Medio: El País
Fecha de la publicación: jueves 19 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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“Para que haya
reconciliación entre bolivianos, tiene que haber justicia” dijo el canciller
Rogelio Mayta, quien en entrevista con El País se refirió al informe que
presentó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI-Bolivia)
sobre los hechos violentos registrados el 2019, documento que identifica
vulneraciones antes y después de la caída de Evo Morales, cuestiona la
injerencia en los tribunales, la inacción policial, el abuso de poder y
cataloga nítidamente como masacres los hechos de Senkata y Sacaba.
Mayta da un
pantallazo de los pasos que dará el Gobierno en fin de garantizar justicia para
las víctimas. Y aunque existen dudas sobre la imparcialidad del sistema
judicial en Bolivia, el Canciller considera que será un reto seguir los
procesos judiciales, a los responsables de las muertes de 2019, con la
institucionalidad judicial que se tiene actualmente.
Es por ello que,
para garantizar el debido proceso, el Gobierno prevé pedir el apoyo de
instituciones internacionales como la Corte Interamericana de los Derechos
Humanos.
El País: El país recibió el informe
del GIEI-Bolivia sobre los hechos registrados el 2019, después de una
investigación que se realizó durante ocho meses. ¿Cómo ha tomado el Gobierno
los resultados?
Rogelio Mayta (RM): Bueno, es un paso importante en la búsqueda de la verdad de lo que
ocurrió en noviembre de 2019. Es un paso también que vamos dando como sociedad
boliviana en el proceso de reconciliación que nos debemos, para que haya una
reconciliación tiene que haber justicia y también tiene haber verdad.
Es por eso que,
primero, se da la constitución del GIEI-Bolivia, en noviembre de 2020, y luego
este informe que ha sido celebrado por la comunidad internacional en general y
en particular por la institucionalidad de Derechos Humanos. Porque precisamente
es un paso importante en ese sentido, para que haya justicia, se conozca la
verdad y que haya reconciliación.
EP: El presidente Luis Arce ha dado su primera
instrucción, tras recibir el informe, un juicio de responsabilidades
RM: Sí, lo
que ha pedido el Presidente va en consonancia con lo que ya está ocurriendo.
Hace ya un tiempo atrás las víctimas presentaron una proposición acusatoria de
juicio de responsabilidades contra la señora Áñez y otros miembros de su
Gobierno, ahora ese proceso está en la Fiscalía General y el trámite que se le
debería seguir es que el Fiscal General debería pasar a la Asamblea Legislativa
Plurinacional para que se debata ahí, y ese debate puede aprobar un juicio de
responsabilidades con dos tercios de votos de sus miembros o si no se tiene
esos dos tercios puede ser rechazada y entonces el proceso inviabilizado.
En ese camino, este
informe del GIEI va, sin lugar a dudas, ser un elemento muy valioso, porque va
permitir a diputados y senadores, de todas las tiendas políticas, tener una
referencia objetiva de lo que pasó, para ver si ese juicio de responsabilidades
tiene sustentos mínimos para poder avanzar o no. Esa es parte de la
transcendencia que puede tener este informe.
EP: Para viabilizar este juicio de responsabilidades, ¿el
Gobierno buscará algún tipo de acercamiento con las otras bancadas?, porque las
va necesitar para llegar a esos dos tercios
RM: Bueno, el
acercamiento tiene que ser en función de los hechos y lo que se ha investigado
hasta este momento. No creemos que inicialmente deba haber más que hablar de
los hechos y la necesidad de que haya justicia.
Lo importante que
nos trae, entre muchos elementos más, este informe del GIEI, es tener la
constatación objetiva de que en escenarios como Sacaba y Senkata ocurrieron
verdades masacres, lo que llama el informe: ejecuciones extrajudiciales, lo que
Derechos Humanos a nivel internacional llama: delitos de lesa humanidad.
Entonces, eso es un
elemento muy importante, porque en medio de la polarización que existía, en
medio de la pugna que existía en esos tiempos, hubo versiones falsas. Se decía
que la gente se había disparado entre sí, luego se había señalado que la gente
tenía planes de hacer explotar la planta de Senkata, que de alguna manera lo
que se pretendía era justificar la violencia que habían ejercido.
Este informe del
GIEI echó por tierra esas versiones. Se ha evidenciado que en el caso de
Senkata los manifestantes habían dejado salir un convoy de cisternas con
gasolina y que después de ese hecho la Policía y los militares ejercieron
medidas que eran incomprensibles, disparando, hiriendo y asesinando a los
manifestantes y que eso no tenía ninguna consonancia con las reglas del uso de
la fuerza. Porque, ya sean militares o policías, cuando concurren a la
contención de manifestaciones, de protestas, deben cumplir reglas. Una de esas
es que primero deben advertir, eventualmente usar medios como gases
lacrimógenos u otros agentes químicos, utilizar en último caso algún tipo de
advertencia, y el único momento en que las fuerzas del orden pueden utilizar
fuerza letal es cuando sus vidas están en peligro, militares y policías.
Pero ninguna de esas
reglas se utilizó, las reglas nacionales e internacionales para el uso de la
fuerza se incumplieron terriblemente y eso lo constata el GIEI, por eso dice
que ahí se han cometido prácticamente delitos de lesa humanidad.
Y ahí hay autores
directos o inmediatos, que son los que han operado en el terreno, militares
fundamentalmente, en Senkata y Sacaba, y los responsables intelectuales. Y en
cuanto a eso, hace referencia a que el factor que determina que se realicen
esas operaciones militares es el Decreto Supremo 4078.
Este Decreto 4078
hace dos cosas fundamentales, primero dispone que se realicen las operaciones
militares contra la protesta social, eso es muy importante, porque según la
legislación boliviana quien controla los disturbios civiles es la Policía, pero
ahí, los políticos que firman, la señora Áñez encabezando y otros, dicen que
los militares deben hacer operaciones contra la protesta civil. Y segundo, este
Decreto Supremo libera de responsabilidad penal a los militares que actúen en
esas operaciones. Se da ese Decreto Supremo e inmediatamente se da el operativo
en Sacaba y después en Senkata.
Entonces, eso ha
sido constatado por este grupo interdisciplinario de expertos independientes,
es una contribución importante. Ahora a los bolivianos y bolivianas nos resta
que se haga justicia.
EP: El informe también recomienda algún tipo de
resarcimiento a las víctimas, ¿cómo se va trabajar en esto?
RM: Se
va tratar de seguir todas las recomendaciones que da el GIEI y eso
pasa por un censo de víctimas, que es hacer el listado de todos los que han
sufrido daños en esos días, las características de este, para tratar de reparar
el daño a diversos niveles. Vamos a ir viendo.
Una vez que se han
dado esas recomendaciones, inicialmente el Estado boliviano ha dicho que las
vamos a aceptar, obviamente en el marco de lo que permite nuestra Constitución
y nuestras leyes, y vamos a pedir una reunión con la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos para que ellos puedan ayudarnos haciendo el seguimiento de
cómo vamos a ir aplicando todas las recomendaciones que nos ha dejado este
grupo de expertos independientes.
EP: Volviendo al tema del juicio de responsabilidades,
Fernando Camacho, líder de la bancada de Creemos, ha dicho: juicio a Jeanine
Áñez sí, pero a Evo Morales también. Luis Almagro también indicó que el informe
da pautas para llevar a Evo Morales ante la Corte Penal Internacional
RM: Partiremos
de lo que dice Almagro, que lastimosamente es muy desatinado y más es una
expresión demagógica. La Corte Penal Internacional tiene lo que se llama una
jurisdicción complementaria o subsidiaria, que solamente se activa cuando la
justicia de un país no funciona, cuando hay una constatación real, efectiva, de
que no se puede llegar a tener justicia en ese sistema, lo que no ocurre con el
caso boliviano. Podemos tener dificultades, pero las mismas recomendaciones de
la GIEI es que sigamos los procesos acá, en Bolivia. Por eso, lo de Almagro es
algo impertinente inclusive, que va muy en la línea del señor Almagro.
Lastimosamente el
Secretario General de la OEA ha seguido un camino de desatinos en varios temas.
Como Canciller me toca relacionarme con mis pares de diversos países y puedo
decirle que existe descontento con la labor de Almagro y no solamente entre los
países que tienen cierto corte o coincidencia de perspectiva política, es de un
lado como del otro.
Almagro fue
reelegido hace aun año, pero ahora existe en marcha un proceso de reflexión
sobre su permanencia o no en la Secretaría General, en función de todos los
desatinos que va realizando. Le doy un ejemplo, hace unas tres semanas intentó
hacer aprobar una resolución en contra de Cuba y Cuba no es parte de la OEA,
desde hace muchas décadas atrás. Entonces, lo que han hecho los países es
manifestarse, en bloque, 13 países del Caribe le enviaron una nota a Almagro
diciendo que no iban a participar de esa sesión y otros países se han ido
sumando. Al final, Almagro tuvo que suspender la sesión, porque si la realizaba
no iba a tener quórum y se lo tenía iba a tener increpación de muchos países y
su resolución nunca iba a ser aprobada. En esa línea, vemos que lo de Almagro
es uno más de sus desatinos.
Ahora, en la
relación a las expresiones de otras personas, políticos, bueno nosotros hemos
ratificado que aquí prima los derechos constitucionales, quien considere que
alguien debe ser procesado, pues puede expresarlo. Es más, puede activar los
mecanismos necesarios y nuestras autoridades de justicia tendrán que llevar esa
situación por donde corresponda. Aunque resulta muy llamativo ese tipo de
situaciones, porque parece más un discurso demagógico también.
En el caso de la
señora Áñez, el GIEI identifica escenarios de violación de derechos humanos y
vinculación con la actuación de las autoridades, de quienes ejercían gobierno
en ese entonces. En el otro caso, hay lastimosamente escenarios de violencia
entre civiles, que es diferente. Pero bueno, ahí está planteada la posibilidad,
si alguien cree que es necesario, está en su derecho de activar los mecanismos
de justicia.
Lo que corresponde a
las autoridades, del Ejecutivo y fundamentalmente del órgano judicial, es tratar
de que tengamos procesos que sean creíbles, y que sean creíbles en la medida
que se resguarde el debido proceso, que se resguarden los derechos humanos, de
todas las partes. Por un lado, las víctimas acusadoras, por otro lado, a
quienes se considera responsables, los acusados.
Este es un verdadero
reto para nuestro país, para nuestra sociedad. Porque el GIEI nos dice, por un
lado, sus órganos de justicia no están bien, su Fiscalía no ha funcionado bien,
nos dice que han sido como actores de la persecución política que se ha
desarrollado desde noviembre de 2019 y que nuestra justicia ha detenido
ilegalmente a mucha gente y que nuestra Policía, esa Policía de noviembre para
adelante, en las detenciones ha realizado torturas. Pero luego, esa
institucionalidad es la que tiene que hacer justicia.
Entonces, es un poco
complicado o bastante difícil. Para eso, el GIEI nos da recomendaciones que
tenemos que seguir precisamente para darle legitimidad, credibilidad a esos
procesos. Parte de eso es que la Fiscalía tendría que generar una comisión de
fiscales que tengan reconocimiento profesional, fiscales que tengan experticia
en derechos humanos, por lado. Por otro, la GIEI nos dice, como una forma de
fortalecer la credibilidad, que también pueda haber la participación de
instancias internacionales.
Ahora, nosotros
estamos analizando eso. Por nuestra Constitución y nuestras leyes no se puede
meter al trabajo de la Fiscalía, la Fiscalía es la competente, pero, podemos
generar mecanismos de seguimiento, que de alguna manera instancias como el Alto
Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos o la misma Corte IDH
puedan hacer seguimiento de estos procesos, no cada dos o cinco meses, sino un
seguimiento permanente, que ellos vayan como certificando que se está cumpliendo
el debido proceso, que se están respetando los derechos humanos de las partes,
ni se está transgrediendo los derechos de las víctimas ni de los procesados.
Y que, al finalizar
el proceso, estas instancias internacionales, que están ajenas a nuestras
pugnas políticas internas, puedan certificar que el proceso se ha llevado bien,
cumpliendo las reglas del juego y los estándares internacionales.
Entonces, hay muchas
cosas todavía por trabajar, es importante el trabajo del GIEI, ha sido un paso,
pero hay todavía bastantes retos que afrontar.
EP: Uno de ellos es la reforma al sistema judicial
RM: Ahí
hay dos cosas diferentes. Primero, tenemos el reto de enfrentar los procesos de
justicia concretos, esos los debemos afrontar con la institucionalidad que tenemos,
porque no podemos esperar a que se hagan las grandes transformaciones y después
recién querer hacer justicia. Por eso es que ahorita debemos trabajar con
la institucionalidad y las recomendaciones que nos da la GIEI, con las cosas
como están. Debemos tener un buen equipo de fiscales, que tienen que tener
credibilidad, reconocimiento, experticia, y que todo el proceso se haga con el
seguimiento de instancias internacionales. Eso, como la receta, como el camino,
para trabajar con lo que tenemos.
Pero, el tema de
justicia es mucho más amplio, es estructural, y probablemente ese tema de
cambios estructurales lo tengamos que encarar como sociedad boliviana a más
largo plazo. Desde el Ejecutivo hemos impulsado proyectos de ley que generen un
cambio trascendental, drástico, en la justicia, a través de procesos de
reingeniería, de cómo están organizados los sistemas de justicia, eso es lo que
podemos hacer, pero al Ejecutivo no le toca eso. Les toca a las mismas
autoridades de justicia, a la Fiscalía y al Tribunal Supremo de Justicia.




