Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 09 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Dos semanas después
de que el Gobierno cerrara el caso fraude y pusiera en entredicho los hallazgos
de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre las elecciones
generales de 2019, la entidad expresó su respaldo al informe entregado más de
un año atrás. A través de un comunicado, la Secretaría para el Fortalecimiento
de la Democracia de la Secretaría General de la OEA aseguró que “no es, ni será
posible, garantizar la integridad de los datos y dar certeza sobre los
resultados de esa elección".
"La Secretaría
para el Fortalecimiento de la Democracia de la Secretaría General de la
Organización de los Estados Americanos (OEA) ha tomado conocimiento de un
estudio encargado por la Fiscalía General de Bolivia. (...) Habiendo analizado
el documento, la Secretaría se ve en la obligación de señalar los errores y las
omisiones más evidentes del mismo, así como de reiterar los hallazgos del
Análisis de Integridad Electoral realizado por la Organización en 2019, y
concluye que no es, ni será posible, garantizar la integridad de los datos y dar
certeza sobre los resultados de esa elección", publicaron en su página
web.
El comunicado se produce en respuesta a la “Pericia en el Área de Seguridad Informática y Administración de Redes”, realizada por el grupo de investigación Deep Tech Lab de Bisite, de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, y presentada el 27 de julio por el fiscal general del Estado, Juan Lanchipa.
El trabajo fue
realizado con base en el análisis de “evidencias” proporcionadas por el
Ministerio Público y entre sus conclusiones se encuentran que hubo
"usuarios no identificados" que tuvieron acceso al sistema
informático del conteo de votos, los cuales pudieron modificar datos y borrar
evidencias, y que hubo "negligencia" por parte de la empresa
encargada de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), pero
que no hubo “manipulación de datos”, que pudiera haber alterado los resultados.
“El estudio
pericial, pagado por la fiscalía, se refiere única y exclusivamente a temas
informáticos con base en información desconocida y proporcionada por el ente
estatal, y no abarca otros asuntos de suma importancia para comprender de
manera integral los hechos de 2019. Asimismo, este ejercicio se llevó a cabo
mucho tiempo después de la elección, fue realizado a distancia, por un equipo
sin experiencia en materia electoral y contratado por la propia fiscalía”,
recuerda el comunicado de la OEA.
“Sin sustento
técnico desde el punto de vista electoral y con base únicamente en la
comparación de algunos campos de las bases de datos, el informe parcial
presentado por académicos afirma que 'se ha demostrado que esta gestión
inadecuada de los sistemas informáticos no supuso una manipulación de los
datos’ . Llama la atención que llegan a esta conclusión sin haber logrado
identificar las imágenes de actas del TREP que se utilizaron también en el
cómputo, desconociendo el grado de alteración que poseen, ignorando que no
existe registro de los cambios o de quiénes los hicieron y que era posible
eliminar evidencias, tal como ocurrió”, señalan.
El organismo
destacó que existen similitudes entre su informe y la pericia española, aunque
también se muestran “significativas omisiones”. Además critican que en
diferentes partes del documento “los académicos contradicen su propia
conclusión sobre la integridad de los resultados”.
También
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fueron los 30 hallazgos de la auditoría de la OEA que fueron validados por la
UE
“El informe del
análisis pericial reconoce que el trabajo realizado fue acotado, que fueron
posibles las alteraciones manuales de los sistemas y bases de datos, que
personas no identificadas podían efectuar cambios y no dejar rastros, que no
existió supervisión, y que no se puede garantizar la integridad y autenticidad
de la evidencia. A pesar de ello y con base únicamente en una simple
comparación de las bases de datos, en el informe se afirma que no existió
manipulación. Esta conclusión carece de sustento técnico científico y
compromete el grado de profesionalismo de su dictamen pericial”,
insistieron.
Las elecciones
generales de 2019 fueron anuladas semanas después por las denuncias de fraude
para beneficiar al expresidente Evo Morales, quien ante las protestas en todo
el país renunció a su cargo. En noviembre de ese año, la OEA entregó un informe
sobre el proceso electoral, en el que advirtió que hubo "manipulación
dolosa" del resultado electoral. Conclusión que ratificó en este nuevo
comunicado.
“Nunca se va a
poder tener confianza en esta elección, por la manipulación, la cantidad de
irregularidades, y por la destrucción de evidencia informática y material.
Este, y los otros estudios a pedido, marcan el fracaso de aquellos que intentan
de cualquier manera validar lo imposible. De las elecciones observadas por la
OEA en la última década, la de octubre de 2019 en Bolivia es probablemente la
peor de todas. Constituye una vergüenza hemisférica por el cúmulo de
irregularidades y por la manipulación flagrante del proceso electoral. Intentar
validar este conjunto de irregularidades y manipulaciones, a través de estudios
extemporáneos, constituye una grave afrenta a la democracia en el hemisferio”,
concluyen.



