Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 09 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Mediante un
comunicado, la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia de la
Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) ratificó
este lunes los hallazgos de “irregularidades” en las elecciones de 2019 en
Bolivia, luego de que un informe de la Universidad de Salamanca descartó ello,
con lo cual el Ministerio Público anunció el cierre del caso Fraude.
En diciembre de
2019, el organismo hemisférico concluyó “que hubo ‘manipulación dolosa’ e
‘irregularidades graves’ que hacen imposible validar los resultados emitidos
originalmente por las autoridades electorales bolivianas”, con los cuales se
dio por victorioso al entonces presidente Evo Morales, sin necesidad de ir a
una segunda vuelta con su principal rival, Carlos Mesa.
Se “ha tomado
conocimiento de un estudio encargado por la Fiscalía General de Bolivia que,
según su introducción, analiza la ‘integridad de los sistemas informáticos y de
la información generada durante las Elecciones Generales del Estado
Plurinacional de Bolivia mediante la verificación de la seguridad de la infraestructura
y de los registros existentes de la fecha del proceso electoral”, indica el
comunicado de este lunes.
“Habiendo analizado
el documento, la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia de la
Secretaría General de la OEA se ve en la obligación de señalar los errores y
las omisiones más evidentes del mismo, así como de reiterar los hallazgos del
Análisis de Integridad Electoral realizado por la Organización en 2019, y
concluye que no es, ni será posible, garantizar la integridad de los datos y
dar certeza sobre los resultados de esa elección”.
Y complementa: “El
estudio pericial, pagado por la fiscalía, se refiere única y exclusivamente a
temas informáticos con base en información desconocida y proporcionada por el
ente estatal, y no abarca otros asuntos de suma importancia para comprender de manera
integral los hechos de 2019. Asimismo, este ejercicio se llevó a cabo mucho
tiempo después de la elección, fue realizado a distancia, por un equipo sin
experiencia en materia electoral y contratado por la propia fiscalía”.
Remarcó que “a
pesar de las profundas deficiencias de este informe pericial, la Secretaría
para el Fortalecimiento de la Democracia resalta que su principal acierto es
que confirma los graves hallazgos en materia informática contenidos en el
Análisis de Integridad Electoral llevado a cabo por la SG/OEA a petición del
Gobierno de Bolivia en 2019. Por ejemplo, ratifica la utilización de dos
servidores ajenos a la estructura tecnológica establecida para el sistema de
Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). También ratifica que
el entorno permitía la manipulación de los datos, suplantación de actas o
cualquier otra maniobra a través de usuarios con privilegios root2 en TREP y
cómputo; la falta de registros que impiden determinar la actividad de los
usuarios sobre las bases de datos; que se redirigió el tráfico hacia una red
externa que estaba fuera de dominio, administración, control y monitoreo del
Tribunal Supremo Electoral (TSE); que hubo destrucción de la evidencia; y otros
aspectos que comprometen la integridad de los sistemas utilizados en las
elecciones de Bolivia en 2019”.
La auditoría de la
OEA en 2019 alimentó el discurso del fraude. Al final, el 10 noviembre de ese
año, Morales renunció asfixiado por las protestas cívicas, un motín policial y
la presión de las Fuerzas Armadas. Con el cierre del caso Fraude y el informe
de la Universidad de Salamanca, Morales y su partido, el Movimiento Al
Socialismo (MAS), ratificaron que hubo un “golpe de Estado”.



