Justicia”,
afirmó.
El magistrado
también anticipó que si hubo operadores “que actuaron de manera cómplice con
hechos irregulares y vulnerando derechos humanos y el debido proceso, deben ser
investigados”. “Nadie está por encima de la ley ni la Constitución Política
del Estado”, añadió la autoridad judicial.
El GIEI entregó ayer
el informe en Sucre y en el barrio de Senkata, en El Alto. En la capital del
Estado y sede del Órgano Judicial los especialistas Marlon Weichert y Magdalena
Correa presentaron el resultado de su trabajo a las altas autoridades de ese
poder, incluido al fiscal general, Juan Lanchipa.
Hasta la
presentación del informe, las acciones legales para esclarecer las muertes y
otras graves afectaciones por la violencia política de 2019 avanzaron con mayor
velocidad contra las personas que en 2019 salieron a protestar contra Evo
Morales. En otros casos, en los que están involucrados personas afines
al MAS, las acciones legales están congeladas o extintas. Frente a ello, el
grupo de expertos afirmó que estos casos no pueden prescribir ni sería
aceptable medidas de amnistía para estos casos.
El procurador
Chávez, que también se reunió con Lanchipa para pedirle que acelere el juicio
de responsabilidades contra Áñez, optó por enviar un mensaje a los
opositores con miras a la instauración de un juicio de
responsabilidades contra Áñez, encarcelada desde marzo tras ser acusada de
perpetrar un “golpe de Estado”.
“No existe argumento
alguno para que se pueda demorar el enjuiciamiento de estas personas. No habría
otra posibilidad. Que la política, alguna vez, se sume a la justicia y en este
caso, quienes han resistido recurrentemente a la justicia o no han ido a
declarar o se han callado o han encubierto asesinos, como Carlos Mesa, ahora
tienen la responsabilidad histórica y política de aprobar este juicio de
responsabilidades. De lo contrario, caerían en una gravísima
complicidad con los asesinatos que aún están impunes”, dijo el jurista
que fue abogado de Evo.
“Primero tiene que
llevarse adelante una investigación y un enjuiciamiento de todo lo hecho por el
expresidente Evo Morales, vinculado a la crisis del 2019”, dijo en
La Paz el expresidente Mesa, en una rueda de prensa.
Mesa no descartó
apoyar un juicio contra Áñez, pero “primero —dijo—se tiene que cambiar a los
operadores de la justicia”.
“Me han procesado
desde 1989, hemos ganado todos los procesos, y vengan de donde vengan
los procesos, vamos a seguir ganando”, dijo el expresidente Morales.
Para el
constitucionalista Jorge Asbún, la reforma de la justicia pasa por evaluar los
resultados de la elección de las altas autoridades de justicia. “Esto ha
profundizado la politización, porque es el Legislativo el que tiene las
llaves de quienes pueden ser candidatos”, porque no existen estándares para
seleccionar a los profesionales que sean más idóneos.
En cuanto a la
designación de fiscales, el Ministerio Público debería eliminar los
interinatos, afirmó Asbún. “Esta es una forma para el control político” señaló.
“Y aquí solo se requiere cumplir la ley, sin necesidad de reformas”.
Williams Herrera,
jurista y académico de Derecho Constitucional, consideró que el poder político
debe devolverle la independencia al Órgano Judicial. “Sin esta
decisión, sincera y real, ninguna reforma va a funcionar”, dijo. Se trata,
remarco, “de que podamos creer en la justicia”.
EL COMITÉ CÍVICO PRO SANTA CRUZ PIDE AL GIEI QUE
COMPLEMENTE EL INFORME SOBRE LA CRISIS DE 2019
El Comité pro Santa
Cruz pide conversar con los expertos del Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes (GIEI) que presentaron su reporte final sobre la crisis
de 2019. Enviaron una carta para pedir complementar el reporte y anular un
“intento de tergiversación” por parte del Gobierno.
“El presidente Luis
Arce y el ministro de Gobierno hacen una referencia negativa contra el Comité
pro Santa Cruz y la Unión Juvenil Cruceñista, tergiversando todos los informes
con unas ansias de perseguir a los líderes que defendieron la democracia. Es
por ello que invitamos al GIEI a que nos visiten y conozcan de primera
mano cuál fue la lucha del pueblo cruceño y boliviano”, sostuvo el
presidente de la entidad Rómulo Calvo.
Señaló que la
génesis de la crisis política fue la vulneración a la voluntad popular del
referéndum del 21 de febrero de 2016, “el fraude del 2019, los
asesinatos en Montero y la violación de las mujeres en Vila Vila”.
Todos estos delitos ocurrieron durante el gobierno de Evo Morales, en los días
cuando se aferraba al poder.
El reporte señala
que durante el paro cívico de los 21 días, que se desarrolló contra los
resultados de las elecciones, se violaron varios derechos de la
ciudadanía y se produjeron agresiones a personas que no estaban de
acuerdo con esa medida de presión. También detectó ausencia de justicia por las
muertes en Montero.
VILA VILA ES EL CASO CERRADO POR LA JUSTICIA QUE PUDO
HABER TERMINADO EN UNA MASACRE
Las dos caravanas de autobuses que se transportaban estudiantes y mineros a La
Paz fueron atacadas por seguidores del MAS el 9 de noviembre de 2019, cuando
Evo Morales aún se mantenía en el poder. El caso fue cerrado por la Fiscalía,
pese a que debía continuar de oficio dada la gravedad de los hechos.
Marlon Weichert
(Brasil) y Magdalena Correa (Colombia), prestaron el informe del GIEI Sucre.
Detallaron que se identificaron ataques con arma de fuego que fueron
planificados. “Este ataque fue realizado por personas que también recibieron
el apoyo del poder público”, afirmó Weichert tras remarcar que lo sucedido
con ambas caravanas se constituyen en “graves violaciones de derechos humanos”.
“Esos hechos podría
haberse transformado en una masacre, por suerte no fue una masacre”, sostuvo el
especialista.
El Fiscal General,
Juan Lanchipa, indicó que en reunión con el GIEI mencionó “algunos puntos que
no se tomaron en cuenta en el informe” que identificó serias
debilidades en las investigaciones. Atribuyó esa falta de solvencia a la
pandemia, puesto que el Órgano Judicial dispuso la paralización de las
funciones. Señaló que muchas víctimas sufrían presión por parte del Ministerio
de Gobierno para dar información.
Tras la renuncia de
Evo, la Fiscalía ordenó la detención de los vocales electorales. El GIEI
observó serios errores en ese caso.
EXPERTOS PIDEN AL ESTADO SANCIONAR A RESPONSABLES DE
LA MASACRE DE SENKATA
El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) demandó al Estado
sancionar a los responsables por la muerte de los 11 civiles en Senkata.
“Es deber del Estado investigar exhaustivamente estos hechos, sancionar a los
responsables directos y mediatos y reparar integralmente a las víctimas”,
señaló el secretario de este cuerpo colegiado, Jaime Vidal.
“No usamos la
denominación de crímenes de lesa humanidad, pero no quiere decir que no hayamos
investigado; al contrario, tratamos de analizar los hechos más graves que hemos
incluido en nuestro informe bajo la óptica del derecho
internacional de los derechos humanos, que tiene una definición muy precisa
para lo que se llama como crímenes de lesa humanidad. No encontramos elementos
suficientes en las pruebas que observamos para determinar esos criterios que
hacen que ciertas violaciones de derechos humanos adquieran la característica
de crimen de lesa humanidad”, dijo luego Juan Méndez, integrante del GIEI.
El informe fue
entregado ayer a los familiares de las personas que fallecieron en un acto
que se celebró en la iglesia San Francisco de Asís de Senkata, el
barrio de la periferia de El Alto que está a 40 kilómetros de La Paz.
En ese templo se
hicieron las autopsias y se velaron los cuerpos de las víctimas el 19 de
noviembre de 2019.



