Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 16 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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En el curso de una
semana, la OEA (35 países) y la Unión Europea (27 países) ratificaron su
condena al fraude electoral de 2019. Además, la Corte Interamericana de
Derechos Humanos confirmó, como todos lo sospechábamos, que la reelección
indefinida no es un “derecho humano”.
El pronunciamiento de
la OEA fue lapidario, porque definió aquel fraude como una “vergüenza
hemisférica”, porque había superado, en sinvergüenzura y descaro, a todas las
formas de fraude que la organización había conocido actuando como observadora
en la región.
De lo que resulta que
el MAS solo tiene fallos favorables de parte de sus empleados, como ser el TCP,
el fiscal Juan Lanchipa, además de la cuadrilla de fiscales y jueces que le
ayudan a aplicar el plan de venganza despiadada castigando a quienes osaron
ocupar cargos públicos tras la fuga cobarde del cocalero Morales y su vice.
Se trata de una
dictadura manejada por un expresidente, algo muy raro en el mundo entero. Es un
dictador, el cocalero Morales, que opera desde las sombras, desde su cato en
coca, decidiendo todo lo que debe hacer el títere que ha puesto en la
Presidencia del país.
Algo parecido se da
en Argentina, pero en ese caso quien maneja los hilos de la marioneta es la
vicepresidenta, una señora que obliga a su muñeco a decir estupideces para que
la gente sepa quién es quién allí. A veces, el muñeco exagera en el grado de la
estupidez y en la frecuencia en que las dice.
En Venezuela la cosa
es más grosera, porque el títere actúa obedeciendo a un pajarito, algo que ni
siquiera la ficción más imaginativa había concebido jamás. Los ingleses dirían:
“Such is live in the tropics”.
Debe ser muy duro
para el cocalero comprobar que su autoridad de dictador y de ideólogo del poder
andino de la coca no ha podido atravesar las fronteras nacionales. En Perú,
donde estuvo de visita, las manifestaciones en las puertas del hotel lujoso en
que se hospedó fueron muy expresivas y le pedían que se marchara, no a Bolivia,
sino a la M. Y en el parlamento peruano se presentó la propuesta de declararlo
“persona non grata”.
Dentro de Bolivia, su
predominio se concentra en sus empleados. Eso sí, una aclaración: la única
institución que se ha atrevido a contradecir al partido de los cocaleros se
llama Fuerzas Armadas. Su comandante, el general César Vallejos, dijo en su
mensaje del 7 de agosto que la institución ha respetado la CPE y las leyes, con
lo que negó que hubiera participado en el “golpe” del que hablan los masistas.



