Medio: Opinión
Fecha de la publicación: miércoles 18 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Antes de comenzar a desglosar las conclusiones generales a
las que arribó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI),
Patricia Tappatá, miembro de ese equipo, resaltó que de ninguna manera el
contenido del trabajo tiene la intención de representar un equivalente a una
investigación “penal”.
También dejó en claro que el informe “de ningún modo debe
ser utilizado para perseguir a cualquier persona por razones políticas u otra
motivación indebida”.
En la averiguación, que consta de más de una treintena de
recomendaciones, el GIEI observa el funcionamiento del Órgano Judicial y
realiza una crítica fuerte, pues considera que este sufre de deficiencias
notables que afectan en la independencia de poderes deseada.
Por ello, sugiere que se garantice la independencia del
poder judicial mediante transformaciones en cuanto a los sistemas de
designación de jueces y fiscales. La selección a través de convocatorias
públicas y procesos que disten de las simpatías por colores partidarios es
ideal para los conocedores.
“Esto incluye que las autoridades políticas se abstengan de
pronunciarse sobre investigaciones y proceso penales en curso o por iniciarse.
Los derechos de personas privadas de libertad en el sistema carcelario deben
ser atendidos con mayor urgencia para eliminar prácticas abusivas que
caracterizan al circuito penitenciario”, profundiza uno de los fragmentos que
refiere a las recomendaciones.
En cuanto a la investigación que pueda llevar adelante el
Ministerio Público, el GIEI advierte que “debe considerar planes que se
sugieren en el informe y evaluar la posible asociación de casos para
desarrollar una estrategia eficaz en los trabajos, contemplando todos los
niveles de responsabilidad, incluso la autoría mediata”.
Ve conveniente la creación de un mecanismo independiente al
interior del aparato estatal que tenga como objetivo “monitorear el uso de la
fuerza y actuación de instituciones de seguridad en el contexto de
manifestaciones”. Esto, tras concluir que en los hechos de Senkata y Sacaba
existió, según los expertos independientes, “represión excesiva”.
“Las Fuerzas Armadas deben estar subordinadas al poder civil
y sometidas a controles internos y externos, con reglas de transparencia y
rendición de cuentas”, añade el texto.
La necesidad de establecer “proporcionalidad” estricta en el
uso de la fuerza ha sido uno de los puntos marcados por el GIEI.
Otro de los elementos observados por el equipo enviado
señala que es preciso otorgarle prioridad a los casos de presunta violencia
sexual hacia las mujeres.
La inaplicabilidad de amnistía en causas donde se cometen
“graves violaciones de derechos humanos” y adecuar los delitos de sedición,
terrorismo y financiamiento al terrorismo según los principios de legalidad y
estándares internacionales también han sido recomendados.
“Asegurar el respeto estricto de los derechos de las
personas privadas de libertad en el sistema carcelario y penitenciario,
eliminando prácticas abusivas referidas, entre otras, a la alimentación, la habitación,
la salud y el régimen de visitas”, representa otra de las sugerencias. Para
combatir el “racismo”, aspecto que el GIEI ha observado durante los sucesos de
hace dos años, plantea que se dé paso a una cumbre nacional sobre el racismo y
la discriminación.



