Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: jueves 19 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
El informe del Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) desvirtuó ayer cualquier
intento de atentado explosivo a la Planta de Senkata en 2019, en la ciudad de
El Alto, como mencionó alguna vez la expresidenta de facto Jeanine Añez para
justificar el despliegue de tropas militares que perpetraron asesinatos extrajudiciales.
La afirmación fue
emitida por Juan Méndez, en la entrega del informe final del Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes a las víctimas de la masacre de
2019, en la parroquia San Francisco de Asís, de Senkata, cita que fue
precedida por una oración y un minuto de silencio en honor a los caídos.
Explicó que el GIEI
tomó conocimiento de que la ciudad de El Alto es históricamente conocida como
un lugar de protestas y luchas políticas de reivindicaciones sociales bajo la
consigna de “El Alto de pie, nunca de rodillas”.
Dijo que los
expertos reconocen las movilizaciones y demandas de noviembre de 2019, por lo
que en su investigación elaboraron una evaluación objetiva de los momentos “en
los que se señalaba a la población alteña con la intención de generar
afectaciones a la Planta de Senkata”, lo que motivó que 11 personas pierdan la
vida y 78 resultaran heridas. “No obstante, a partir de investigaciones
objetivas, acudiendo a la Planta, analizando expedientes investigativos y
mediante estudios técnicos del equipo argentino de antropología forense nos es
posible afirmar taxativamente que no existía el riesgo de generar una explosión
en la Planta de Senkata”, sostuvo.
MENTIRA DE AÑEZ
El 19 noviembre de
2019, la presidenta de facto Jeanine Añez y sus ministros de Gobierno, Arturo
Murillo, y de Defensa, Luis Fernando López, acusaron a la población movilizada
de intentar explotar la Planta de Senkata.
“Hemos recibido
agresiones físicas a instalaciones estratégicas nacionales, como son ductos
estropeados y amenaza de agresiones explosivas que destruirán totalmente
plantas estratégicas de hidrocarburos como la de Senkata”, declaró entonces
Añez en conferencia de prensa junto al Alto Mando Militar, en su afán de
justificar la intervención en la que perdieron la vida 11 personas y decenas
fueron heridas.
HERIDOS
Méndez informó que
ese grupo de expertos tomó conocimiento de que los heridos por impactos de
bala, balines y gases lacrimógenos fueron discriminados en los centros
hospitalarios donde se les negó atención médica porque eran simpatizantes del
Movimiento Al Socialismo (MAS). “En algunos casos hubo denegación de atención
médica a personas heridas de bala, y diversas personas heridas que se
encontraban recibiendo atención médica decidieron irse sin el alta
correspondiente, huyendo de los hospitales. En algunos casos, las víctimas
decidieron no acudir a los hospitales por temor a ser detenidas, lo cual hasta
hoy impide conocer el número efectivo de heridos durante los hechos en
Senkata”, manifestó.
El GIEI se trasladó hasta la iglesia de Senkata para brindar su informe.
APREHENSIÓN ILEGAL
Méndez dijo que los
expertos conocieron que el 11 de noviembre de 2019 había grupos de vecinos de
El Alto que ejecutaron aprehensiones ilegales de personas con argumentos
discriminatorios, y en algunos casos cometieron hechos violentos contra los
detenidos, para después entregarlos a la policía; tres grupos de personas fueron
capturados.
“El primer grupo
estaba integrado por 28 personas, una mujer y tres menores de edad, de los que
uno de los menores era una persona con discapacidad psicosocial. Durante el
proceso posterior a la detención las personas fueron víctimas de tortura en la
Estación Policial Tres, IPI Tres, de Ciudad Satélite. Las mujeres del grupo
fueron víctimas de violencia de género y violencia sexual. Horas después de su
detención, las personas de este grupo fueron exhibidas en conferencia de prensa
como ‘terroristas’, sin resguardad su privacidad ni su derecho a la presunción
de inocencia”, sostuvo.
ILEGALIDAD
En esa línea, el
experto dijo que el GIEI evidenció que en los procesos iniciados en contra de
las personas detenidas carecen de una individualización de actos, de
responsabilidades y son deficientes en la acreditación de un nexo entre el
delito y los civiles imputados.
“A pesar de esto,
algunas personas permanecieron privadas de su libertad en celdas penitenciarias
hasta seis meses, así la Fiscalía del Estado y el Poder Judicial incumplieron
con su deber de promover el debido proceso legal ofreciendo imputaciones y
acusaciones sin respaldo probatorio”, sentenció.
Quino: Se debe reparar el daño ocasionado
El analista político
Israel Quino explicó que se categorizaron 12 derechos humanos vulnerados, cuyo
daño es necesario reparar mediante acciones concretas a mediano y largo plazo.
Efectivos policiales en El Alto.
Sobre lo ocurrido en
Senkata, Quino se refiere a las ejecuciones sumarias extrajudiciales y explica
que, con el informe del GIEI, se muestra que no hubo tal enfrentamiento ni
intercambio bélico. “Por la firmeza del informe del GIEI, se disparó por la
espalda de las víctimas en completo estado de indefensión, su único objetivo:
quitar la vida de los manifestantes que ejercían su derecho a la protesta”.
Dijo que el
Ministerio de Gobierno debe iniciar los sumarios correspondientes, de manera
inmediata, para identificar a los uniformados policiales denunciados por los
testigos y, bajo el debido proceso, procesarlos con todo el rigor de la ley
penal en Bolivia.
“El análisis
científico, además, devela actos reprochables del exmando militar y policial al
deliberar políticamente, una sugerencia que era más un ultimátum al poder que
ejercía el orden constitucional. Por ello debe identificarse tanto a los
autores mediatos e inmediatos que detonaron todo con la vigencia del DS 4078”,
manifestó el analista mediante sus redes sociales.
Entre otras
sugerencias, Quino dijo que el informe de la GIEI es el único documento
internacional que hace énfasis en la irregular e inconstitucional toma del
poder político en Bolivia por el régimen de transición, describe las acciones
que fueron contrarias al mecanismo de sucesión constitucional y que profundizó
la crisis, que generó 38 muertes.
Finalmente, a modo
de recomendación, dijo que “las fuerzas políticas tienen la obligación moral,
con el soberano, de autorizar los juicios de responsabilidades en el país por
las masacres. Si no lo hacen, el pueblo los juzgará y la única vía será la
Corte Penal Internacional”.
Sacerdote: Es una luz de esperanza
El sacerdote Guechi
Revelin, quien ayudó a las víctimas de la masacre de Senkata, El Alto, en
noviembre de 2019, durante el régimen de Jeanine Añez, dijo que el informe del
Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) es una “luz de
esperanza” para lograr justicia y verdad.
El párroco de la iglesia San Francisco de Asís, de la ciudad de El Alto.
El párroco que
dirige la iglesia ubicada en el sector 25 de Julio, en la zona de Senkata,
decidió abrir las puertas del templo a los caídos en la matanza de 2019, además
de convertir a ese recinto en sitio de atención a los heridos, en reposo para
los perseguidos y, luego, en una morgue para los fallecidos. “No podía quedarme
mirando desde el campanario como un simple espectador o de rodillas ante el
Santísimo mientras mi pueblo estaba en graves conflictos. Salí (en noviembre de
2019) agarrando mi bandera blanca y me arrebataron en el camino pensando que
era de (Luis Fernando) Camacho y seguí entre los gases y todo el lío. Tomé a
los heridos, a los fallecidos, los hicimos llegar a la plaza, no dudé ni dos
veces en abrir la iglesia sin autorización, no había ni espacio ni tiempo para
esto. Yo he jurado, he decidido esta opción de acompañar a mi pueblo, lo haré
hasta el último día de mi vida”, indicó a radio Deseo.
Para el sacerdote,
“el informe nos da una luz de esperanza para un camino de justicia, de verdad”.
(ABI)



