Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 16 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La Opinión Consultiva
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es de fundamental importancia
para la preservación de la democracia representativa, el respeto al Estado de
Derecho y las garantías a los derechos humanos, trascendiendo la discusión
política coyuntural sobre el gravísimo conflicto provocado en Bolivia, con
relación a la interpretación del Tribunal Constitucional, que en los hechos
establecía la reelección presidencial indefinida. Esta resolución de la Corte
Interamericana es una decisión que preservará la democracia para las futuras
generaciones, evitando que en los países con sistemas presidencialistas se
utilice el argumento de los derechos humanos para justificar la reelección
indefinida.
La Corte IDH ha
desarrollado el marco de aplicación de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos dejando claro los límites del poder de las coyunturales mayorías
parlamentarias evitando que puedan aprobar leyes que vulneren los limitaciones
que impone la Constitución al ejercicio del poder público y evitando, de igual
forma, el poder de los tribunales constitucionales para interpretar las
constituciones en contra de sus preceptos fundamentales como fue el considerar
que la reelección indefinida era un derecho humano, tal cual sucedió en Bolivia
y otros países.
Esta Opinión
Consultiva resuelve una de las principales causas de gravísimos conflictos
institucionales y civiles de la historia latinoamericana en general, y
boliviana en particular, las periódicas reformas constitucionales que
justificadas por distintos argumentos, generalmente de carácter social, han
tenido como verdadera finalidad el prorroguismo, la búsqueda de algún proyecto
caudillista de quedarse en el poder, desconociendo los límites que toda
Constitución democrática impone a la reelección para resguardar la alternancia.
Para ello es de
fundamental importancia entender que en una democracia el poder siempre es
limitado y temporal. En ninguna circunstancia la victoria electoral otorga al
vencedor el poder absoluto y aunque se gana el poder de gobernar, administrar,
se lo debe hacer respetando los derechos de quienes hubieren quedado
coyunturalmente en condición de minoría política.
La Corte lo dice
claramente: “Si bien las democracias implican que los gobernantes son electos
por mayoría, uno de los objetivos principales de la misma debe ser el respeto a
los derechos de las minorías, el cual se garantiza mediante la protección del
Estado de Derecho y los derechos humanos”. Igualmente, la Corte afirma que “el
acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho es un elemento
constitutivo de la democracia representativa. Ello implica de antemano que el
ejercicio del poder se encuentre sometido a reglas, fijadas de antemano y
conocidas previamente por todos los ciudadanos, con el fin de evitar la
arbitrariedad”.
Por otro lado, la
Corte reiteró que la modificación de las normas constitucionales no deben
beneficiar a quienes están gobernando, atacando así una de las causas más
frecuentes del debilitamiento de la democracia en Latinoamérica, al igual que
destacó que la alternancia en el poder es fundamental para preservar la
democracia puesto que la diferencia de condiciones para la competencia
electoral es tan grande entre quien gobierna y quien compite desde fuera, que
mientras más tiempo pase una persona en el poder, más difícil será que haya una
competencia real, además de las casi inevitables tendencias de quienes
gobiernan a distorsionar las normas y las instituciones para garantizar su
permanencia en el poder.
En realidad, este es
un fallo sobre las bases de la democracia, pues, como la misma Corte advierte
en sus conclusiones, “el mayor peligro actual para las democracias de la región
no es un rompimiento abrupto del orden constitucional, sino una erosión
paulatina de las salvaguardas democráticas que pueden conducir a un régimen
autoritario, incluso si este es electo mediante elecciones populares”.
Oscar Ortiz
Antelo - Ha sido Presidente del Senado y Ministro de Economía



