Medio: El Deber
Fecha de la publicación: domingo 15 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Evo Morales podrá continuar engañando a Bolivia gracias a
magistrados, jueces, tribunales y fiscales a los que tiene bajo su servicio
quien sabe a cambio de qué favores políticos o económicos, pero esta semana
quedó demostrado que en la comunidad exterior, organismos y tribunales
internacionales no puede ganar una sola batalla; al contrario, esta semana
recibió tres duros reveses que de rebote le llegan también al Gobierno del MAS.
El más reciente golpe que recibió Morales es el fallo de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que después de una larga
espera finalmente se pronunció con una contundente sentencia: la reelección
indefinida no es un derecho humano.
Por tanto, el amañado fallo del Tribunal Constitucional
Plurinacional de Bolivia que en 2017 habilitó a Morales como candidato a una
cuarta elección con el sustento de que la reelección indefinida era un derecho
humano con el argumento de que así lo decía el artículo 23 de la Convención
Americana de Derechos Humanos, simplemente no vale, es nulo de todo derecho.
Y haber utilizado dolosamente esa convención, también
conocida como Pacto de San José, es un delito por el que se debe procesar a los
magistrados de aquel TCP que firmaron la sentencia 0084/2017. Ellos son Macario
Cortez Chávez, Osvaldo Valencia, Zenón Bacarreza, Mirtha Camacho, Virginia
Andrade y Rudy Flores
Lo que digan Morales, el ministro de Justicia u otros
representantes del MAS como reacción ante el fallo de la Corte IDH sirve para
el registro periodístico, pero tampoco tiene valor legal; es más, el Estado
boliviano no puede desconocer ese fallo, como probablemente intentará hacer el
Gobierno de Luis Arce, porque Bolivia es signataria de esa Convención, y eso
implica adquirir obligaciones. Es como aceptar, con firma notariada, las reglas
del fútbol y la autoridad de un árbitro: si el árbitro dice que cometiste una
falta grave y por eso te expulsa del partido, se debe acatar esa orden, no hay
lugar para el pataleo.
Curiosamente, Morales partía con dos votos a su favor en la
Corte IDH integrada por siete jueces, en el fallo aprobado por cinco votos a
favor y dos en contra. Los votos en contra fueron de Raúl Zaffaroni y Patricio
Pazmiño. Zaffaroni fue abogado de Evo Morales en Argentina el año 2020 y
Pazmiño es un juez ecuatoriano muy cercano al entonces presidente Rafael
Correa, y en abril de 2021 recibió el voto del Gobierno de Luis Arce para ser
reelegido en esa posición, lo cual fue considerado llamativo porque lo natural
es que un país postule a un connacional para juez de la Corte IDH. Pazmiño
además fue consultor de la Asamblea Constituyente de Bolivia en 2006,
contratado por el Gobierno de Evo Morales.
A esa derrota de Morales en la Corte IDH se suma el
pronunciamiento que cuatro días antes emitió la Organización de Estados
Americanos cuando ratificó los hallazgos de su auditoría de 2019 de las
elecciones fraudulentas de ese año, y reiteró que hubo graves irregularidades y
manipulación dolosa que hicieron de esa elección una “vergüenza hemisférica”, y
descalificó el informe contratado por la Fiscalía de Juan Lanchipa a unos
consultores españoles.
El 5 de agosto la Unión Europea, a cuyos representantes en
Bolivia el procurador Wilfredo Chávez llamó “delincuentes”, se pronunció para
rechazar categóricamente las acusaciones de conspiración y “golpe” por haber
participado en reuniones que ayudaron a pacificar al país en las que incluso
participaron representantes del MAS.
Morales tendrá que repensar su rol en la política boliviana
con estos rotundos reveses de países y organismos respetables de la comunidad
internacional.



