Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 28 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Lo que arrancó como un pedido de segunda vuelta después de
las elecciones generales del domingo 20 de octubre se está convirtiendo en una
demanda de renuncia del presidente Evo Morales mientras el Gobierno asume una
actitud tozuda respecto a la crisis política en Bolivia que ya lleva siete
días.
En el cabildo realizado esta tarde en la avenida Costanera de La Paz se
escucharon voces que demandan la salida de Morales como solución al conflicto
social que derivó en ataques violentos de seguidores del Presidente contra
vecinos que bloquean pacíficamente las calles denunciando fraude electoral.
"El señor Morales ya no tiene autoridad moral para gobernar Bolivia, debe
irse" demandó esta tarde Ángela Vizcarra, una joven activista. Como ella
otros jóvenes que salieron a las calles con la bandera boliviana en las
espaldas -como si se tratase de una capa de súperhérore- también demandan la
renuncia del Jefe de Estado que el pasado sábado llamó a sus "movimientos
sociales" a cercar las ciudades como castigo por el paro que realizan.
El vicepresidente Álvaro García Linera ya percibió ese cambio de posición de la
ciudadanía aunque su lectura es la misma hipótesis del partido oficialista:
Golpe de Estado. “Ayer parte del grupo que está junto con Mesa ya no quiere
auditoría ni segunda vuelta, ahora dicen que hay que anular las elecciones.
Además, ya han propuesto la renuncia de Evo Morales, eso se llama golpe de
Estado” dijo esta mañana en conferencia de prensa.
Pese a este viraje en la opinión pública y más de 40 heridos
por los ataques violentos, el Gobierno reforzó sus amenazas. Esta noche, los
dirigentes de los llamados "movimientos sociales" del MAS dieron un
plazo de 48 horas a los ciudadanos movilizados para que suspendan el paro, de
lo contrario -según advirtieron- 40 mil mineros despejarán a "punta de
dinamitas" los puntos de bloqueo.



