Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 16 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Un informe de la
Iglesia católica y otro de la Unión Europea que desmintieron que en las
reuniones posteriores a la renuncia y salida del país de Evo Morales,
los días 10, 11 y 12 de noviembre en la Universidad Católica se
hubiera armado un golpe de estado.
La ratificación de la
Organización de Estados Americanos (OEA) de que hubo fraude en las elecciones
del 20 de octubre y que la pericia solicitada por la Fiscalía para terminar con
el caso en la justicia boliviana no es seria y, finalmente, la decisión de
la Corte IDH de que la reelección indefinida no constituye un derecho
humano son los cuatro reveses que en dos meses ha recibido el MAS, Evo
Morales y el Gobierno contra su teoría del golpe y de que no hubo fraude.
En el país la
justicia busca colocar punto final al juicio por el fraude denunciado por la
OEA, mientras que la expresidenta Jeanine Áñez, al menos dos de sus
exministros y casi una docena de militares están en prisión acusados
de una serie de delitos que apuntan a un golpe de Estado.
Gustavo Pedraza,
excandidato vicepresidencial por Comunidad Ciudadana (CC) dijo que, dentro de Bolivia,
desde 2016, se ha producido un encadenamiento de arbitrariedades. En ese
sentido mencionó la “desobediencia al referéndum del 21-F, la sentencia
constitucional que llevó a la repostulación, el fraude en las
elecciones de octubre de 2019, el desconocimiento de la auditoría de la OEA,
que el mismo Morales requirió y suscribió para que sea vinculante”, aseveró.
Dentro de Bolivia,
los procesos siguen esa misma línea. Pedraza asegura que “ya está de buen
tamaño manipular las instituciones como la justicia”. Sin embargo, en estos dos
últimos meses y en especial la semana que pasó, se han producido hechos que
salen de la comunidad internacional que golpean las tesis del MAS y,
principalmente, de su líder.
Cuatro hechos
La Conferencia
Episcopal de Bolivia (CEB) presentó el 15 de junio un informe en el que aseguró
que las reuniones convocadas en la Universidad Católica no tuvieron como
objetivo propiciar un golpe de estado, sino pacificar el país y
buscarle una salida constitucional al vacío de poder que habían
generado las renuncias de Evo Morales, Álvaro García Linera, los presidentes de
ambas cámaras, Adriana Salvatierra y Víctor Borda, como de los segundos
presidentes Susana Rivero y Rubén Medinacelli, todos del MAS.
La Iglesia católica
confirmó por escrito que el proceso de sucesión constitucional que derivó en la
posesión de Jeanine Áñez como presidenta del país fue acordado en esas
reuniones con los propios representantes del MAS. Con lo cual, la
teoría del “golpe de estado”, con la palabra de la Iglesia católica, que
fue nada menos que la facilitadora del diálogo político que viabilizó una
salida a aquellos momentos críticos de vacío de poder en el país, fue
cuestionada.
El 5 de agosto, la
delegación de la Unión Europea, junto con las misiones diplomáticas de los
Estados Miembros de la UE en Bolivia, rechazó categóricamente las
acusaciones de haber participado en noviembre de 2019 en una
conspiración con el objetivo de preparar un golpe de Estado.
Como señaló la Iglesia,
la UE afirmó que ayudó a facilitar reuniones involucrando a actores claves de
todos los partidos políticos, incluidos representantes de MAS, con un solo
objetivo: ayudar a pacificar el país en tiempos de extrema tensión facilitando
una plataforma para el diálogo, con el propósito de evitar más violencia y
poner fin a la crisis que sacudió al país.
El 9 de agosto, La
Organización de Estados Americanos (OEA) emitió un comunicado en el que
ratificó que hubo fraude y puso en evidencia “errores y omisiones” de
la pericia pagada por la Fiscalía General del Estado a la integridad
de los sistemas informáticos y de la información generada durante las
elecciones generales de 2019.
El pronunciamiento de
la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia reafirma los hallazgos
encontrados durante la auditoría realizada por 36 especialistas y
auditores de 18 nacionalidades, frente al estudio elaborado por un docente
y dos estudiantes.
A juicio del
organismo internacional, las conclusiones del grupo de Investigación Deep Tech
Lab de Bisite, de la Fundación General de la Universidad de Salamanca,
al decir que no hubo manipulación en los comicios, carecen de sustento
científico.
“El estudio pericial,
pagado por la Fiscalía, se refiere única y exclusivamente a temas informáticos
con base en información desconocida y proporcionada por el ente estatal, y no
abarca otros asuntos de suma importancia para comprender de manera integral los
hechos de 2019. Asimismo, este ejercicio se llevó a cabo mucho tiempo
después de la elección y fue realizado a distancia por un equipo sin
experiencia en materia electoral y contratado por la propia Fiscalía”, indica
la OEA.
Para el canciller
Rogelio Mayta el carácter vinculante de la auditoría de la OEA solo alcanzaba
al proceso electoral de 2019, pero no a la responsabilidad penal que
debe ser establecida por el sistema judicial boliviano.
La Corte
Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) declaró, en el fallo de la
Opinión Consultiva OC-28/21, que la reelección presidencial indefinida no es un
derecho que esté protegido por la Convención Americana. Además, precisó que esta
figura afecta a la democracia representativa. En respuesta, el
expresidente Evo Morales pidió cerrar la OEA.
“La reelección
presidencial indefinida no constituye un derecho autónomo protegido por la
Convención Americana ni por el ‘corpus iuris’ del derecho internacional
de los derechos humanos”, señala la parte central de la Opinión Consultiva.
El dictamen también
sostiene que “la prohibición de la reelección indefinida es compatible
con la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y la Carta Democrática
Interamericana.
“La habilitación de
la reelección presidencial indefinida es contraria a los principios de una
democracia representativa y, por ende, a las obligaciones establecidas
en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Declaración de
los Derechos y Deberes del Hombre”, remata el párrafo final del dictamen.
Políticos y
expresidentes han considerado especialmente este último punto como letal para
Evo Morales y para los magistrados del Tribunal Constitucional, que admitieron
la reelección.
Los expresidentes
Jorge Quiroga y Carlos Mesa pidieron, por separado, un juicio contra los
exmagistrados del Tribunal Constitucional, contra Evo Morales, los
exvocales del Tribunal Supremo Electoral y los 12 legisladores del MAS
que presentaron el recurso para permitir la reelección de Morales por cuarta
vez.
“Quiénes deben
responder son los sicarios de la democracia que son los exmagistrados del
Tribunal Constitucional, los parlamentarios que presentaron el pedido, los
vocales del Tribunal Supremo Electoral y el propio Evo Morales que
deben responder y reponer el gasto que se realizó en las elecciones”,
dijo el expresidente Jorge Quiroga.
Carlos Mesa también
se pronunció. “Corresponde juicio a quienes, como Morales, en su
ambición, usaron tal falacia para violar la CPE y burlar la decisión del
pueblo el 21F”.
El ministro de
Gobierno, Eduardo del Castillo, sorprendió: “La reelección del compañero
Morales fue un error que no debió haberse realizado en su momento”, dijo en
conferencia de prensa.
El procurador
Wilfredo Chávez manifestó que el fallo se aplica “hacia adelante”. Evo
Morales señaló que el Pacto de San José en su artículo 23 afirma que la
relección es un derecho. “Ahora sabemos a quién corresponde la Corte IDH y
a quién obedece la OEA. Importante refundar, por no decir cerrar la OEA”,
aseguró. De esta forma, la historia se sigue escribiendo al revés.



