Medio: Jornada
Fecha de la publicación: lunes 09 de agosto de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Las organizaciones sociales afines al Gobierno del
presidente Luis Arce se declararon este lunes en «emergencia» ante lo que
consideran intentos de «desestabilización» de sectores opositores.
Sectores obreros,
campesinos e indígenas emitieron un pronunciamiento junto al presidente del
gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), el exmandatario Evo Morales, en
respuesta a la movilización de cívicos de oposición que la pasada semana
exigieron la renuncia del fiscal General, Juan Lanchipa, y la libertad de los
que consideran son «presos políticos».
El manifiesto, que
se produce tras una reunión en la que se hizo un balance general de la
situación en Bolivia, señala entre sus partes más importantes la «unidad» de
los sectores sociales «en defensa de la democracia», el respaldo al Gobierno y
la defensa al presidente Arce.
«Nos declaramos en
emergencia y estaremos vigilantes ante cualquier intento de desestabilización
que se pretenda realizar en el país», se menciona en la parte más importante.
«Decimos a los
fachos golpistas (…) no pretendan amenazar a esta mayoría de la población»,
manifestó la secretaria Ejecutiva de la Confederación de Mujeres Campesinas
Bartolina Sisa, Flora Aguilar.
La Ejecutiva de las
Bartolinas aludió expresamente a las declaraciones del presidente del comité
cívico de Santa Cruz, Rómulo Calvo, que la pasada semana dijo en un discurso
que la población tiene «la receta para tumbar a un dictador», en referencia a
los sucesos de 2019 y la renuncia de Morales a la Presidencia, aunque éste
denunció un «golpe de Estado».
«No más golpismos
(…) exigimos el respeto a la democracia, no queremos confrontación sino la
unidad del pueblo boliviano», dijo a su turno el máximo dirigente de los trabajadores
petroleros de Bolivia, José Domingo Vásquez.
El pronunciamiento
finalizó sin que Morales tomara la palabra y sin que se admitan preguntas de
los medios a los dirigentes.
La polarización en
Bolivia por la crisis política y social de 2019 se ha recrudecido en los
últimos días entre los sectores afines al Gobierno que señalan que hubo un
«golpe de Estado» y los que sostienen que la renuncia de Morales se debió un
fraude electoral en los anulados comicios de ese año.
A fines del mes
pasado, la Fiscalía presentó una pericia encargada al Grupo de Investigación
Deep Tech Lab de BISITE de la Fundación General de la Universidad de Salamanca
de España que concluye que «no hubo manipulación» de los resultados en los
comicios fallidos de 2019.
Ante esta situación,
la entidad de investigación determinó el cierre del caso llamado «fraude
electoral» y levantó los cargos contra los principales acusados, a pesar de que
una auditoría de 2019 de la Organización de Estados Americanos (OEA) estableció
irregularidades «muy graves» y recomendó nuevas elecciones.
Esta jornada el
organismo hemisférico emitió un comunicado en el que reiteró los resultados de
la auditoría y que la pericia encargada por la Fiscalía se refiere «única y
exclusivamente» a temas informáticos y que «no abarca otros asuntos de suma
importancia».



