Medio: Opinión
Fecha de la publicación: lunes 09 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La Organización de Estados Americanos (OEA), mediante un comunicado,
ratificó su informe que encontró “manipulación dolosa” en las elecciones 2019
y, además, detalló las “profundas deficiencias” en la pericia informática que
realizó un grupo de investigación español para la Fiscalía de Bolivia.
El comunicado atribuido a la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia de la Secretaría General de la OEA, sale dos semanas después de que la Fiscalía difundió los resultados de la pericia informática realizada a la cabeza del experto español Juan Manuel Corchado que admite negligencia, pero niega manipulación.
“El estudio pericial, pagado por la fiscalía, se refiere única y
exclusivamente a temas informáticos con base en información desconocida y
proporcionada por el ente estatal, y no abarca otros asuntos de suma
importancia para comprender de manera integral los hechos de 2019. Asimismo,
este ejercicio se llevó a cabo mucho tiempo después de la elección, fue
realizado a distancia, por un equipo sin experiencia en materia electoral y
contratado por la propia fiscalía”, observó la OEA.
La entidad de la OEA rechazó que la pericia española niegue manipulación
de datos, cuando no identificó las imágenes de actas del TREP que se utilizaron
también en el cómputo oficial "desconociendo el grado de alteración que
poseen, ignorando que no existe registro de los cambios o de quiénes los
hicieron y que era posible eliminar evidencias, tal como ocurrió”.
La OEA señaló que el mismo informe español encontró la destrucción de las
pruebas que permiten analizar el comportamiento del servidor. En ese marco, la
Organización señaló que “evidencias no se destruyen solas ni por un simple
error, sino con el propósito claro de ocultar hechos incriminatorios”.
Recordó que el hallazgo de dos servidores ocultos fue realizado por los
técnicos de la OEA durante su trabajo de campo, puesto que esa información fue
ocultada. Negó que ocultar esa información sea un “incidente involuntario”,
sino es parte de una “red de mentiras”.
“En síntesis, el informe del análisis pericial reconoce que el trabajo
realizado fue acotado, que fueron posibles las alteraciones manuales de los
sistemas y bases de datos, que personas no identificadas podían efectuar
cambios y no dejar rastros, que no existió supervisión, y que no se puede
garantizar la integridad y autenticidad de la evidencia. A pesar de ello y con
base únicamente en una simple comparación de las bases de datos, en el informe
se afirma que no existió manipulación. Esta conclusión carece de sustento
técnico científico y compromete el grado de profesionalismo de su dictamen
pericial”, dice el comunicado.
La OEA recordó que en su informe, además de las irregularidades en el
tema informático, “se encontró un patrón de manipulaciones, falsificaciones y
adulteraciones en el llenado de actas electorales, a través de mecanismos muy
similares en seis departamentos diferentes y a favor de un único candidato” y
que “13.176 actas no pueden ser constatadas con la lista de electores porque
este documento fue incendiado”.
En ese marco, el Comunicado recordó que el Informe de 2019 es vinculante
para ambas partes, por el acuerdo firmado con el Estado Boliviano.
Además, mencionó una lista de “acciones dolosas” que impiden validar el
resultado de esas elecciones:
- Debilitamiento de la autoridad electoral.
- Paralización dolosa del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares
(TREP).
- Servidores clandestinos.
- Manipulación de servidor oculto.
- Utilización de esquema tecnológico con paralelo con fines indebidos.
- Ingresos remotos indebidos al sistema.
- Accesos de personas no autorizadas al sistema.
- Provisión de información falsa e intento deliberado de ocultar servidores.
- Información falsa respecto a servidores utilizados.
- Llenado doloso e irregular de actas de escrutinio.
- Quema de materiales electorales.
- No se preservaron los metadatos de las imágenes del TREP.
- No se registró el valor de hash en el acta de congelamiento del software y
posteriormente se realizaron modificaciones al mismo en pleno proceso
electoral.
- Se comprobó la transferencia de imágenes desde el servidor primario BO2 del
TREP hacia el servidor de aplicaciones y publicador que alimentaba el Cómputo
Oficial.
Irregularidades en manejo de actas del exterior-
- Se hallaron residuales de Bases de Datos y de la aplicación de NEOTEC en
servidores perimetrales,
- Ingresos inexplicables y no autorizados al sistema-
-El responsable de la empresa NEOTEC modificó en más de una ocasión el software
del Cómputo Oficial en pleno proceso.
--Ingresaron al menos 1.575 actas del TREP (ambiente cuya red fue vulnerada y
manipulada) directamente al Cómputo Oficial.
-Se accedió durante el proceso de Cómputo Oficial directamente a modificar
datos de la Base de Datos mediante sentencias SQL (que permiten cambiar datos
sin utilizar la aplicación), para resolver fallas en un algoritmo de cálculos.
Sólo en este acceso, que se llevó adelante 20 minutos después de un acceso
directo a las bases de datos a efectos de “desanular actas”, se modificaron los
datos de 41 mesas directamente sobre la base de datos.
-No hubo una preservación adecuada de la evidencia sobre la elección.
-La deficiente cadena de custodia no garantizó que el material electoral no
haya sido manipulado y/o reemplazado.
-Se constataron actas del voto en el exterior originales (sin llenar) en las
instalaciones del TSE.
-La autenticación para el uso del software del sistema de cómputo era débil y
permitía a alguien tomar control con roles de administración. Se constató que
con un mismo código se podían abrir varias sesiones, que se podía abrir una
nueva pestaña del navegador antes de cerrar la anterior y que al retirarse
quien estaba trabajando, pese a haber cerrado la aplicación, se podía acceder
con su usuario sin autenticarse (incluyendo roles que permitían validar actas).




