Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 16 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La sociedad boliviana
se encuentra dividida y cercada por las consignas, teorías, supuestos y otras
posiciones respeto a si hubo fraude o golpe de Estado; lo de golpe de Estado
considero que es un tema netamente jurídico constitucional, sin embargo en el aspecto
de fraude me permito analizar el proceso como ciudadano.
Al inicio de todo
proceso electoral, en cada mesa de votación, de forma aleatoria se designa a
los jurados electorales, que no son más que simples ciudadanos que se
encuentran inscritos en el padrón electoral, es muy difícil que los 5 jurados
electorales respondan ideológicamente a un solo partido, de aquí podemos
afirmar que este jurado es independiente política y partidariamente; sin
embargo, suponiendo el extremo que los 5 jurados responden a un partido
político, tenemos a los delegados de todos los frentes participantes, los
cuales deben firmar las actas tanto al inicio como al final.
En el acto
eleccionario, los jurados cuentan con una lista de votantes, en esta lista
puede haber personas fallecidas días o semanas antes de las elecciones y que no
fueron depuradas, sin embargo, para que una persona pueda emitir el voto debe
presentar su carnet de identidad, luego los jurados deben hacer una
verificación de los documentos y de la foto con la persona presente, esta
verificación también lo realizan los delegados de los partidos participantes,
por tanto el que una persona pueda hacerse pasar por un difunto es muy difícil
y si lo logran también son culpables los delegados partidarios.
Al final los jurados
electorales hacen el recuento público (donde todo ciudadano puede asistir),
verificando papeleta por papeleta, los resultados se plasman en el acta de
sufragio, el cual es firmado por los jurados y delegados partidarios, a los
cuales se les da una copia; entonces ¿dónde y cómo podría realizarse un fraude?
La respuesta a gritos
y unísona de los que defienden esta teoría será, en la manipulación
informática, ahí la organización de los frentes políticos no podrán negar que
tienen una copia de todas las actas y también cuentan con un centro de cómputo,
mínimamente contratarían o tendrían militantes transcriptores donde puedan
tener un dato referencial a los resultados oficiales, lo cual facilitaría la
identificación de las posibles adulteraciones que pueda considerarse como
fraude.
Se sabe que los
principales frentes adquirieron para las elecciones de 2019, software y
hardware especializados en recopilación de datos (incurriendo en gastos por
encima de los $us 150.000), con estas herramientas informáticas estas
agrupaciones políticas ya contaban con sus conteos propios, los cuales nunca
dieron a conocer.
Toda esta estructura
organizativa y operativa de elecciones no solo se da en el país, sino en todo
el mundo, en este aspecto la experiencia de años y cantidades de elecciones
realizadas en el planeta perfecciona cada vez más los actos eleccionarios que
son monitoreados por organismos internacionales especializados, el querer hacer
creer que cualquier gobierno pueda manipular los resultados de alguna elección,
resulta casi imposible, más aun cuando el avance tecnológico está al servicio
de persona u organizaciones políticas.



