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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 16 de agosto de 2021
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Democracia paritaria
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Liliana Carrillo V. / La Paz
“Eva Copa es la traducción de una mujer andina, contemporánea plena, es decir que puede conjugar con dos mundos fácilmente y convertir esa articulación en una acción política. Ahora es muy pronto para evaluarla, pero ese es su desafío”, sostiene Elizabeth Huanca Coila, intelectual aymara, indianista katarista, parte de la nueva generación de intelectuales bolivianos.
Estos días Huanca participa, junto a la red Chimpu Warmi, en la Segunda Conferencia Global de Mujeres Indígenas. El encuentro, que analiza la situación de las mujeres indígenas en miras a desarrollar una declaración política conjunta y una agenda política global, reúne a más de 500 lideresas indígenas de distintas regiones y experiencias. “Es global realmente porque están involucradas hermanas desde Asia hasta Alaska”, explica Huanca, quien presentará en una de las mesas del evento un trabajo sobre migración y Covid-19.
“Lo que estamos proponiendo es compartir experiencias, casos sobre migración y covid, pero bajo un nuevo planteamiento. No hablamos de migración. Un postulado que tiene la red Chumpi Warmi es que las indias y los indios no migramos , si no nos movemos en nuestro territorio ancestral. Y más bien el mundo moderno, el sistema capitalista es el que ha puesto los límites y ha definido ‘estos migran’; o sea no son dueños de su territorio; no son sujetos aptos para disfrutar de lo que deberían ser las condiciones ciudadanas. Nosotras postulamos la movilidad, la multiresidencia, la doble residencia como una cuestión viva.
Las mujeres indígenas sufren históricamente una doble discriminación, ¿cómo ve la situación en Bolivia?
A escala global, en el mundo, las mujeres solo por ser mujeres estamos atravesadas por sistemas de violencia, por sistemas que están socavando la vida, y esto no solo tiene que ver con un hecho culturalista; es decir, no sólo por pertenecer a una etnia o vestirte con pollera o con tipoy. El tema atraviesa precisamente por una visión del sistema mundo moderno que está tratando de disciplinar y dominar a la mujer. Una mujer que ha encarado absolutamente todos los desafíos de estas crisis múltiples que se están presentando, pero al mismo tiempo se está rebelando. Entonces ya no está dispuesta a ser subalterna o subordinada; sino que reclama por sus derechos, sus conquistas, sus logros, sus ganancias, sus apuestas. Una mujer que requiere de usar toda la ciudadanía plena a la que tiene derecho, pero además requiere un reconocimiento pleno por sus aportes, su trabajo, su esfuerzo, su intelecto y su conocimiento.
¿A qué apunta el planteamiento de Champi Warmi en el encuentro global?
La red Chimpu Warmi es una organización conformada por mujeres andinas lideresas: políticas, intelectuales, defensoras de derechos y productoras. No solo responde a una organización campesina aymara o quechua; es un conglomerado.
Lo que planteamos nosotras en este encuentro global es que ya no se vea la imagen de la pobre india, subordinada, sometida, sino que se reconozca a la india y sus capacidades de gestión y crianza de la vida. Eso en términos de salud y de alimentación ha sido clave durante la pandemia y obviamente ha repercutido en las economías.
Podemos ver que en la pandemia las mujeres han pasado totalmente invisibles en su rol vital; ellas han soportado a las sociedades urbanas y rurales. Por ejemplo, las indias que han recreado los conocimientos tradicionales, de manejo de cuidado del cuerpo, de recuperación para salvar vidas y esto no es un mito o un cuento. Ha habido un tejido, una revitalización del conocimiento de las abuelas, de las tías, de las sabias en las sociedades más marginales, donde no tenían acceso a salud ni plata suficiente para acceder a servicios médicos. Hubo reconstrucción de un sistema paraestatal de salud. Es decir, un sistema que se ha desarrollado al margen de las posibilidades de un Estado que no llega a todos.
El otro elemento principal es que las mujeres han desplegado una red, un tejido de seguridad y soberanía alimentaria. En el confinamiento pleno no había circulación de alimentos. Mientras unos estaban encerrados con sus posibilidades de quédate en casa, las indias precisamente estaban generando mercados, circuitos de intercambio de alimento y todo, obviamente, con producción local, porque no había un intercambio foráneo. A pesar de todas las limitaciones, estaban creando redes de suministro. Y eso no está nada reconocido. En la red Chimpu Warmi el año pasado hicimos una evaluación con las diversas socias, entre las que hay productoras que tienen organizaciones urbano productivas, y nos contaban que habían caminado hasta ocho horas cargando sus productos para llegar a un punto de venta, para entregar a un rescatista. Las comunarias crearon redes de comunicación y decían donde no hay papa, donde falta haba. Son sistemas paraestatales porque ningún nivel del Estado, ni nacional ni local, se ha ocupado de eso.
También, según datos de algunas instituciones, aproximadamente el 70% de mano de obra, de servicio o de puestos menores del sistema de salud o de primera línea está a cargo de mujeres; muchas de ellas, con pertenencia a alguna nación o algún pueblo. Es decir, son las indias que viven en centros urbanos que son enfermeras, que son las cocineras de los hospitales, las barrenderas y ellas son las que han provisto un sistema de cuidado.
Si bien el aporte es fundamental en salud, en economía, ¿cómo ve la emergencia de las mujeres indígenas en política, tienen participación real?
Más allá de limitarnos solo al análisis de que si hay o no participación real, creo que todo el sistema y el entorno está atravesado por este sistema machista y patriarcal, y esto es más bien lo que invisibiliza a las mujeres. Hay participación política, es más, muchas de las mujeres indias han estado postulando a cargos. Por ejemplo, el 2020, para las elecciones nacionales, las candidatas de las circunscripciones especiales en tierras bajas eran mujeres. Sin embargo, han primado otro tipo de criterios para elegir a otros candidatos. Aun la política está concebida como un espacio y un rol asumido solamente por sujetos masculinos.
En ese contexto, frente a un caudillo surgió la figura de Eva Copa, ¿cómo ve el fenómeno Eva Copa en El Alto?
Yo creo que el fenómeno Eva Copa no es solo un fenómeno de El Alto. No se debe adscribir solamente a un enfrentamiento, a un liderazgo como lo llamas caudillista. Yo creo que Eva Copa ha emergido en un momento histórico, crítico, ella estaba en el lugar y tenía el deber de asumir el rol que le ha correspondido en la vida, en la historia. Y no solamente para El Alto, sino para todo el país. Y eso es bastante aymara: una mujer aymara que está en cierta situación crítica se reinventa, se rehace, se reconstruye y nuevamente enfrenta la vida y reordena sus espacios económicos, políticos y sociales. Por eso se ve a muchas mujeres empoderadas económicamente, venciendo el miedo de los escenarios y los contextos, a pesar de los machismos, los racismos, las discriminaciones o las estereotipaciones. Eva es una consecuencia de aquello. Eva es una típica mujer aymara que asume el escenario, las consecuencias y el rol que le corresponde. Y es así como nos movemos las mujeres aymaras.
Sin embargo, Eva se ha convertido en referente entre todas las mujeres aymaras y no aymaras.
En un referente sí, es como la Remedios Loza, que también fue un referente para ciertas generaciones de mujeres políticas con cierta pertenencia cultural , como las aymaras. Nosotras en muchos momentos nos hemos identificado con las palabras de Remedios Loza o las posturas que planteaban muchas otras mujeres lideresas. Es obvio que ahora un aymara contemporáneo va a decir, ‘yo quiero que mi hija sea profesional’. Y Eva Copa es profesional, tiene carácter. Y eso pasa en todas las sociedades, indias y no indias, no es una adscripción culturalista.
Entonces Eva para ciertas generaciones es un referente y lo va a ser. Porque es joven, ha escalado políticamente, ha asumido su posición a pesar de todas las limitaciones del contexto de la coyuntura, pero también de las estructuras patriarcales, machistas de las sociedades políticas, del racialismo también. Se escucha que a Eva le ponen apodos, esa es una posición racista, machista, patriarcal, subordinadora, clasificadora, a la que estamos acostumbrados como sociedad patriarcal. Si no estás conmigo, estás contra mí y te pongo una etiqueta. Y a eso estamos acostumbrados, deberíamos trabajar más bien esos lados de nuestra sociedad.
Copa fue a la elección con el partido Jallalla, de El Mallku. ¿Qué ideología hay detrás de Eva?
A Eva no la veo en la corriente indigenista, Jallala tampoco es ni de corriente indianista ni indigenista. Sí ha estado cerca del tío Felipe, sí ha dejado bases indianistas que de alguna forma han moldeado su apuesta política a nivel subnacional, para postularse y ganar la Alcaldía de El Alto. Yo veo una Eva que es la traducción de una mujer andina, contemporánea plena, es decir que puede conjugar con los dos mundos fácilmente, los puede articular y convertir en una acción política. Ahora es muy pronto para evaluarla, pero ese es su desafío: que esa capacidad de poder conjugar los mundos se traduzca en políticas públicas, en programas, en acciones de gestión que puedan generar mejores condiciones de vida.
¿Considera que está gestando una corriente nueva alternativa al MAS en El Alto?
La situación política tanto de Bolivia como en sus regiones no es tan binaria. No es solo ellos los oficialistas y estos opositores. Nuestro país siempre ha sido bastante complejo y multiestratificado en los conceptos políticos; no tenemos un sistema político real de interpretación multicultural múltiple. No es lo mismo hablar de elecciones nacionales que de subnacionales; en las nacionales había nueve organizaciones políticas y de esas probablemente una era la más dominante; en cambio en elecciones subnacionales ha habido más de 100 organizaciones políticas.
Hay que leer qué están clamando las sociedades bolivianas y en este momento no te están clamando resolver la derecha, izquierda, oposición u oficialismo. Las sociedades están clamando resolver las necesidades básicas y salir del clima de pseudo polarización que se crea a nivel político. Las mayorías quieren volver a tener oportunidades de vida.
Es un tema regional, no sólo de Bolivia. Los países vecinos están en la misma situación. Hay un modelo político que está agotado y que es capaz de ver más allá, y hay muchos actores que le hacen el juego a eso, como por ejemplo los medios de comunicación. Es el agotamiento de un sistema mundial político, las democracias y sus sistemas están siendo criticadas. Se centraliza en élites de poder que son las que tienen la voz y los canales para ponerse en los primeros planos de la opinión publica tejiendo un imaginario de disputa política, cuando en el fondo es una crisis de representación de las demandas de lectura reales de lo ocurre en la sociedad. Es una anomalía, una discapacidad de los sistemas políticos de representación. Me refiero a una cuestión más estructural: un sistema que debe reestructurarse, porque la sociedad le dice al gobierno: si tú no me resuelves los problemas, yo lo voy a tener que hacer.
Ahora no hay análisis de la cuestión social y la política se reduce a elecciones, oficialistas y opositores. No hay una lectura real de la agenda estructural que las sociedades mayoritarias están moviendo, de lo que te piden en este escenario pandémico y pospandémico. La realidad no es la misma, hasta la situación de las mujeres es diferente, lacerante.
En esos términos, las ideologías o posturas de construir oficialismo y oposiciones no te van a resolver, por ejemplo, la violencia extrema que se vive sobre las mujeres y las wawas en estos momentos. El tema político no se reduce a un tema electoralista. Hay que trascender para entender a la sociedad.
Hoja de vida
- Intelectual Elizabeth Huanca Coila es doctorante de UASB, sede Quito.
- Publicaciones Ha publicado sobre Autogobierno indígena, Plurinacionalidad, Democracia Intercultural, Derechos de pueblos indígenas, Derechos de mujeres indígenas, feminismo y de análisis político electoral




