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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 17 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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El Ministerio Público cerró el “caso Vila Vila” sin encontrar
culpables. Quienes en noviembre de 2019 fueron emboscados, torturados,
golpeados, desnudados y fueron víctimas de trato vejatorio por seguidores del
Movimiento al Socialismo (MAS) exigen la reapertura de las investigaciones.
“Las carpetas lo han cerrado en Oruro y Potosí, pero
nosotros vamos a pedir nuevamente que se vuelvan a abrir las carpetas”, dijo el
representante de las víctimas Carlos Alberto Puita, quien lamentó que las
fiscalías de ambos departamentos no hayan acelerado las investigaciones sobre
ese hecho y hayan cerrado el caso sin encontrar a los culpables.
Los afectados esperan que el informe que el Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI-Bolivia), creado mediante
un acuerdo suscrito por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y
el Estado Plurinacional de Bolivia el 12 de diciembre de 2019, permita
reabrir el caso y hacer justicia.
La caravana de 11 buses—que partió de Chuquisaca y
Potosí rumbo a La Paz para reforzar las protestas de quienes exigían
la renuncia del presidente Evo Morales y denunciaban el fraude electoral — fue
emboscada a las 09.00 en proximidades de la localidad de Vila Vila, municipio
de Caracollo, a 50 kilómetros de la ciudad de Oruro.
Noche antes aproximadamente 500 personas, entre
universitarios, cívicos y ciudadanos chuquisaqueños y potosinos pasaron la noche
en la capital orureña.
De acuerdo con el reporte de La Patria de Oruro, 37 personas
fueron atendidas en los hospitales Obrero y Oruro-Corea y en los centros de
salud de Vila Vila y Caracollo.
Los integrantes de la caravana, contactados por El Potosí, informaron
que el ataque duró hasta el mediodía. Más o menos a esa hora del día llegaron
policías de Oruro que les escoltaron de vuelta a esa ciudad. A lo largo del
trayecto, fueron permanente hostigados por gente que siguió arrojándoles
piedras.
Los atacantes eran mineros y campesinos que regaron la vía
con miguelitos y cuando los buses se detuvieron, los atacaron a pedradas,
dinamitazos y gases lacrimógenos e incluso regaron con gasolina a las personas
con el propósito de prenderles fuego.
Incluso varias mujeres que eran parte de la caravana fueron
chicoteadas, desvestidas y apedreadas. Como consecuencia de los ataques, muchos
ciudadanos padecen lesiones físicas y psicológicas que requieren atención
especializada.
En medio de lágrimas, una joven relató a la red ATB cómo se
realizó la emboscada a la caravana que se encontraba en Vila Vila y que se
dirigía a La Paz y sostuvo que los obligaron a desvestirse y fueron
apaleados. Además, denunció un intento de abuso sexual a sus compañeras y
que dos de ellas fueron secuestradas, de las cuales hasta ahora no se sabe su
paradero.
Lo ocurrido conmocionó a los potosinos y una treintena de
buses con cooperativistas mineros —que dilataron su participación en las
protestas—, y estudiantes partieron a reforzar la caravana detenida en
Oruro, ante la imposibilidad de continuar avanzando.
Se calcula que los buses transportaban a unos 2.500
cooperativistas. La noche del 10 llegaron a la ciudad de Oruro y al
día siguiente partieron temprano hacia La Paz
Pero la segunda caravana también fue emboscada en Playa
Verde, luego de haber pasado la localidad de Challapata. Mientras grupos de
mujeres y niños bloqueaban el paso y apedreaban a los buses con hondas,
francotiradores dispararon y causaron heridas a siete obreros.
El primer ataque se produjo a las 06.00 y el segundo
aproximadamente a las 10.00 que dejaron a siete personas heridas de
bala: Dario Willian Cuiza Navarro, de 23 Años, herida de bala en la
cadera; Mijael Medina Uvaldez, de 30, herida de bala en los dos
hombros; Javier Gutiérrez Fuertes, de 42, herida de bala en la
clavícula; Franz Álvaro Soraide Viscarra, de 25, herida de bala en el
pulmón y Rafael Moscoso, herido de bala en las costillas, entre
otros.
El 11, la caravana decidió retornar a Oruro por seguridad,
aunque sortearon un nuevo ataque, entre las 17:00 y 18:00 en Caracollo.
El 13 de noviembre, el fiscal de materia Aldo Morales
declaró en Oruro que por los celulares que se secuestraron a los funcionarios
de la Gobernación se evidenció que el gobernador Víctor Hugo Vásquez, estaría
involucrado en ese hecho.
El 13 de noviembre, tras la asunción del gobierno
transitorio de Jeanine Añez, la caravana retornó desde Oruro a la ciudad
de Potosí por Uyuni.
La primera alerta del rumbo tomado por las investigaciones
con el cambio de gobierno la dio a conocer Puita el 23 de febrero de
este año. El representante acusó a la fiscal departamental de Potosí, Roxana
Choque, de haber paralizado la investigación, primero, y de haber
enviado el caso a Oruro, después, obligando a las víctimas a abandonar la
denuncia debido al gasto de dinero y tiempo.
“Esta demanda que iniciamos en 2019 no ha tenido ningún
avance, no hemos sido notificados, han enviado la documentación a la ciudad de
Oruro indicando que el mismo corresponde a esa ciudad (…) nos ha hecho perder
un año”, declaró indignado entonces.
El 15 de marzo, volvió a exigir que la justicia
esclarezca e identifique a los autores intelectuales y materiales de la
emboscada que sufrieron en 2019
"Así como están haciendo semejante persecución
política, se tiene que esclarecer lo que sucedió en Vila Vila y en Playa Verde,
donde los mineros fueron baleados. Esa gente fue liberada inmediatamente
después de que asumió el presidente Luis Arce y ahora se está encarcelando a la
gente que ha estado en las movilizaciones por pedir que se anule las
elecciones de 2019".
El 2 de febrero de 2020, a seis meses de las emboscadas, la
entonces concejala Azucena Fuertes lanzó una cruzada para ayudar a los heridos
de Plaza Verde, olvidados por el gobierno de Jeanine Añez.
"Si bien se están cubriendo los gastos médicos, lo que
preocupa es que las familias dejaron de percibir recursos, debido a que las
cabezas de hogar, están heridos y no pueden trabajar", dijo entonces.
Residentes potosinos en Estados Unidos hicieron una colecta y la legisladora
local la canalizpó.
Rafael Moscoso y Franz Soraide, quienes se encontraban en
terapia intensiva en Oruro debido a las lesiones, recibieron ayuda para cubrir
los gastos médicos; a Ramiro Ugarte, quien perdió una mano en la emboscada
de Caracollo le entregaron Bs 3.000; a Mijael Medina dos
balas le rozaron el hombro y a Javier Gutiérrez, a quien una bala le destrozó
la clavícula y requería sesiones de fisioterapia.
Gutiérrez relató que cuando fue herido, estaba resguardando
los buses. En Uyuni le extrajeron la bala, pero no quisieron
entregársela, ya que se la llevó el fiscal como prueba, sin embargo, le dijeron
que era una bala de alto calibre.
Mijael Medina fue herido en la carretera. “Las balas
me llegaron a mis dos hombros y rompieron mi casco, a pocos centímetros de mi
cabeza. Corrimos con mucha suerte, porque otro compañero, la bala le
llegó cerca de su corazón". Sin embargo, a meses de los sucesos aún no
podía manejar las manos.
Darío Cuiza fue herido en la cadera cuando cuidaba los
buses, Dijo que quería escapar, pero no podía moverse, y sus compañeros le
dijeron que se tire al suelo, para protegerse.



