Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 09 de agosto de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Al menos 10 posturas
públicas o declaraciones del expresidente Evo Morales muestran que el
exmandatario no tiende a apostar por la senda de la reconciliación, en
lugar de la confrontación. Las posiciones o dichos identificados van desde
hablar de “cerco a las ciudades” hasta desautorizar a Carlos Mesa para
hablar de reconciliación, pese a que éste es el líder de la
principal fuerza de oposición en el Legislativo.
Del análisis que
realizaron al respecto los expertos que consultó Página Siete se
desprende que Morales tiene un “todo elevado” de confrontación y de
caudillismo, y que “se olvida que es hijo de la democracia y producto de
las luchas democráticas”. Además, se lo caracteriza como un “creador de
conflictos y fuente de discordia”, incluso dentro de su propio partido, y
que su misma biografía no permite imaginar su transformación en un líder
conciliador.
En la oposición
consideran que el plan en el que está concentrado el MAS es limpiar
la imagen de Morales para que vuelva al poder en 2025. En el partido azul
indican que la oposición está obsesionada con el expresidente, por
lo que creen que Morales “va a ser su pesadilla” hasta sus últimos días.
Las posturas o
dichos identificados de Morales son: 1) Tildar de “golpistas” a los movilizados
contra el cierre del caso fraude (4 de agosto). 2) Afirmar que Mesa,
“no tiene autoridad moral para hablar de reconciliación y paz” (2
de agosto). 3) Calificar a Mesa como “historiador golpista”, cuando ni siquiera
figura como acusado en la demanda por esa causa (22 de julio). 4) Declarar que
no habrá reconciliación, salvo que entiendan su ideología (18 de julio). 5)
Calificar de “grupos irregulares vinculados a sectores separatistas y golpistas
de logias de Santa Cruz” a los organizadores del denominado Congreso por la
defensa de la tierra y el territorio (4 de julio).
6) Acusar a la
Iglesia y a la Unión Europea, que lideraron la mediación para la pacificación
de 2019, de “cómplices” del supuesto “golpe de Estado” (9 de mayo). 7)
Atacar a la Conferencia Episcopal Boliviana cuando recordó que el MAS estuvo de
acuerdo con la transición (20 de marzo). 8) Culpar a “la derecha” del silletazo
que sufrió el 14 de diciembre de 2020, en un ampliado de sectores del MAS en
Lauca Ñ (Cochabamba). 9) Decir que el oficialismo acompañaría a los paros “con
cercos a las ciudades” para hacerse respetar y ver si aguantan (26 de octubre
de 2019) y 10) Instruir un cerco y decir “que no entre comida a las
ciudades”, según el audio en el que se escucha a una voz atribuida a Morales
(noviembre de 2019).
Hernán Cabrera,
periodista y licenciado en filosofía, explicó que Morales es “un animal
político”, que piensa, reflexiona, hace y ejerce el poder las 24 horas del día.
No obstante, en esa dinámica considera que se le nota que “está
desesperado, inquieto, tenso y que busca algo más que protagonismo”, pese a que
ya lo tiene tanto en medios nacionales como internacionales.
“En esta lógica de
hacer política y ejercer poder detrás de bambalinas, Morales tiene un tono
elevado de confrontación y de caudillismo. Se olvida que es hijo de la
democracia y producto de las luchas democráticas y de los derechos humanos, y
precisamente los derechos humanos son una ruta de la paz, de la no violencia,
contra el racismo y la discriminación”, indicó Cabrera.
La socióloga Sonia
Montaño recordó que al inicio del primer gobierno de Morales hubo
iniciativas dirigidas a construir una imagen al estilo de un Mandela. Sin
embargo, “muy rápido se desvanecieron porque el modelo dialogante del líder
sudafricano les pareció -a los masistas de su entorno- una forma de
claudicación a sus principios”.
Montaño señaló que
el liderazgo de Morales “se orientó hacia la construcción del ‘jefazo’ como lo
dibujó Martín Sivak, uno de sus primeros admiradores, que exaltó el caudillismo
del presidente”. “La propia biografía de Morales era la de un luchador
‘invencible’, imagen que luego evolucionó hacia la construcción de un personaje
como ‘enviado de Dios’, en 2019”, manifestó.
La socióloga subrayó
que la biografía de Morales no permite imaginar su transformación en un
líder conciliador. “Morales no conoció el sufrimiento y desde el punto de vista
social, se formó como una persona que hizo de la coca el símbolo que lo
convirtió en defensor de la producción más capitalista imaginable, sin
regulación y orientada al mercado mundial ilegal, pero de alta demanda”,
aseguró.
El analista político
Pedro Portugal indicó que Morales nunca tuvo una “visión estrictamente
nacional”, sino que “ha estado sujeto a los vaivenes de afuera”. Cita como
ejemplo la relación que tuvo con los líderes Hugo Chávez y Fidel Castro.
En ese marco,
sostuvo que Morales no pudo nunca delinear una línea interna como lo hizo
Mandela, quien supo poner en su lugar esas “ligazones” que tenía a nivel
internacional, porque su prioridad era establecer una política nacional: crear
una República, crear un Estado, resolver los problemas internos del África del
Sur.
“Entonces, Evo
Morales nunca se puso en cabeza crear una alternativa boliviana, lograr una
serie responsable para eliminar los conflictos internos, sino era seguir
aquello que le daba fuerza y le halagaba, que era esa especie de idolatría que
tenía cierta fuerza en el exterior”, aseguró.
Montaño considera
que hoy por hoy, Morales se convirtió “en el alfil del populismo de izquierda”,
y que para mantener ese liderazgo “no le queda otra que emitir un
discurso alineado con las potencias como China y Rusia”.
“Hace días en la
radio Kawsachun Coca decía que ninguno de esos países tenía bases militares a
diferencia de Estados Unidos que sí las tiene, rasgo que para él justifica sus
alianzas geopolíticas y lo aleja de cualquier esfuerzo conciliador. El mensaje
que transmitió a Castillo en el Perú reivindica la confrontación
mostrando que su opción política está mucho más acorde con su personalidad”,
agregó.
Y ¿cuál es el
panorama en el bando de sus oponentes? Montaño expresó lo siguiente: “En
la oposición política efectivamente predominan los esfuerzos de confrontación,
salvo en el caso de CC que ha hecho llamados al diálogo con poco éxito. Será
muy difícil transformar la cultura política dominante que valora más el
berrinche, el abuso y tolera la mentira como parte de la vida cotidiana”.
Cabrera agregó que,
en contrapartida, en la acera de enfrente a la del oficialismo, “no hay un
proyecto alternativo ni la oposición es sólida y creativa para responder a
Morales y lo que representa”.
Alberto Astorga,
diputado de CC, considera que el MAS despliega una estrategia para limpiar la
imagen de Morales. “El MAS lo que pretende es que Evo Morales vuelva a ser
candidato a la Presidencia el 2025. Ése es el objetivo político del MAS, por
eso hay la persecución política, por eso han inventado esa falsa teoría del
golpe de Estado, porque claramente quieren que Evo Morales vuelva al
poder”.
Daniel Rojas,
diputado del MAS, declaró a este rotativo que la reconciliación vendrá de
la mano de la justicia, y que esa palabra no significa omitir las muertes de
Senkata y Sacaba ni el robo a las arcas del Estado.
“Reconciliación
significa justicia para todos. En base a eso nuestra población va a poder estar
tranquila y gozando de una justicia que realmente beneficia a todos aquellos
cuyos derechos han sido vulnerados durante el golpe de Estado”, aseguró.
El legislador del
oficialismo sostuvo que la oposición tiene una fijación con Morales, puesto que
“sueña, amanece, almuerza y cena con la imagen de Evo Morales”. “Recordar a la
oposición que Evo Morales va a ser su pesadilla para ellos hasta los últimos
días de su existencia”.
Portugal concluyó
que no hay ninguna similitud entre Morales y Mandela, porque el segundo dejó el
poder y preservó el respeto de la gente. “Evo Morales fue un creador de
conflictos, una fuente de discordia, y de la misma manera que fue una fuente de
discordia al interior de Bolivia, ahora es una fuente de discordia al
interior del MAS”.
Puntos de vista
Hernán Cabrera, Lic.
en filosofía y periodista
“Evo Morales, un animal político”

Evo Morales es un animal político. Piensa, reflexiona, hace y ejerce el poder
las 24 horas del día. Hasta debe soñarse con la dimensión política. Es uno de
esos liderazgos políticos, que considera que el país y la política deben girar
en torno a sus decisiones, declaraciones, caprichos y proyectos de poder.
Pero en esta
dinámica, al expresidente Morales se le nota que está desesperado, inquieto,
tenso y que busca algo más que protagonismo, que ya lo tiene, porque los medios
nacionales e internacionales lo agendan y le dan cobertura, incluso quitándole
espacios al propio presidente Arce y al vicepresidente Choquehuanca, que
prácticamente ha desaparecido del escenario mediático y de los movimientos
sociales.
En esta lógica de
hacer política y ejercer poder detrás de bambalinas, Morales tiene un tono
elevado de confrontación y de caudillismo. Se olvida que es hijo de la
democracia y producto de las luchas democráticas y de los derechos humanos, y
precisamente los derechos humanos son una ruta de la paz, de la no violencia,
contra el racismo y la discriminación. En contrapartida, no hay un proyecto
alternativo ni la oposición es sólida y creativa para responder a Morales y lo
que representa.
El discurso
permanente de Morales es la victimización y la violencia política, que genera
adeptos, simpatías, apoyos y rechazos, además de polarización y confrontación
entre los bolivianos, pero el ejercicio de poder en Bolivia es dinámico y
dialéctico, es decir, no puede quedarse repitiendo la misma historia hace 500
años, sino que debe transformarse, de lo contrario, quedará anclado y
bloqueado.
Daniel Rojas,
diputado del MAS
“Evo es nuestro máximo líder”

La reconciliación
tiene que ver de la mano de la justicia. Reconciliación no significa omitir los
36 muertos, omitir robo a las arcas del Estado Plurinacional de Bolivia.
Reconciliación significa justicia para todos.
En base a eso
nuestra población boliviana va a poder estar tranquila y gozando de una
justicia que realmente beneficia a todos aquellos cuyos derechos han sido
vulnerados durante el golpe de Estado.
No confundamos las
cosas como lo hace la oposición, de decir que “la reconciliación..., que los
masistas estén persiguiendo”. Nosotros consideramos que la reconciliación
va a venir de la mano de la justicia, y eso tienen que evaluar las víctimas,
quienes han sufrido todo este proceso del golpe de Estado, liderado por una
senadora que se autonombró presidenta.
Ahora bien, a
la oposición no le deja dormir nuestro hermano Evo Morales. La oposición sueña,
amanece almuerza y cena con la imagen de Evo Morales. Quiero recordar a la
oposición que Evo Morales va a ser su pesadilla para ellos, hasta los últimos
días de su existencia.
Para nosotros,
nuestro máximo líder que ha reconducido la cúspide económica, a través
del modelo económico social comunitario, se llama Evo Morales. Nos guste
o no, él es nuestro líder, el líder que ha sobrellevado nuestro país hacia
delante.
Pedro
Portugal, analista político
“No tuvo la talla para ser Mandela”

Evo Morales no tuvo la talla para ser Mandela. Evo Morales es una
persona que no tuvo nunca una visión estrictamente nacional, sino que ha estado
sujeto a los vaivenes de afuera. Esa imagen típica del político muy
dependiente, casi colonizado, en el sentido estricto de la palabra.
No olvidemos el rol
fundamental que jugó Hugo Chávez, las declaraciones públicas, las visitas
que hacía, cuando lo recibieron en Tiwanaku, cuando se paseaba por las calles
de La Paz con sus servicios de seguridad. O sea, tanto Evo Morales como Hugo
Chávez mostraban como si fuese algo positivo y honorable ese tipo de
dependencia no sólo anímica y política sino quizás también material financiera
entre su gobierno y la figura ascendente que era de Evo Morales.
No olvidemos que Evo
Morales nunca entendió realmente todos los pormenores de la política
internacional. Para él, Fidel Castro simplemente era lo que él llamaba el
abuelo sabio, alguien que le daba consejos, que le recriminaba, le alentaba, a
quien iba a buscar orientación y línea y lo decía abiertamente sin entender
toda la dinámica profunda que puede haber en cuanto a confrontación o en cuanto
a líneas políticas internacionales.
Mandela supo poner
en su lugar esas ligazones, esas dependencias que él tenía a nivel
internacional, porque para él lo prioritario era establecer una política
nacional: crear una República, crear un Estado, resolver los problemas internos
del África del Sur.
Sonia
Montaño, socióloga
“Hoy, es un alfil del populismo”

No hay que olvidar que al inicio del Gobierno hubo iniciativas dirigidas a construir
una imagen al estilo de un Mandela, pero muy rápido se desvanecieron
porque el modelo dialogante del líder sudafricano les pareció -a los
masistas de su entorno- una forma de claudicación a sus principios. Su
liderazgo se orientó hacia la construcción del “jefazo” como lo dibujó Martín
Sivak, uno de sus primeros admiradores que exaltó el caudillismo del
presidente.
La propia biografía
de Morales era la de un luchador “invencible”, imagen que luego evolucionó
hacia la construcción de un personaje como “enviado de Dios”. En 2019, el
alcalde de Tacopaya, Felipe Sánchez, afirmó que el jefe del Estado era un
“enviado de Dios”.
Antes lo hizo el
gobernador Urquizu, ejemplo de las muestras de culto a la personalidad que se
convirtió en política de Estado. La propia biografía de Morales no permite
imaginar su transformación en un líder conciliador. Morales no conoció el
sufrimiento y desde el punto de vista social se formó como una persona que hizo
de la coca el símbolo que lo convirtió en defensor de la producción más
capitalista imaginable, sin regulación y orientada al mercado mundial ilegal
pero de alta demanda.
Hoy, luego de 15
años se ha convertido en el alfil del populismo de izquierda y para
mantener ese liderazgo no le queda otra que emitir un discurso alineado con las
potencias como China y Rusia.



